¡Quedaos, por favor!

Ya habéis oído hasta la saciedad que sois unos egoístas sediciosos, abducidos por unos corruptos.

Ya os han dicho que vuestro deseo de independencia es una estupidez y que no sabéis lo que hacéis.

Ya os han dejado claro a porrazos que las urnas son malas y que lo vuestro es ilegal.

Hasta aquí los argumentos de algunos para manteneros, yo tampoco quiero que os vayáis, pero por otras razones.

Me gustaría que os quedarais, para ayudarnos y enseñarnos.

Quiero que algún día en España haya muchas organizaciones de la sociedad civil y de la vida cultural, capaces de ilusionar y movilizar como las vuestras.

Deseo que la sociedad española algún día logre domar y controlar a sus políticos profesionales, como lo habéis hecho vosotros.

Espero que nos enseñéis a salir a la calle a millones de personas para reivindicar algo, sin romper nada, ni siquiera tirar al suelo el papel del chicle. 

Pido una oportunidad para canalizar vuestra ilusión y experiencia en otra dirección, que a mi modo de ver es más fructífera para ambas partes y más fácil de conseguir.

Os invito a acompañarnos y en parte guiarnos hacia un desarrollo de la Constitución, para lograr un Estado federal de verdad, con una democracia semidirecta, en la que prevalezca un control democrático permanente, una participación ciudadana vinculante y una autoresponsabilidad real del soberano.

Técnicamente hubo épocas mejores para actualizar la Constitución provisional de 1978, pero la ceguera del día a día político y la borrachera de la bonanza económica hicieron que el desarrollo de la Constitución, la actualización de nuestro sistema político y la organización de nuestro territorio parecieran cuestiones académicas de menor importancia.

Vuestra ilusión y movilización (por una causa que no comparto) ha generado el impulso necesario para que todo se mueva y de repente haya gente que se molesta en ojear la Constitución y conocer sus aciertos, sus lagunas y sobre todo el legado de desarrollarla que nos encomendaron los que la improvisaron en aquellas circunstancias difíciles. Gracias a vosotros se puede hablar del desarrollo de la Constitución, lo que algunos llaman „reforma de la Constitución“. Hemos logrado, aunque fuera sin querer, que se discuta, pero no me fío ni un pelo de nuestros políticos profesionales. Necesitamos vuestro apoyo para controlarlos y dirigirlos por buen camino. Vosotros habéis logrado meter en la misma cama a políticos tan dispares como los de las CUP, CiU o ERC, unos se quitaron el traje y corbata y los otros la camiseta estampada, para fundirse bajo la misma sábana. Evidentemente no me gusta que esa sábana sea una estelada porque no soy separatista ni comparto ningún sentimiento patrio ni nacionalista, quizás porque mis hijos tienen tres pasaportes y son fantásticos como son. No recuerdo si mis tatarabuelos en 1714 cuidaban vacas en Asturias o cabras en Tánger, a lo mejor cosechaban cava en el Penedés o pescaban bacalao en Finlandia. Tampoco sé si cayeron por el Archiduque Carlos o por el Rey Felipe, o simplemente murieron por el hambre que generó la guerra de esos dos señores que no conocían a ninguno de mis tatarabuelos. La historia me interesa y me apasiona imaginarme las circunstancias y las repercusiones de los acontecimientos, pero no creo que sirva para justificar mi actitud personal ni mis convicciones políticas. Entiendo en parte el hartazgo y la sensación de que si España es irreformable, mejor lo intentamos solos, pero me parece una solución mala y de poco recorrido, porque dejáis atrás a un amante herido y ofendido, sediento de venganza. Por otro lado estaréis solos frente a una Unión Europea en pánico, a la que ya le sobraban problemas cuando se dió cuenta de que tiene asignaturas pendientes con sus minorías y su déficit de legitimidad democrática y participación ciudadana.

Yo no os quiero impedir que os vayáis por desprecio ni decepción, no os ato a mí porque lo dice un papel, no os amenazo con los males venideros para que regreséis bajo mi manto.

Yo os pido que nos ayudéis y os ayudéis. Que con vuestra experiencia e ilusión contagiéis a los que os queremos y admiramos. Hasta aquí hemos llegado, pero queda mucho por andar y creo que mejor lo andamos juntos, con vuestras virtudes y las nuestras, para contrarrestar vuestros defectos y los nuestros, pero ante todo para evitar que unos políticos profesionales de muy dudosa calidad aprovechen un modelo transitorio, que en su día fue genial, para enfrentarnos y perpetuar su mundo paralelo.

¡No os quedéis por las porras ni las leyes, quedaos por nosotros y por vosotros!

 

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4 Comentarios

  1. A los 14.000 profesores que tuvieron que marcharse por querer dar clases en una lengua cooficial no veo que usted los a dignos de su cariño.
    Al 50% de la sociedad silenciada por no compartir el independentismo , mi respeto y mi solicitud de perdón.OS hemos dejado 35 años solos.
    A estos ejemplares boicoteadores de productos y empresas españolas , desde hace muchos años , tampoco pare uusted Sr. Ordas reconocerlos entre esos queridos catalanes y catalanas.
    A estos presuntuosos supremacistas que se enorgullecen de su europeísmo se les olvida la gran lección de solidaridad que la Europa Rica ha hecho durante muchos años a la Europa pobre en aras de la convergencia. Sus admirados amigos con la fachatez de la mentira y la osadía del desconocimiento proclaman para su causa que Espanya nos roba.
    Un comentario sin perspectiva y muy desafortunado Sr. Ordas.
    El paraíso suizo le confunde.

  2. Siento los errores en el texto. Un molesto banner publicitario sin skip tapaba parte de la zona de opinión. No había manera de desactivarlo.
    Dirección por favor. Subsanen esas incidencias.

  3. Manuel, a mis amigos no independentistas no les necesito decir que tenemos razón, ya que estamos en el mismo equipo.
    Negociar hay que negociar con el adversario y ese no se puede elegir.
    Además creo que hay que empezar por reconocer el altísimo grado de organización, civismo y disciplina de los independentistas, aunque no compartamos su meta.
    Antiguamente los guerreros y militares tenían la grandeza y dignidad de reconocerle al enemigo su valor, destreza o firmeza. Eso no solo aumentaba el respeto mutuo sino que servía para aprender y prever. Sin esa actitud es muy difícil un diálogo.
    Traducido a la actualidad es como reconocer la calidad de Messi si eres del Madrid o la de Ronaldo si eres del Barça.
    Lo de ir aplaudiendo y alavando a los del propio bando es un defecto de las ridículas tertulias de televisión, que como no tenemos democracia directa, en la que nuestra opinión tenga una repercusión, en vez de intentar convencer, solo se dedican a frofundizar trincheras.

    Y por último lo de que la distancia me confunde. Es obvio que desde fuera se ve distinto, por eso es mi obligación opinar, las dos visiones enfangadas de las trincheras ya las puedes leer, oir y ver 24 horas al día el periodicos del interior, radio y tele.

  4. El problema es q el odio nunca ayuda a construir, sino todo lo contrario. Cataluña es una tierra magnífica, y magníficos los catalanes en general, pero unos pocos han movido los hilos de muchos, y han sembrado miedo, y odio, y silencio. Lo q Vd pide habrá de costar muchos años

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