Más de un cronista de los que estaban ayer en la sede del PSOE en la calle Ferraz dudó si salir a la calle a ver si se había equivocado y estaba en la calle Génova. Otros miraron si se habían metido en un bar de cuñados por la capacidad de decir y hacer lo diferente en apenas media hora.

Desde Diario16 se han ido contando los dimes y diretes de unos y otras. Pero ayer quedó patente que la Gran Coalición no es algo que se premeditase rápido y corriendo, incluso con interferencias externas.

La Gran Coalición es algo que la dirigencia del PSOE lleva inoculada en sus propias venas. Ni uno solo de los antiguos dirigentes del No es No hizo comentario crítico alguno frente a la posición de Javier Fernández, presidente de la Gestora, defendiendo la abstención.

Frío gélido el que soportaron los medios de comunicación para obtener unas declaraciones que se perdieron en las profundas aguas de la mal entendida lealtad y la unión dentro del PSOE.

Sara Hernández y Francina Armengol se mostraron críticas a la entrada con la posición que iba a mantener la Gestora respecto a las fechas del Congreso Federal. Cuando salieron habían votado en favor de esa posición. Incluso el acto eufemístico se vivió dentro de la propia sala del Comité. 14 voces hablaron contra la propuesta de fechas. Sólo cinco votaron en contra. ¿Qué ocurrió entremedias? Nada. Sabían lo que iban a votar antes de entrar, pero tenían que quedar bien ante sus militantes.

Sara Hernández y Francina Armengol, críticas a la entrada, votaron finalmente a favor de las fechas para el Congreso federal

 

¿Retorno al nacionalismo?

Durante la transición la revista Time calificó a González y Guerra como “jóvenes nacionalistas españoles”. Y sin duda acertaron. La visión que transmitía el dúo socialista estaba empapada de regeneracionismo y sentido nacional en tanta cantidad como socialdemocracia.

Ahora el PSOE se encuentra en manos de viejos nacionalistas. En resumen las palabras de Fernández o Susana Díaz vienen a decir que todo lo que han hecho ha sido por España. Antes que los principios del PSOE se sitúan los intereses del Estado español. Como afirmó la andaluza: “Existe la necesidad de estar a la altura de lo que España necesita y España espera del PSOE”.

Parece que los españoles que no llegan a final de mes pese a tener trabajo, las madres que piensan en entregar a sus hijos a los Servicios Sociales porque no tienen cómo cuidarles, las personas que se calientan con velas o infiernillos este gélido invierno, las personas desahuciadas, las personas a las que desprotege el Gobierno para cobrar lo robado en las cláusulas suelo, los jornaleros que mueren en casuchas de Andalucía, las mujeres asesinadas por la violencia machista y tantas otras personas no son españolas. Ni una sola referencia se escuchó a estos dramas que están aquí, en España.

Antes que los principios del PSOE se sitúan los intereses del Estado español

Javier Fernández, en un acto de indudable sinceridad, afirmó que se dio el gobierno al PP porque la crisis financiera mundial “requería de estabilidad política para superarla”. Es más, dejó claro que después de las elecciones de junio de 2016 toda la dirigencia socialista tenía claro lo que “había que hacer, pero no sabíamos cómo”.

Esto contrasta con las opiniones que se expresaron en público, salvo Guillermo Fernández Vara que sí dijo que había que dejar gobernar al PP en junio mismo. Eso sí, toda la dirigencia del PSOE está de acuerdo de que dejar gobernar al PP es fruto de un “pacto razonado y no de un acuerdo indigno”. Pero si hay pacto ¿cuál es? ¿por qué no lo han explicado?

 

Los nacionalismos y la desintegración de España

Gran parte del discurso de Fernández y la propia declaración que se repartió a los miembros del Comité Federal establecen como prioritaria la articulación de España. ¿Un gesto para comprar la voluntad y el sometimiento del PSC de Miquel Iceta?

El presidente de la Gestora basó su discurso en la razón ilustrada, por tanto, liberal. Es la razón y el sentido del Estado como unificador mediante la ciudadanía lo que permite la lucha contra los nacionalismos disgregadores.

El presidente de la Gestora basó su discurso en la razón ilustrada, por tanto, liberal

Debe ser la ciudadanía y no la identidad quien marque el camino de la vertebración. Entienden que existe una pasión escondida en lo más recóndito de las personas que le impulsa hacia esa pasión, pero frente a eso la razón. ¡Bienvenidos al mundo racionalista gritan los liberales hispánicos! “El discurso de la razón es frío pero es el único que establece un espacio de convivencia” declaró Fernández. Un discurso de impecable racionalismo jacobino y liberal.

Obvian en el PSOE que la nación “es un plebiscito de todos los días” como afirmó Ernest Renan. Pero para eso Susana Díaz tiene el convencimiento de que la nación española es indivisible y única. ¡Por España, todo por España!

 

Las cosas de dentro del partido

Gran parte de los discursos se dedicaron a hablar del ombligo, esto es, de lo que acontece en el partido. Es curioso que ahora se solicite integración a los críticos pero cuando se provocó la dimisión de Pedro Sánchez se actuaba en beneficio de España y contra los tribunos de la plebe, como ha manifestado el presidente Fernández.

Eso sí, la integración tiene un marcado componente de poder y deseo de poder. Si ganan los susanistas integrarán a los críticos para que sean leales. Curioso el concepto de lealtad que mantienen las baronías porque se parece mucho al de fidelidad medieval. Y si ganan los sanchistas, reclamar su trozo en el pastel. Al final, todo se reduce a hablar de cargos y canonjías.

El Congreso, que será Ordinario frente a lo que debería ser según estatutos, se celebrará el 17 y 18 de junio. Y las primarias, que serán convocadas en un Comité federal extraordinario, un mes antes.

Ahora comienza el juego de las caras que, realmente, poco o nada interesa a esas personas a las que el sistema está poniendo en el lado oscuro de la vida. Eso sí Susana Díaz tiene claro que su proyecto no es “para ser el primero de la izquierda, ni corregir los errores del PP” sin ilusionar a esa gente que espera al PSOE para gobernar.

Tres horas antes dijo el presidente de la Gestora que estar en la oposición ahora servía para corregir las cosas malas de los gobiernos populares y lograr la subida del SMI o que a nadie se le corte la luz por pobreza (en mayo eso sí cuando ya nadie la necesita para calentarse).

El concepto de lealtad que mantienen las baronías se parece mucho al de fidelidad medieval

Cada vez más parece que el discurso del PSOE “oficialista” no tiene a la gente de carne y hueso en su mensaje. Antes, al menos y con toda su retórica demagógica, Guerra hablaba de los descamisados. Ahora se habla de tantos tipos de personas que las de verdad quedan fuera del discurso. El socialismo como lucha contra los poderosos, aunque fuese de manera gradualista, ya no se escucha.

Ahora hay una defensa de lo logrado en otras épocas que nada tienen que ver con estas. El análisis sigue siendo que el día que sean fuertes la gente volverá a votarles porque sí. Pero ¿se han preguntado si realmente representan ya a los españoles?

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4 Comentarios

  1. queda una s en sus siglas que algunos dicen que quiere decir socialista, pero yo me inclino por el significado de sibarita

  2. Seguramente quedan, individuos, en el partido quer son socialistas, pero ést@s hace tiempo que son marginales en la estructura del partido y, por tanto, no podrán nunca hacer alguna política que pueda reconocer como socialista.

  3. ¿Queda socialismo en la calle de Ferraz? ……. Si observamos la teoría por un lado y por otro lo que han hecho estos líderes cuando gobernaban, vemos que no queda nada de socialismo. Sucede algo parecido a lo que ha hecho la Iglesia con el cristianismo, tergiversar y manipular una teoría para vivir del cuento.

  4. El Psoe esta sentenciado, pero ya viene de muy atras esto. La clase obrera esta desengañada de estos trincones. Sera un partido residual al que solo votaran sus afiliados y cada dia tiene menos

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