El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, está siendo muy cuestionado. No sólo exteriormente si no en el propio seno de la Comisión. Varios directivos, entre ellos la vicepresidenta, María Fernández, y los consejeros Eduardo García Matilla, Clotilde de la Higuera, Diego Rodríguez, Fernando Torremocha y Benigno Valdés, han expresado su “pérdida de confianza” en Marín quien mantiene en su puesto al controvertido director general de promoción de la competencia, Antonio Maudes, al cual acusan de no haberles anticipado un informe elaborado por su departamento sobre los nuevos modelos de economía colaborativa en el que, entre otros temas espinosos, se trata el asunto de la liberalización del sector del taxi.

Esa fue la gota del vaso que colmó la paciencia de estos consejeros, muy críticos con la gestión de Marín Quemada desde hace un par de años, cuando se elaboró el informe sobre el mercado mayorista de las petroleras, donde se insinuaba la posible “concertación de precios” entre los grandes distribuidores.

Las multas fueron cuantiosas, pero los “vocales críticos” no estuvieron de acuerdo con los términos expresados en el informe. Hubo un voto particular, emitido por María Fernández, en el cual se dice que “las conclusiones y recomendaciones que contiene, (el informe sometido a dictamen), no están razonablemente bien fundadas, desde el punto de vista de su necesidad, proporcionalidad y razonabilidad”.

Ahí empezaron las diferencias que no han sido, ni siquiera, aparcadas aun conociendo la actual situación de provisionalidad de los organismos públicos sujetos a la gestión de un gobierno que lleva casi un año en funciones.

Ese argumento, esgrimido por Marín Quemada, no ha servido para evitar que los “vocales críticos” se hayan distanciado hasta tal punto que, ahora mismo, el órgano de gobierno de la CNMC se encuentra profundamente dividido en dos bandos irreconciliables. Hasta tal punto que cada vez que se convoca un pleno para estudiar un dictamen elaborado por Maudes, los seis vocales rebeldes se ausentan. No obstante, la presencia de otros seis vocales posicionados a favor del Presidente, permite el quórum suficiente aprobar las medidas que se someten a estudio. De momento, su funcionamiento parece garantizado a pesar de que el enfrentamiento, cada día que pasa, es mucho mayor.

Recientemente en unas jornadas, Marín Quemada manifestó que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia “debe tener los más cualificados especialistas en su seno y consejeros al más alto nivel”. La frase ha sido entendida por los vocales díscolos como una afrenta. Y ello les ha permitido llamar al presidente “un incompetente que toma decisiones sin contar con el resto de los miembros”.

Y, para colmo, los trabajadores han comenzado a llevar a cabo movilizaciones que pueden acabar, incluso, en paros. Sus representantes han emplazado a Marín Quemada a iniciar el proceso de negociación de su convenio colectivo. El presidente argumenta que “en estos momentos no se puede llevar a cabo esta negociación por la imposibilidad de acordar aspectos como la subida salarial, cuando todos sabemos que la asignación presupuestaria va a ser la misma que la del presente ejercicio debido a las condiciones de bloqueo administrativo que vive el país”.

Los trabajadores ya han salido a la calle a manifestarse y la próxima puede ser, sin duda, la convocatoria de un paro.

Con el personal en rebelión y la mitad de los consejeros en contra, parece difícil que la CNMC pueda seguir manteniendo un funcionamiento medianamente decente a corto plazo.

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