¿Qué es un psicólogo?

Conociendo a aquellos a los que se presupone un sexto sentido

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Freud y otros psicoanalistas. 1922.

¿Puedes interpretar un sueño que tengo? ¿Eres capaz de saber cómo soy con son solo mirarme? ¿Sabes qué estoy pensando sólo por lo que hago? ¡Venga, psicoanalízame! ¿Es verdad que vais por ahí psicoanalizando a todo el mundo? ¿Podrías hipnotizarme?

 

Estas, y otras muchas, son las preguntas que la gente nos hace a los psicólogos una vez que saben que somos psicólogos, como si tuviésemos un sexto sentido o una varita mágica que nos hace seres superiores o nos situara por encima del resto de la especie humana.

 

Me gustaría adentrarme en cuál es nuestra profesión para aclarar algunos conceptos que nos pueden resultar confusos con respecto a la figura del psicólogo.

 

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el Psicólogo es una “persona dotada de especial penetración para el conocimiento del carácter y la intimidad de las personas”. Esta es, desde mi punto de vista, una de las peores definiciones que he encontrado al respecto.

 

El PSICÓLOGO es una persona – hasta ahí estamos de acuerdo -, pero que no posee dotes especiales, sino un entrenamiento específico en un campo concreto – en este caso, el de la Psicología -, destinado al conocimiento y estudio de la conducta y de los procesos mentales que componen esa conducta y a lo largo del desarrollo de la persona.

 

Definiciones como las de la RAE contribuyen a mantener mitos y estereotipos en torno a la figura del psicólogo, no dejando que la gente conozca la profesión o que acudan a  nosotros sólo cuando están “locos”.

 

Es por ello que muchas personas confunden la figura del Psicólogo con la del Psiquiatra, siendo esto un error.

 

El Psiquiatra ha estudiado medicina y ha realizado una posterior especialización en Psiquiatría. Estos estudios lo dotan de conocimiento experto sobre el sistema nervioso, sus funciones y sus implicaciones en la salud mental, además de cómo determinados medicamentos actúan sobre el mismo para mejorar la salud mental y física de la persona. Es decir, yendo a un psiquiatra, el tratamiento sería fundamentalmente a base de medicación.

 

Por su parte, el Psicólogo va a trabajar con la persona para que se conozca mejor y se desarrolle por sí misma, siendo capaz de enfrentarse de una forma sana a los problemas o distintas situaciones que se le puedan plantear. Así, en muchas ocasiones, psiquiatra y psicólogo van a tener que trabajar de forma conjunta, no sustituyendo el uno al otro en ningún caso.

 

Así ocurre, por ejemplo, en el caso de la Depresión. La medicación recetada por el psiquiatra nos ayudará a que los síntomas de la enfermedad se reduzcan o, incluso, desaparezcan; sin embargo, si no tratamos las causas internas de esa depresión y ayudamos a la persona a tener las herramientas para que se enfrente de forma efectiva a las vicisitudes de la vida – que es la función del psicólogo -, al retirar la medicación, los síntomas volverán a aparecer. Ello nos lleva a que la enfermedad sea crónica. Lo que sí nos debe quedar claro es que los médicos de medicina general (o médicos de cabecera o familia) no tienen la facultad para diagnosticar ni tratar esta enfermedad. En todo caso deberían realizar la correspondiente derivación.

 

Otra de las aclaraciones que hay que hacer nos viene con la aparición del Psicoterapeuta. Es éste un profesional, psicólogo o psiquiatra, que ha realizado una especialización (o varias) en un tipo de terapia concreta, por ejemplo, Terapia Cognitivo Conductual, Terapia Gestalt o Terapia Sistémica, entre otras. Esta especialización en una Psicoterapia le da un conocimiento más profundo de un conjunto de teorías y técnicas que son las que usan en su práctica profesional. Es decir, el concepto de “psicoterapeuta” no es más que un “apellido” que se añade al nombre de Psicólogo o Psiquiatra.

 

Es entonces cuando podemos plantearnos qué es un Psicoanalista. Pues bien, el psicoanalista es aquel psicólogo o psiquiatra que se ha especializado en Psicoanálisis (o Psicoterapia Psicoanalítica), desarrollando dicho enfoque en sus sesiones de terapia y que siguen una forma de hacer en la que se deja hablar al paciente y se le guía en su discurso para que, él mismo, vaya encontrando las respuestas a sus preguntas y se vaya conociendo mejor en base a sus propias interpretaciones.

 

Hay que aclarar que en Psicología existen numerosas especializaciones: Psicología Clínica, Investigación, Psicología Social, Recursos Humanos, Psicología Educativa, Neuropsicología, Psicología del Deporte o Psicobiología, entre otras muchas. Es decir, alguien que haya estudiado Psicología no tiene por qué acabar pasando consulta como psicólogo; este es el fin de aquellos que optan por la Psicología Clínica o la nueva especialidad de Psicología General Sanitaria. Todas estas especializaciones se realizan una vez finalizados los estudios universitarios de Psicología.

 

Y estos son los principales conceptos que debemos conocer antes de decidir a qué profesional acudir. También hay que tener en cuenta que podemos acudir al psicólogo para que, hecha una evaluación, nos indique qué tipo de terapia puede ser más útil para aquello que te trae a la consulta.

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