Hace años, cuando Internet no existía, las reseñas o las críticas de los conciertos se hacían por una razón muy simple: informar de lo que había pasado a la persona que no hubiera podido ir. Ahora las reseñas o las críticas se siguen haciendo por pura inercia, porque siempre se han hecho, pero lo cierto es que la razón de ser ya se ha perdido. Si alguien quiere saber, por ejemplo, cómo fue el concierto de New Order del sábado noche, puede entrar en youtube y teclear “ new order + sonar 2016” y va a encontrar veintipico temas que han subido los fans, algunos de ellos con  muy buena calidad de imagen y sonido. Así que no hace falta que yo le cuente cómo ha sido el concierto, porque más o menos se lo puede ver casi entero y hacerse una idea.

Así que cuando alguien escribe sobre un festival tiene que tener mucha creatividad para darle un enfoque nuevo a la reseña.

 Y de eso va a ir este artículo: de creatividad.

El Sonar es un festival de música creativa. Esa ha sido siempre su divisa: Music, Creativity and Technology. Si el Primavera Sound va más bien de comercial, molón, de ir al día, de estar a la última, y de estar a lo que se lleva, el Sonar va más bien de traer lo más raro, lo que quizá no esté tan a la última pero que probablemente va a seguir sonando dentro de veinte años ( De hecho, Jean Michel Jarre publicó su primer disco en solitario en el 71, y los New Order en el 81). En fin, ambos festivales atraen a públicos diferentes y tienen muy claro que no compiten,  que han segmentado targets completamente distintos.

Pero sigamos hablando de creatividad: ¿qué es lo que hace que una persona sea creativa? Las personas muy creativas tienen menos densidad de receptores D2 de dopamina en el tálamo, una zona del cerebro encargada de filtrar los estímulos que llegan a la corteza cerebral.  Esto impide que se filtren algunas señales y aumenta el flujo de información hacia el cerebro, lo que permitiría establecer conexiones entre conceptos que a otros se les escapan.   Y por eso esas personas son más creativas que otras.

Pero…

Como la dopamina es la responsable de las sensaciones placenteras, las personas intensamente creativas…

  1. Somos depresivas. Porque nos falta dopamina.
  2. En muchos casos, somos epiléticas. En otros, se dan migrañas. Según los neurólogos, la explicación podría ser precisamente la falta de ese receptor dopaminosinérgico.
  3. En muchos casos somos adictas al alcohol, las drogas o la comida, o al sexo, o a las conductas de riesgo, en busca precisamente de esas sensaciones placenteras que debería darnos la dopamina. Carecemos de receptor, por lo tanto carecemos de dopamina, así que buscamos la sensación como podemos.

Me presento:  Yo soy intensamente creativa (he puntuado siempre altísimo en todos los test de asociación libre, rochards y demás parafernalia)  Yo soy epiléptica, y vengo de una familia de epilépticos. Tengo la inmensa suerte de haberlo sabido desde muy joven con lo cual he podido estar tratada siempre y no me ha hecho falta medicación agresiva. He tenido varias crisis en mi vida, siempre a consecuencia de deprivación de sueño o estrés. No puedo consumir drogas, pues me provocarían una crisis, y no debería consumir alcohol ( aunque a veces lo hago).  No me considero adicta al sexo, pero sí que creo que soy hipersexual. Sí que tengo tengo que controlar mucho la adicción a la comida.

Para tratar precisamente las crisis epilépticas la neuróloga me recetó un medicamento que se llama Topamax. Cuando me explicó los posibles efectos secundarios fue muy sincera:  probablemente perdería creatividad.

Ahora analicemos la vida de algunos de los artistas que ha traído el Sonar a sus escenarios en su edición del 2016.
imageNew Order.
Se crearon a partir de otro grupo, Joy Division, cuyo cantante se suicidó a los 23 años. Ian Curtis escribió algunas de las mejores canciones de toda la historia del pop, y ha sido sin duda una de las personalidades más creativas del siglo XX, nadie puede disputarle ese título.  Ian Curtis bebía como un cosaco, fumaba como un  carretero, era intensamente depresivo y … era epiléptico.

Bernard Sumner, el líder de New Order, ha escrito una maravillosa autobiografía publicada en español en la editorial Sexto Piso (Chicos de Sexto Piso: la próxima vez por  favor llamadme que yo os traduzco, porque hay errores de traducción enormes en un libro por otra parte altamente recomendable) . Si os la leéis ya comprobaréis que Bernard puntúa en todo: adicción al riesgo, al alcohol  y a todo tipo de sustancias, y también depresivo. No es epiléptico pero sí sufría migrañas.

imageJean Michel Jarre es muy celoso de su vida privada, pero sus mujeres no.  Se ha casado dos veces y ha vivido con varias mujeres más. Sus dos mujeres han contado que les era sistemáticamente infiel y que era un hipersexual.Su lista de conquistas femeninas es larga como la vida de Matusalén. Una de las pocas veces en las que el músico se ha explayado sobre detalles de su vida, en una entrevista al diario Le Figaro, ha contado que en los años 80 se dio a todo tipo de excesos: alcohol, mujeres y drogas.

James Blake es tan tremendamente depresivo como para que llegase a darse de cabezazos con las paredes ( sí, literal, como suena) en una de sus crisis. En su caso había una razón de peso, eso sí: le habían diagnosticado leucemia. Por cierto, se curó. En cualquier caso, James ya era depresivo antes del diagnostico. No hacia falta que os lo contara, bastaba con escuchar sus temas: el tipo de música y de letras no son precisamente la alegría de la huerta.

Anhoni, nacida Anthony Hegart , tiene una canción titulada “ Epilepsy is dancing” en la que describe de una forma tan detallada un ataque epiléptico que cuesta creer que no lo haya vivido.  En cualquier caso, no he encontrado ninguna referencia a que Anhoni lo sea. Sí que he encontrado numerosas entrevistas en las que afirma que ha sufrido depresiones, debidas al intenso rechazo y acoso que ha sufrido de joven por su condición de transgénero.  Al igual que en el caso de James Blake, no hacía falta que lo explicara: sus letras hablan por sí solas. Anhoni también ha contado que cuando actuaba en la subcultura underground del Nueva York de los años 90 consumía todo tipo de drogas.

En cuanto a Norman Cook , alias Fatboy Slim, era intensamente depresivo, y llegó incluso a autolesionarse. También fue poliadicto, aunque su “drug of choice”  era el éxtasis.  Y por supuesto, bebía como si no hubiera un mañana. Finalmente se casó con una enfermera especializada en … ¡ psiquiatría! Y a dia de hoy es, según asegura, un feliz marido y padre. Ha dejado las drogas, o eso dice

En fin, como veis, todos intensamente creativos. Y todos puntúan en las características que definen a un buscador de dopamina, a ese raro especímen que carece del receptor D2.

Food for your thoughts, que dicen los guiris.

Para acabar este artículo quiero destacar mis dos descubrimientos de este Festival. Los franceses Club Cheval y  quizá lo mejor del festival : el colectivo de Detroit  Underground Resistance, esta vez sin Jeff Mills. Brutales, increíbles.  No tengo ni idea de si son depresivos, o si se drogan o si sufren migrañas.  Sé que me hicieron bailar durante dos horas, y que les estoy inmensamente agradecida.

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Fotos: Marta Peciña

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