Había expectación por saber lo que el Consejo Político de la CUP iba a aprobar este sábado en torno al apoyo al proyecto de presupuestos presentados por el Govern de la Generalitat. Al final los “cupaires” los apoyarán en el Parlament, por lo que se descarta la posibilidad de convocatoria de elecciones anticipadas.

El Consejo Político de la CUP aprobaba el apoyo al proyecto de presupuestos de la Generalitat por 44 votos a favor, 8 en contra y 7 abstenciones. Pero dicho apoyo es condicionado. La diputada autonómica, Eulàlia Reguant, ha dejado claro que dicho apoyo “sólo sirve para la admisión a trámite”. Se realizará a través de dos votos favorables y ocho abstenciones en el Parlamento de Cataluña.

Es, por lo tanto, el final de una etapa de dos meses de negociaciones en las que los dirigentes de la CUP han efectuado un conjunto de propuestas alrededor de lo que ellos mismos llaman “las tres erres: ruptura, reversión de los recortes y redistribución de la riqueza”.

Después, habrá que negociar durante el debate en el Parlament… y fuera. Porque la CUP sigue empeñada en lograr de Puigdemont la “hoja de ruta” que debe concluir en la llamada “desconexión” si el gobierno de Madrid no acepta la celebración del referéndum. Lo que ellos denominan “la ruptura”

La coalición que gobierna la Generalitat, compuesta por el PDC (antigua CiU), y ERC, ha cedido, en gran medida, a las pretensiones de la CUP en torno a las “otras dos erres” de su propuesta. En las cuentas presentadas por el conseller, Junqueras, para 2017, se contempla una subida de impuestos a cambio de menos recortes, que perjudican más, según dicen los expertos, “a las clases medias”.

Además, los portavoces de la CUP dicen que, a la hora de valorar los presupuestos, se han tenido en cuenta “los aspectos de los mismos que propician la independencia de Catalunya. Las partidas básicas para llevar a cabo la ruptura”. Un elemento positivo, según ellos que, además, tiene en cuenta “la reversión de los recortes”, sobre todo en la escuela pública.

Otro de los puntos que justifican este apoyo es “la creación del impuesto que grava los activos no productivos”. Coches de lujo, embarcaciones y bienes inmuebles, entre otros, a nombre de personas jurídicas pero que no se usan para actividades económicas sino con fines particulares–, “una primera piedra” para continuar trabajando “en la redistribución de la riqueza”

Lo cierto es que Puigdemont ha salvado el primer escollo importante en la tramitación de los presupuestos. De momento tiene un apoyo, muy condicionado, pero apoyo al fin y al cabo, para sacar adelante las cuentas por lo que no tendrá que cumplir su advertencia de convocar elecciones anticipadas. De todas maneras, los analistas políticos subrayan la precariedad de este apoyo por lo que, en cualquier momento, se puede producir la disolución del Parlament. Una prerrogativa de la que dispone Puigdemont para obtener una mayoría suficiente que permita al PDC y a Esquerra sacar adelante la hoja de ruta de la desconexión de España sin condicionantes dentro del Principado.

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