Todo dependía de Puigdemont y apuntaba que el jueves 26 del pasado mes de octubre, como presidente de la Generalitat iba a disolver el Parlament y convocar elecciones autonómicas. La noticia en gran medida fue considerada como conveniente y positiva, se propagó creando un ambiente más relajado y sosegado del que veníamos soportando desde hacía varios meses (años si nos remontamos a las campañas burdas y destructivas protagonizadas por el Partido Popular, terminando con el rechazo por su instrumentalizado Tribunal Constitucional del nuevo Estatut de Cataluña en junio de 2010), debido a las tensas sesiones producidas en el Parlament, que culminaron cuando Puigdemont atendiendo los resultados del referéndum del 1 de octubre, el 27 para “quedar bien ante la galería” proclamó la independencia de Cataluña en forma de Republica, “acuerdo” que dejó a continuación en suspenso.

Sabiendo que la proclamación de la independencia no se había producido y aunque de producirse, pero por realizarse sin garantías legales ni democráticas no tenía ningún sentido, en consecuencia tendría que habérsele hecho caso omiso. Pero el PP con tanta corrupción que le afecta, ha pretendido dar clase de legalidad y Rajoy, se dedicó a requerir a Puigdemont y con amenazas, acerca de la resolución adoptada. El caso catalán siempre lo ha barajado el Partido Popular mezquinamente en clave electoral y ante los españoles, pretenden dar clase de buenos patriotas y máximos defensores de la unidad de España. Algo muy hipócrita pues las cifras cantan por si solas si comparamos que en el año 2011 cuando se produjo su victoria con mayoría absoluta en el Parlamento, el índice de independentistas en Cataluña era de tan sólo el 19% y debido a la política tan nefasta y destructiva que propició enfrentando al resto de los españoles contra los catalanes, ese porcentaje se incremento en sólo cuatro años al final de la legislatura en el 48% .

Con la disolución del Parlament y convocatoria de elecciones Puigdemont, pudo pasarle “la patata caliente” a Rajoy, para ver si continuaba con sus requerimientos y exigencias, acerca de si se había proclamado la independencia en Cataluña. Así nos hubiéramos enterado de sus verdaderas intenciones sobre la aplicación del articulo 155 de la Constitución y si tenía previsto aplicarlo para suspender la autonomía catalana, independientemente de la respuesta recibida y en la línea que reaccionariamente le demandaba el líder de Ciudadanos Albert Rivera y dirigentes de su partido entre ellos Aznar. En cualquier caso, probablemente como se ha venido comprobando, hubiera iniciado su campaña de ensañamiento disfrazada de medidas “ejemplares”, en contra del Gobierno de la Generalitat y del Parlament. En ocasiones como ésta, las medidas represoras contra los separatistas catalanes, son bien acogidas por quienes no lo son y el resto de los españoles, pudiéndoles dar a quienes las aplican mezquinos réditos electorales.

Inexplicablemente Puigdemont si realmente tenía el propósito de disolver el Parlament y convocar elecciones, como consecuencia de las presiones a las que fue sometido, por los partidos que le sustentaba en el gobierno, incluido una parte del suyo propio y sobre todo al verse muy afectado por la presión social ejercida por los ciudadanos que le acusaban de traidor, desistió y proclamando la independencia de Cataluña y su constitución en una republica, se lo puso fácil a Rajoy y a su más que corrupto Partido Popular, para adoptar y llevar a cabo medidas “ejemplarizantes” (represoras).

Por eso ahora y analizándolo con perspectiva, toma más valor las acciones emprendidas por Adolfo Suárez, pues a diferencia de otros que han evolucionado a peor como Felipe González, él habiendo sido una persona destacada en su etapa franquista, evolucionó positivamente y enfrentándose a los poderes facticos de la época con el militar al frente, que mantenía sus estructuras del régimen anterior intactas, aun con todo tipo de insultos y amenazas de los nostálgicos fascistas supo imponerse mediante el proceso de Transición, para que afortunadamente pudiéramos conseguir la democracia.

Desde posiciones ideológicas como socialista estuve muy distante de las suyas, pero como demócrata con el tiempo me veo más reflejado por él en la lucha que emprendió para eliminar el franquismo que tanto nos oprimía y lograr una Sociedad en libertad y no por tantos otros que la han venido coartando y degradando, fundamentalmente los reaccionarios dirigentes del retrogrado y corrupto Partido Popular, pero también por otros como Albert Rivera, que con desfachatez llegó a compararse a Adolfo Suárez por su carácter dialogante, cuando él con sus intolerancias practica lo contrario. igualmente ocurre con destacados dirigentes “socialistas”.

Me había quedado petrificado en la parte delantera de la tribuna de invitados, cuando entro Tejero con sus secuaces para dar el afortunadamente fallido golpe de estado. La imagen de Suarez junto a la de Santiago Carrillo y el general Gutiérrez Mellado, sentados impasibles fue lo último que me quedó cuando dirigí la mirada al hemiciclo. Nos sentimos identificados e identificadas en los tres por la dignidad que demostraron, que llevaron junto con su integridad y austeridad hasta sus fallecimientos. A diferencia de tantos otros políticos, que por intereses personales no han dudado en perder su reputación con practicas corruptas o indeseadas incluyendo las “puertas giratorias”.

El logro más importante durante la Transición fue dotarnos de la Constitución en 1978, que el próximo 6 de diciembre cumplirá 39 años. Santiago Carrillo me decía y yo junto a muchas españolas y españoles compartíamos con él, su deseo de que se hubiera producido la ruptura y no la transición desde el anterior régimen. Aguantó muchas criticas “desde las barreras” de los que él llamaba “comunistas de salón o pacotilla”, con el transcurso del tiempo absorbidos e integrados en ésta Sociedad neoliberal. Tuve la fortuna de contar con su amistad y puedo manifestar que vivía con sencillez y austeridad y no dejó hasta el final de sus días de ser un comunista integro.

Debido a las circunstancias acaecidas para dotarnos y aprobar la Constitución, el tiempo transcurrido y los cambios producidos en la Sociedad, soy partidario de que se abra un nuevo proceso constituyente, o al menos se realicen las modificaciones en profundidad, consideradas cada vez más necesarias y oportunas.

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Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976.
Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972.
Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido).
Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero).
Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT.
Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989.
Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE.
Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria.
Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987.
Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte).
Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

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