Desde diciembre de 2015, tras el “histórico” resultado electoral de Pedro Sánchez, el Partido Socialista Obrero Español, empezó a mostrar a la opinión pública una profunda división entre el modo de entender la realidad interna del anterior secretario general y la del resto de la dirigencia. Todos pudimos comprobar cómo Pedro Sánchez quiso prorrogar indefinidamente su mandato a través de burdas artimañas como la de aplazar sine die la convocatoria del Congreso Ordinario que debía celebrarse en febrero de 2016, postularse a la investidura como Presidente de Gobierno sin tener alcanzado ningún pacto de gobernabilidad con las fuerzas políticas de progreso o provocar la celebración de las elecciones del 26J por no reconocer el gravísimo error que fue el pacto de gobierno con la derecha ultraliberal de Ciudadanos.

Pedro Sánchez logró su objetivo, mantenerse en la Secretaría General a pesar de que su mandato finalizó en el mes de febrero. Sin embargo, sus constantes fracasos, la nula de efectividad de su gestión de cara a la ciudadanía, su falta de empatía, su constante manipulación del lenguaje o su sistema de liderazgo basado en el personalismo y la autocracia hicieron que se sintiera acorralado tras las elecciones vascas y gallegas del mes de septiembre. Tenía que matar o morir e inició una huida hacia adelante que llevó al Partido Socialista a una de las situaciones más traumáticas de su historia, una situación similar a la que se vivió en los años 30 con los enfrentamientos entre los partidarios de la línea política de Largo Caballero y los de Indalecio Prieto.

El problema del PSOE no está en los nombres, no se encuentra en si es Pedro Sánchez o Susana Díaz quien dirija el partido en el corto plazo. El verdadero problema del Partido Socialista Obrero Español es que ha perdido algo que es fundamental en una organización política: la credibilidad de cara al ciudadano de a pie, precisamente el que debería ser su prioridad.

El PSOE ha perdido la credibilidad de cara al ciudadano de a pie, precisamente el que debería ser su prioridad

Esta falta de credibilidad del proyecto socialista actual no se le puede achacar totalmente a Pedro Sánchez porque no sería justo. Viene de más atrás y es una consecuencia del error que se cometió en la época de Felipe González de asumir las teorías socialdemócratas del centro y del norte de Europa, teorías que no son aplicables a la realidad española. Ni a la de entonces ni, por supuesto, a la actual.

Hay analistas que afirman que el PSOE comenzó a perder su credibilidad en el año 2010 cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero implementó una serie de reformas impuestas por la Comisión Europea que iban en contra de los intereses de los ciudadanos y, por tanto, en contra del ideario socialista. Es posible que sea así si nos centramos en los últimos años, pero el problema viene de la adecuación de un proyecto que no se ajusta en nada a lo que el pueblo necesita, un proyecto que puede ser viable en la Europa más desarrollada o en países como Alemania y Suecia pero que en España es visto como una contradicción absoluta al programa máximo del PSOE.

Los postulados socialdemócratas del Norte de Europa no funcionan en la realidad económica y social de España

Si el Partido Socialista Obrero Español se declara socialdemócrata o parte de esos postulados ideológicos para generar un programa de acción o un programa de reformas demostrará que, una vez más, no se habrá dado cuenta de lo que está ocurriendo en las calles de nuestro país, al igual que ocurrió en mayo de 2011.

¿Por qué el PSOE está sufriendo esta crisis de credibilidad?

En primer lugar, el alejamiento de la realidad de la ciudadanía tras los años de gobierno. Los partidos socialistas/socialdemócratas han sufrido una especie de síndrome de Estocolmo respecto al poder que les ha llevado a pensar que la realidad era la que se veía desde la atalaya.

Cuando se tienen responsabilidades de gobierno las relaciones suelen centrarse en un círculo de personas que representan a las distintas élites de un país. Rodearse de esos círculos lo que provoca en el gobernante es que tenga una visión de la realidad distorsionada por los datos fríos y por los intereses de esas élites. De ahí que se llegue al convencimiento de que la responsabilidad de Estado coincide con los intereses de la élites, intereses que suelen ser antitéticos respecto a los de los ciudadanos de a pie. Este hecho puede ser entendible en un partido conservador/liberal, pero es imperdonable en un socialista quien, por ética y por respeto a su programa máximo, debe gobernar siempre mirando por los intereses del pueblo, es decir, proporcionando el bienestar en los de abajo para que éste se convierta en beneficios para las clases más altas. Nunca al revés.

El PSOE, en sus años de gobierno, tomó demasiadas decisiones equivocadas por esta razón, por alejarse del ciudadano y, evidentemente, la gente se ha ido alejando del proyecto socialista.

El PSOE tomó demasiadas decisiones equivocadas que le alejaron del ciudadano

En segundo lugar, la crisis de la socialdemocracia y la falta de interpretación de los nuevos retos de la sociedad actual. Al igual que el resto de partidos europeos, el PSOE no supo en su momento interpretar que los modelos socioeconómicos estaban cambiando con la revolución tecnológica y con la crisis económica de 2007.

El proyecto socialista/socialdemócrata siempre se caracterizó por procurar que el reparto de la riqueza fuera justo y que los beneficios del capitalismo fueran reinvertidos en el Estado del Bienestar. Sin embargo, ha quedado demostrado que ese proyecto está siendo incapaz de generar riqueza, de generar nuevas oportunidades o de abrir caminos a la esperanza a las clases trabajadoras, precisamente a quienes deberían dirigir sus políticas. Esta falta de respuesta es la que ha generado que esas clases trabajadoras, tanto de rentas medias como de rentas bajas, hayan encontrado salida en opciones populistas tanto de extrema derecha como de extrema izquierda.

En tercer lugar, y en relación con las dos anteriores, la indefinición ideológica y el simplismo del mensaje de los dos últimos años. En un primer momento se quiso llevar al socialismo hacia esa quimera del centro izquierda que, tal vez, funcionará en países como Alemania o Suecia, países en los que hasta los más conservadores y los neoliberales más fanáticos tienen a su Estado del Bienestar como patrimonio nacional, países en los que el mercado de trabajo no está basado en la precariedad y tienen un tejido industrial suficiente como para sostener la economía.

Tanto se ha querido ir hacia el centro que la ciudadanía tiene la sensación que hay muy poca diferencia entre lo que hace el PSOE cuando llega al poder y lo que podría realizar un partido de centro-derecha. Esta indefinición ideológica ha hecho que el Partido Socialista haya perdido el apoyo de uno de los sectores más afectado por la crisis: menores de 45 años. También ha perdido el apoyo en las zonas urbanas por la misma razón.

En cuarto lugar, se cometieron errores que aún pasan factura en el desapego de los ciudadanos. José Luis Rodríguez Zapatero, viendo lo que se venía encima en 2009/10 debió haber disuelto las Cortes y adelantar las elecciones y que fueran otros los que afrontaran los años más duros de la crisis.

En quinto lugar, el PSOE ha carecido de liderazgo desde el año 1996, desde que Felipe González dimitió. Esa falta de un líder sólido, incluso estando en el gobierno, ha provocado que la división interna sea mayor y, sobre todo, que alguien tan nefasto como Pedro Sánchez alcanzara la secretaría general.

En sexto lugar, la falta de renovación es un lastre. No se trata de la edad de los dirigentes sino del entendimiento que tengan de la realidad y de cómo afrontar los problemas reales de los ciudadanos. Que en el actual Partido Socialista tengan tanto poder aún los viejos dirigentes provoca que se intente ir hacia un PSOE que ya no va a volver.

 Las bases y la militancia y la credibilidad, fundamentales

También hay que citar a otros líderes que siguen pensando que se puede recuperar lo perdido para conseguir lo mismo que se logró en los años 80. Por eso la solución del PSOE no puede pasar por Susana Díaz ni, por supuesto, por alguien tan nocivo como Pedro Sánchez. No se trata tampoco de buscar soluciones de renovación en los mensajes de otro partido.

El Partido Socialista jamás podrá ser una organización asamblearia. Dar voz a la militancia es fundamental, y esa voz tiene que tener mucho más peso para esa renovación, pero las bases no tienen que tener el poder orgánico del partido porque el PSOE se cimenta sobre la democracia representativa. De igual modo, no se puede permitir que haya dirigentes que utilicen a los militantes como escudos humanos para protegerse y lograr sus fines personales.

Por tanto, desde la restauración de la democracia en España el PSOE ha ido recogiendo los frutos de una indefinición que ha generado la actual crisis identitaria y de credibilidad.

El Partido Socialista jamás podrá ser una organización asamblearia

Veamos en datos el apoyo recibido por el PSOE en los diferentes comicios electorales y nos daremos cuenta de que las bajadas de apoyos vienen determinadas por las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos socialistas o por la escasa labor de oposición realizada cuando gobernaba la derecha. Por el contrario, las subidas de apoyos vinieron acompañadas de proyectos, medidas y reformas que se ajustaban más al ideario original del PSOE:

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Por todo lo anterior queda claro que el PSOE necesita de una refundación a fondo, tanto desde un punto de vista orgánico como ideológico porque la crisis es mucho más profunda que la que vivieron los socialistas en los años 70 cuando el partido fue refundado en los Congresos de Toulouse y de Suresnes.

Entonces se trataba de un problema de interpretación de la realidad, de la adecuación ideológica a la España tardofranquista y de la estrategia a seguir una vez que el dictador muriera. Ahora el problema es mucho más grave porque, por un lado, se ha renunciado a las esencias socialistas para estar dentro de un espacio ideológico fracasado, y, por otro, a todo lo que le ocurría en los 70 hay que añadir el problema de la falta de credibilidad. Si hacemos una comparación del espacio ideológico que en el Partido Socialista dicen representar y el espacio que percibe la ciudadanía nos daremos cuenta de que ahí es donde está el verdadero problema de que el pueblo haya perdido la confianza en el proyecto socialista:

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Si dentro de la línea ideológica tomamos el valor 0 como el correspondiente con la extrema derecha y el valor 10 como el de la extrema izquierda veremos que en el PSOE se defiende la idea de que se representan los valores ideológicos correspondientes al espacio comprendido entre el valor 7 y el 9. Haciendo un repaso del programa electoral de 2015/2016 diríamos que las medidas propuestas estarían entre el valor 6 y el 7.

Los ciudadanos, que no leen los programas de los partidos, se informan por los medios y el mensaje es, en muchas ocasiones, que los socialistas votan con los populares en el Parlamento Europeo

No obstante, en el PSOE, al igual que en el resto de partidos, se olvidan de que los ciudadanos no se leen los programas electorales. La gente ve la televisión, escucha la radio y lee la prensa y, por ello, ven que las últimas medidas adoptadas por los gobiernos socialistas o las votaciones en el Parlamento Europeo en las que en un porcentaje elevado de ocasiones lo hacen junto al Grupo Popular (aunque haya ocasiones en que los socialistas españoles se desmarquen) se acercan demasiado a los postulados ideológicos más conservadores. Por eso la percepción ciudadana coloca al PSOE entre los valores 3 y 6. ¿Por qué es importante que un partido político defienda unos valores ideológicos y piense que se ajusta a ellos pero que el pueblo tenga otra percepción totalmente diferente de lo que se piensan en dicho partido? La respuesta es muy sencilla: porque se ha perdido la identidad y, en consecuencia, la credibilidad ciudadana.

Por qué ni Pedro ni Susana

El PSOE se encuentra en la actualidad en una de las peores crisis de su historia, con bandos muy marcados e irreconciliables. Por un lado, tenemos a aquellos que siguen pensando que Pedro Sánchez es la persona ideal para liderar el partido. Por otro lado, están quienes apoyan a Susana Díaz. De momento no conocemos el proyecto de partido de ninguno de los dos pero, por sus declaraciones y sus actos, podemos adivinarlo.

El proyecto de partido de Sánchez ya lo sabemos: él, él, él y él. Un proyecto basado en su imagen, pero con un peso político muy bajo. Su modo de liderar la organización también la conocemos: la autocracia, las purgas y el querer imponer el silencio a través del ostracismo a quienes no piensan como él. Por otro lado, utilizaría tácticas de propaganda para hacer creer a la militancia cosas que no son ciertas pero que de tanto repetirlas parece que se han convertido en la palabra de Dios. Todo lo demás da igual.

Su inoperancia se vio en las dos elecciones en las que fue candidato y donde tenía un programa electoral potente, con muchas medidas de un alto impacto social, pero que no supo defender porque en diciembre el mensaje se difuminó en una estrategia de campaña basada en la imagen del candidato, como si tuviéramos una democracia presidencialista, y en junio centró el mensaje en atacar a Podemos y a Pablo Iglesias Turrión. Pedro Sánchez no llega a más.

Desde un punto de vista ideológico, el PSOE liderado por Pedro Sánchez se adaptaría a las necesidades del propio secretario general. Si necesita a la derecha, pactará con la derecha. Si necesita a la izquierda, pactará con Podemos. Ya lo hizo una vez, ¿por qué no repetirlo las veces que haga falta mientras él continúe con el protagonismo? Pedro Sánchez no es ni de izquierdas ni de derechas ni de centro, Pedro Sánchez es de Pedro Sánchez y un proyecto personalista no es lo que necesita el Partido Socialista.

El proyecto de Susana Díaz es utópico. Quiere representar la imagen de la persona que puede liderar un proyecto que devuelva al PSOE al lugar que ocupó con Felipe González o con José Luis Rodríguez Zapatero sin darse cuenta de que la situación política actual en la que hay otra fuerza política de izquierdas no se va a modificar en años. Susana Díaz quiere liderar el clásico proyecto socialdemócrata, lo cual sería un error ya que la socialdemocracia ha demostrado su ineficacia en la coyuntura actual, es una ideología que está muerta y, además, es una de las responsables del crecimiento de los populismos en Europa por su falta de respuestas o por su indefinición.

Sánchez no supo defender las medidas alto impacto social del programa socialista en pos de su imagen mientras que el proyecto de Díaz de volver a la socialdemocracia de los 80 es utópico

Este proyecto de intentar retornar al PSOE a la misma senda que en los años 80 hace muy difícil que se produzcan acuerdos con Podemos y el socialismo tiene que tener muy claro que si se quiere volver a gobernar es necesario contar con el partido de Iglesias Turrión o apoyarle en caso de tener menos apoyo de la ciudadanía. Eso con Díaz es imposible por una especie de odio patológico hacia la formación morada.

Lo que precisa el Partido Socialista es una vuelta total del calcetín, un retorno a las esencias del socialismo adaptadas a la realidad actual y un liderazgo ejercido por una persona que no represente ni a pedristas ni a susanistas, una persona que tenga muy clara la realidad y las necesidades de la ciudadanía. Por eso el PSOE no necesita ni a Susana Díaz ni a Pedro Sánchez. El PSOE lo que necesita es socialismo.

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5 Comentarios

  1. Tiene toda la razon el articulo. Los socialistas no queremos nombres queremos un proyecto solido sobre el que asentar nuestra resurrecion ideologica. Estamos en un punto similar a Suresnes o al 79 cuando Felipe gano un congreso en el que se decidio abandonar el marxismo como fuente ideologica. Ahora no hay una ideologia sobre la que asentar nada porque estar tanto tiempo en el gobierno nos ha aborregado. No quiero a Sanchez y Diaz me genera muchas dudas por lo que dice y por quien la esta apoyando. Lo que hay que pensar es en el proyecto y en retomar los cabos ideologico que se soltaron hace mucho tiempo y que provocaron que la gente nos tomara por mentirosos o por traidores y eso para un socialista deberia ser causa de que se caiga la cara de verguenza.

  2. Yo no estoy de acuerdo en nada de lo que dice poruna razon muy sencilla y es que solo Pedro podra resucitar al psoe y si a los hijos de la sultana les jode pues a aguantarse. Este tipo que escribe es un perro de la gestora y lo que hace es proponer una tercera via opcion para debilitar a Pedro. Pero no lo va a lograr porque lamilitancia se ha levantado contra la gentuza de la gestora y esta revolucion de las bases no lo parara ni la sultana ni el pachi ni la madre que los pario.

    • Alucino con la actitud sectarista de los seguidores de Pedro Sanchez. Esta actitud demuestra que el contenido del articulo tiene razon porque el Jose Antonio Gomez pone sobre el papel que el proyecto de Sanchez no tiene mas contenidoque su propio culto a la personalidad. Y el partido socialista ahora necesita otra cosa y es un proyecto de amplia consenso socialista en el que se valoren puntos de vista ideologico y social y no quien es la persona adecuada para dirigir dicho proyecto. Por eso no hay que precipitarse con la convocatoria del congreso porque ya que Sanchez lo estuvo retrasando ahora no hay prisa. El partido socialista necesita mucha reflexion y sobre todo darse cuenta de los errores cometidos tal y como cuenta Jose Antonio en el articulo reparar las consecuencas de esos errores.

      • Los que no sois socialistas sois los que habeis machacado a Pedro y apoyado a los golpistas y a la sultana. El unico que puede levantar el PSOE es Pedro Sanchez, el unico lider de verdad que ha tenido el PSOE en tod su historia. Etre todos los militantes lo vamos a conseguir devolver a ser secretario general y presidente del gobierno. Todo el que no apoye a Pedro no es socialista

  3. En este largo analisis faltan muuuuchas cosas:
    En primer lugar, si el ideario de Sanchez es el, el el y el, el de Susana seria el de ela, ella, ella y ella. Si en el primero el partido ha perdido identidad y sus ideales, en la segunda, seria convertir el partido en un centro derecha y disputarle el espacio al pp.
    Pero en el analisis que desarrolla, todo es una falacia y falta de vision. Si el partido está donde está, por la corrupcion, los escandalosos casos de corrupcion que nunca pensamos fuesen de la izquierda. Por la actirtud del aparato del partido y sus dirigentes, que solo ha tradado de encubrir estos casos, en poner travas a la justicia, EN LUGAR DE INVESTIGARLOS Y PERSONARSE EN LAS CAUSAS JUDICIALES COMO ACUSACION PARTICULAR contra estos corruptos. Por la actitud de sus lideres, que han abandonado la ideologia para enriquecerse o desclasarse. ¡¡que pena escuchas ahora a sus lideres de antaño¡¡.
    Por todo ello se está donde se está. No le busqueis interpretaciones socilogicas ni ideologicas. El psoe estaria en otra situacion si sus dirigentes y su actitud hubiese sido otra muy distinta. Hemos perdido la fe y la confianza en sus siglas.
    Hemos apoyado, querido y votado al psoe durante muchos años y decadas, pero ahora las cosas han cambiado. El PSOE ha perdido su identidad y su tiempo se le acabo para muchos de nosotros. Otros han venido a reemplazarlo. Tal vez en algunos años las cosas sigan siendo igual, pero llegaran otros. En eso tenemos nuestra esperanza. Seremos siendo fieles a estas nuevas corrientes.
    Tal vez tambien habria que atribuir parte del merito al PP que ha sabido partir a la izquierda en dos partes y hacerlas irreconciliables…. y ademas dividir al PSOE en dos grupos enfrentados.
    Falta claridad en sus dirigentes. Lamentablemente tendremos corrupcion y pp por mucho tiempo.

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