El Proyecto 18 presentado por Andrés Manuel López Obrador este 20 de noviembre con motivo del 107 aniversario de la Revolución Mexicana y el aniversario del Movimiento de Regeneración pretende ser un antes y un después, bajo la demoledora premisa de acabar de tajo con la corrupción o este país no tendrá remedio, en efecto no hay proyecto de nación que valga sino se destierra el moche, el diezmo o la propina.

Estas prácticas son toda una institución para los hijos del fraude, sean gobernadores o alcaldes le rinden culto, salvo honrosas excepciones, pero todos lo hacen al amparo del presidente porque en un país como el nuestro lo que hace el presidente sea bueno o malo se replica por el resto bajo la lógica de que lo que hace el gran cacique lo hacen los caciques medios -gobernadores- y hasta los caciques menores -alcaldes-.

México se distingue por ser fuente inagotable de corrupción, al grado de hacerse común que los corruptos, sean políticos o empresarios y hasta narcotraficantes, sólo enfrenten la acción de la justicia al encontrarse en el extranjero, aunque como en el caso Humberto Moreira alcancen a refugiarse de nueva cuenta en este paraíso de impunidad.

Los más de 60 millones de mexicanos en pobreza son resultado de esa corrupción, esta es la explicación a las descomunales riquezas amasadas por la mafia que se adueñó del país, sin ser producto de su esfuerzo, dedicación o investigación sino sencillamente a su capacidad de apropiarse lo que es de la Nación.

La Nación fue reivindicada gracias a la Revolución Mexicana, se antepuso a la propiedad privada con todo y la vecindad con los Estados Unidos, se reconoció que el territorio y las aguas que lo rodean y las que dentro de él existen, más todo lo que se encuentre en su subsuelo pertenece originariamente a ella.

Esa revolucionaria condición a la propiedad privada es historia, los hijos del fraude que son los sucesores de Carlos Salinas, encontraron en el remate de los bienes nacionales el negocio de su vida, desde las privatizaciones salinistas hasta las pactistas de Peña, estás últimas también salinistas sólo que logradas a partir de la cooptación de la supuesta izquierda -Pacto por México- terminaron por sangrar a México.

Este sistema es el que vamos a enfrentar, su secreto es que la ley sólo se aplicará con rigurosidad a los seguidores del Movimiento de Regeneración Nacional y a todo crítico que es señalado como potencial seguidor de López Obrador y por lo tanto simpatizante de Morena.

Esto hace que vivamos el mundo al revés, los corruptos son juez y parte, condenan a todo aquel que los critique o se oponga a sus negocios, porque estos son para la noble causa de robarse la elección, porque se saben rechazados por la gente, porque todo evento o acto público debe ser llevado a cabo con los beneficiarios que van obligados por la necesidad o el miedo.

En 2018 enfrentamos a una maquinaria hecha con dinero destinada a llevar con dinero a la gente, dinero y más dinero, todo ese dinero son mordidas al presupuesto, es robado al pueblo, esa maquinaria lo mismo servirá para sembrar miedo al ciudadano libre que sobrevive pese al Estado, que subsiste pese a su gobierno, que trabaja soportando el costo de ese corruptor aparato.

El pesimismo es la anestesia de la mafia, hacer que la gente repita que los que gobiernan son corruptos pero que todo el que gobierna lo será, es el discurso para la conservación de la corrupción, pretenden que la conclusión sea el da lo mismo, todos son iguales.

Se equivocan, en México por fortuna hay más que sólo malo –Frente Amplio– y peor –PRI- hay un Movimiento de Regeneración que recobra lo mejor de la historia, lo mejor del pueblo, es Morena la esperanza de México y muchos la abrazamos por el deseo de recobrar nuestra libertad y la convicción de que para el pueblo haya justicia y ley.

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