Y no estoy de acuerdo con lo que muchos piensan, no es un Consejo feminista elegido para infundir la idea de igualdad en la sociedad o el empoderamiento femenino, sino que en la elección del mismo se ha asumido algo que muchos tienen integrado en su forma de pensar y actuar, que es la igualdad real de género en el ámbito profesional y competencial, el cual observa, solo y exclusivamente, la preparación de la persona a la hora de asumir el cargo encomendado. Y esta idea podría haber propiciado un Consejo de Ministros con mayoría de hombres o un Consejo de Ministras con mayoría de mujeres. Porque la idea de mantener cuotas paritarias en cuestión de género es una idea que en su momento se tornó necesaria, pero que a veces, podría ser injusta en cuanto a la oportunidad que se le niega al mejor preparado para un determinado puesto. Las cuotas paritarias en cuestión de género, en el gobierno de la nación, debería ser, a estas alturas, cosa del pasado, pues el génesis de la igualdad se ha logrado con el gobierno socialista de Sánchez. A partir de este momento, nuestro gobierno, debe propiciar que dicha igualdad se derrame y se esparza por el resto de la sociedad, como una cascada que desde lo más alto de la montaña salpica la verticalidad de la roca hasta el fondo del río, llegando a todos los estamentos profesionales y humanos de nuestra nación.

El hecho de romper esa cuota paritaria, en el sentido de hacer que las mujeres, sobradamente preparadas, ocupen la mayoría de ministerios, es una razón de peso para pensar que las políticas feministas están empezando a dar sus frutos, reconociendo con ello toda la movilización que desde antaño han protagonizado las mujeres de nuestro país. Y no hay que pensar que el trabajo ya está hecho, aún queda mucho para que todas las profesionales vean reconocida su capacidad competencial y luchen en igualdad de condiciones con sus colegas masculinos, pudiendo romper, de una vez por todas, el techo de cristal que les impide crecer con todo su esplendor. Pero es evidente que este gesto de quienes dirigen las riendas de nuestro país es un aviso a navegantes que se debería plasmar y desarrollar en los actos legislativos y ejecutivos que desde ya empezarán a manar desde sus propias posiciones.

Pedro Sánchez tiene delante de sí la oportunidad de perpetuar en nuestro país una socialdemocracia desarrollada y adaptada a las necesidades reales de nuestra nación.

La entrada en el Gobierno por parte del Partido Socialista supone, a mi juicio, la oportunidad que le brinda el destino para poder demostrar, gobernando, la línea de actuación que podría llevar a cabo durante los próximos años. Es como el becario, al que durante dos años le dan la oportunidad de trabajar en una prestigiosa empresa y que debe demostrar sus aptitudes para ganarse un puesto en ella. La carambola que ha propiciado que Sánchez sea hoy Presidente del Gobierno de España puede suponer una oportunidad de oro para que la izquierda, que debe liderar el Partido Socialista en España, retome las riendas de lo que un día olvidó y se vuelva a confirmar como la verdadera opción de la –aparente- huérfana socialdemocracia española, teniendo como sus grandes objetivos las continuas demandas que la ciudadanía solicita en pro de los derechos humanos, sociales y económicos de las clases más desfavorecidas y olvidadas de nuestro país, sin olvidar sus fundados cimientos socialistas.

No hay que olvidar los últimos descalabros electorales del PSOE en nuestro país, provocando la subida de partidos que hasta la fecha habían tenido un papel minoritario en la política española, como es el caso de Ciudadanos y Podemos. Este gobierno socialista tiene delante de sí la oportunidad de quebrar y volcar todas las encuestas habidas y por haber y encandilar a la ciudadanía sedienta de políticas que verdaderamente generen un desarrollo palpable de nuestro país. Tiene la oportunidad de adaptar su posición clásica a la política actual y europeísta que ha de ser inclusiva y opositora al elitismo y a la corrupción que vienen lastrando a España. La corrupción que ha expulsado al Partido Popular del gobierno es un ejemplo de lo que puede pasar si la misma no se combate desde los propios cimientos que levantan todas y cada una de las casas del pueblo de nuestro país.

Y para llevar a efecto este encargo que el socialismo español encomienda, creo que no hay nadie mejor que Sánchez, que como el ave fénix, una y otra vez, ha sabido reponerse de todas las adversidades y resurgir. Personifica a la perfección aquello que un día dijo el fundador del PSOE Pablo Iglesias, sobre que los socialistas no mueren, se siembran.

Por todo ello Sánchez es el verdadero protagonista de la encomienda socialista, más allá de que los focos mediáticos se hayan centrado en determinadas cuestiones ministeriales. Lo dicho, tenemos la oportunidad de sembrar España de rosas, simplemente siendo coherentes con nuestro ideario.

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Soy de Pegalajar, un pueblo de Sierra Mágina en la provincia de Jaén, donde la cultura del agua y el AOVE se funden en un mar frías aguas que descienden por tierras centenarias excavadas en la roca. Millennial porque mi nacimiento pilló en esas primeras fechas del año 87 del siglo pasado y Abogado por absoluta vocación de servicio a la Justicia. Escribo artículos de opinión en varios medios por el simple hecho de disfrutar de un derecho que antaño tan caro fue pagado. Me gusta escribir y disfrutar el regalo de la vida, acompañado siempre de una buena música y una gran sonrisa.

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