Diez catedráticos de Derecho Constitucional han elaborado el informe “Ideas para una reforma constitucional”, donde apuestan por una reforma de la constitución hacia un estado federalista, con un profundo cambio del Senado y sin policía autonómica, al definir más claramente las competencias del estado.

La presentación del trabajo de los juristas y académicos de reconocido prestigio ha tenido lugar en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en donde han intervenido entre otros Juan Velarde, Santiago Muñoz Manchado, Eliseo Aja y la única mujer Ana Carmona Contreras.

Entre las propuestas más destacadas, se encuentra incluir dentro de la constitución los Estatutos de Autonomía, – Si es la “norma institucional básica” (art 157 CE) de las CCAA, no debería ser, al mismo tiempo una ley organiza del Estado (art 81 CE), por lo que este nuevo régimen acercaría al estatuto al régimen que tiene las constituciones de los Estados miembros de las federaciones. No contemplan en principio un cambio de Estado hacia la República, pero si una federación dentro de la monarquía constitucionalista.

Sostiene el documento, entre otras, las siguientes propuestas:

La declaración unilateral de independencia , las decisiones gubernamentales y parlamentarias que le han precedido, y los informe supuestamente técnicos en que se han basado estas decisiones, son un gravísimo atentado contra la Constitución, los valores del Derecho de la Unión Europea y el derecho internacional.

Son correctas y adecuadas las reacciones del Estado, tanto por lo que concierne a la intervención de la justicia, como en cuanto a la aplicación de las previsiones del artículo 155 CE.

Pero además de la restauración de la legalidad, hay que iniciar un diálogo que permita superar las intentonas independentistas en marco constitucional y legislativo reformado.

La Constitución está precisada de reformas que los autores del documento, “Ideas para una reforma constitucional”, han señalado en muchos estudios publicados, lo mismo que han hecho otros especialistas. El documento “Ideas para una reforma constitucional” señala algunas.

Pero es necesario jerarquizarlas y desarrollarlas a lo largo de “un tiempo de reformas” que, además del arreglo de la Constitución, tienen que dirigirse también a la eliminación de las malas prácticas y a mejorar algunas leyes esenciales.

Lo más urgente, en cuanto a las reformas constitucionales, es acometer la del modelo de organización territorial del Estado. Niega el documento que esta operación puede hacerse pensando solo en Cataluña. Se pronuncia en contra de que puedan utilizarse como interlocutores exclusivamente a los grupos que han apoyado la intentona independentista. Esto supondría despreciar a los demás ciudadanos y premiar a los que incumplen la legalidad.

Es necesario utilizar, para mejorar el sistema autonómico, soluciones procedentes de los sistemas federales europeos. Esto no quiere decir que haya que aplicar la condición de Federal a nuestro Estado. Pero los únicos ejemplos que tenemos disponibles, para buscar soluciones útiles y ensayadas a nuestros problemas, son los que nos ofrecen los sistemas federales.

El documento se pronuncia en contra de un proceso constituyente, que nos pudiera llevar a cambios radicales y revolucionarios. Propone una reforma constitucional que parta del modelo de la Constitución de 1978 y respete sus valores.

En cuanto a las reformas del sistema de autonomías territoriales, postula una profunda transformación de la naturaleza del Estatuto de Autonomía. Si es la “norma institucional básica” (art 157 CE) de las CCAA, no debería ser, al mismo tiempo una ley organiza del Estado (art 81 CE), por lo que este nuevo régimen acercaría al estatuto al régimen que, en general, tiene las constituciones de los Estados miembros de las federaciones.

Hay que remodelar entero el régimen del reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas. El actual concentrado en el artículo 149 CE es defectuosísimo y fuente de innumerables conflictos y desencuentros. El documento se inclina a favor de que la Constitución fije claramente las competencias exclusivas y concurrentes del Estado y deje las autonómicas a lo que establezcan los Estatutos.

Hay que remodelar por completo las relaciones de colaboración entre el Estado y las Comunidades Autónomas, reorganizando órganos esenciales como el Senado y estableciendo una regulación más atenta y precisa de las relaciones intergubernamentales.

Hay que llevar a la Constitución normas esenciales sobre la financiación autonómica.

Por lo que respecta a Cataluña, el nuevo marco constitucional ofrece la posibilidad de cambios estatutarios satisfactorios para la mayoría de los catalanes. También de satisfacer sus aspiraciones de diferenciación.

No es posible ni ahora ni en un horizonte a largo plazo, que se celebre un referéndum de autodeterminación en la que se pueda decidir sobre la independencia de Cataluña.

Pero la mayoría de catalanes no reclaman este tipo de referéndum, sino que conciben el derecho a decidir como la posibilidad de pronunciarse en una consulta, aceptando o rechazando reformas de la situación establecida que establezcan renovadas formas de relación de Cataluña con el Estado, y una concepción nueva del autogobierno.

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