Fotos: Pablo Araba.

El escritor Juan Tallón (Ourense, 1975) hace de la cotidianidad un lugar insondable en el que puede ocurrir cualquier cosa, hasta hechos reales que parecen fantásticos y hechos casi de ciencia-ficción que suenan a demasiado cercanos. Sus vericuetos narrativos llevan al lector a adentrarse en un universo muy personal donde todo es lo que parece. En las páginas de su nueva novela, Salvaje oeste (Espasa), hay mucho corrupto, y todo es tan real que no cuelan los avisos de rigor asegurando que se trata de una obra de ficción. Políticos, empresarios, periodistas, banqueros… Sí, es cierto, lo advierte él mismo en esta entrevista: falta alguien de la Iglesia. Que dios nos coja confesados. Mientras tanto, disfruten de esta excelente novela sobre los claroscuros del poder y la ambición desmedida.

 

¿Lo del escándalo Cifuentes y su máster fantasma llega tarde para un apéndice a su novela o en cierto modo todas las corrupciones son la misma?

Todos comparten un abuso de la posición de privilegio que ocupa el corrupto. Y el hecho de que el corrupto se cree tan listo que considera que nadie va a sorprenderlo en una faena corrupta. Quizá el problema de la corrupción es también un problema de estupidez.

 

Políticos, empresarios, periodistas, banqueros… Parece que no falta nadie en su retablo sobre la corrupción y los males del poder.

Alguna amiga, después de leer la novela, ha echado de menos a los representantes de la Iglesia. Supongo que tampoco en la corrupción se puede abarcar todo. Pero si omitimos el hueco eclesiástico, en Salvaje oeste comparecen todas las élites, las políticas, económicas, periodísticas, incluso judiciales, que en cierto modo forman una sola élite. A lo que se ve, la división de poderes, de la que habíamos escuchado maravillas, dio paso a su unión, y esta a la corrupción.

“Todas las élites, las políticas, económicas, periodísticas, incluso judiciales, en cierto modo forman una sola élite”

 

En su nota aclaratoria inicial subraya que este libro es una obra de ficción con personajes de ficción, y donde sólo la época es real. ¿Nadie se sentirá entonces reflejado en su historia, o más bien todo lo contrario?

Nadie es completamente distinto a nadie, así que no descarto que alguna persona real pueda, en algún rasgo, sentirse próximo alguno de mis personajes. Cosa distinta es que, en un brote de ambición, fulatino de tal proclame que Alvarellos, César Riezu, García-Frost, Claudia Aibar o Hector Niza “soy yo”. Sentirse retratado por el personaje de una novela, y declararlo en voz alta, no solo de pensamiento, sería de una gran arrogancia y ridiculez. Pero no descarto que haya gente así entre nuestras élites.

Fotos: Pablo Araba.

 

Pese a todo, hay personajes claramente identificables en la vida real. Imagino que ha habido cómplice intencionalidad en ello por parte del autor de la novela.

Cualquier hipótesis que el lector pueda formarse sobre los personajes y su correlato real, avalada por algún rasgo en una página, en la siguiente seguramente quedará descartada. Detrás de un personaje hay siempre muchas personas, distintas entre sí, incompatibles, y algunas inventadas, es decir, a su vez personajes. Dicho esto, no puede descartarse que el autor haya jugado de vez en cuando a las coincidencias entre la ficción y la realidad.

 

Humor e ironía para retratar una de las etapas más oscuras de la historia contemporánea de este país. ¿Ese era el tono que le pedía el cuerpo para su novela o era el que le salió para no hacer de ella un verdadero drama?

Yo diría que el humor no oculta los dramas, pero ayuda a caminar entre ellos. Dicho esto, el humor desaparece y emerge muy puntualmente, a propósito. Si en algo no quería que esta novela se convirtiese es en una parodia. Por nada del mundo quería escribir una vulgar imitación burlesca de la realidad, sino recrear un mundo auténtico, aunque de ficción.

“Ser millonario te empuja a una incertidumbre constante”

 

¿Por qué el poder lo contamina todo cual gangrena inevitable?

Tiene un gran poder de convicción. Es una invitación a cumplir tus sueños, sin pensar a qué precio, por supuesto. Pero no siempre el poder llega a todas partes, hay que precisar. Por otra parte, en ocasiones haya resistencia en los contrapoderes.

 

En su novela habla de un Partido Conservador y otro Progresista, de un periódico afín a un bando y otro al segundo. Sólo el yin y el yang. ¿No ve tonos grises entre tanto blanco y negro?

Ni las novelas de seiscientas páginas pueden abarcarlo todo. En todo caso, en la mía se habla de las élites políticas, económicas, financieras y periodísticas, que por su propia naturaleza (¡son élites!) tienden a constituir un grupo muy reducido, a menudo siempre del mismo color, que cuando entran en su declive son sustituidas por un poder emergente, con sus propias élites, y por supuesto de su propio color.

“¿Qué hay más apasionante que conseguir lo imposible con un simple dedo?”

 

¿Por qué la ansiedad del rico y poderoso es aún más insostenible que la que soporta a diario el que apenas tiene para sobrevivir?

Ser millonario te empuja a una incertidumbre constante. Nunca va a ser bastante millonario, a tus ojos. No se puede ser millonario y quedarse ahí, en el mismo millonario de siempre, sino que hay que ser continuamente más millonario y hallar nuevos caminos para expandirse. Si el millonario se conforma con lo que ya tiene, va a ser rebasado por el resto de millonarios, que siempre querrán más. Imagínate ser el menos millonario del grupo: ¡serías un paria!

 

Resulta curioso que al dinero sólo lo supera el ansia de poder, aunque por encima de éste únicamente los instintos primarios del bajo vientre desmoronan todo el castillo de naipes. Paradójico, ¿no?

Mencionas dos elementos, dinero y placer, que están íntimamente vinculados al poder. Digamos que este no es completo si no satisface los primeros en algún momento. Un poder que realmente lo es implica estar en situación de conseguir aquello que más deseas. Salvaje oeste no deja de ser la historia del esplendor y el ocaso de una generación de individuos que llegó al Gobierno, extendió lazos con las élites económicas, y una vez que la política y los negocios se confundieron, el resultado se volvió tremendamente placentero, casi adictivo, porque ¿qué hay más apasionante que conseguir lo imposible con un simple dedo?

 

Si pudiera reencarnarse en alguno de los personajes de su novela, ¿cuál elegiría y por qué?

Creo que no necesito reencarnarme: yo soy todos.

Salvaje oeste
Juan Tallón
Espasa
624 páginas
21,90 €

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