El jueves 19 de Julio de este año nació la nueva república peruana.  La  masiva  movilización popular en las diferentes regiones, es una respuesta pocas veces vista en la controvertida historia de este país que se acerca a los dos siglos de vida.

La multiplicidad de videos que ahora dan cuenta de la profunda corrupción que azota a este país, lleva a recordar el panorama similar que el  fujimorismo provocó en la década pasada, cuyo líder, Alberto Fujimori, huyó del país hacia  Japón,  su tierra natal, llevándose millones de dólares que aún no han retornado.

El nuevo  presidente  Martín Vizcarra,  sostuvo ayer al terminar el día, que siente el respaldo de la ciudadanía para cambiar  esta nación,  no solo frente a los casos de presunta corrupción por parte de magistrados del Poder Judicial e integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura  sino porque demuestra el compromiso para  emprender el desarrollo con institucionalidad, valores y objetivos claros de la ciudadanía. “No hay un sentimiento de soledad sino de respaldo y fuerza común”, añadió.

Vizcarra, al asumir funciones presidenciales, demanda del Congreso de la República, acompañarlo en  la lucha contra la corrupción. “Cualquier tipo de irregularidad cometida debe ser penada como corresponde. La justicia deberá actuar con independencia, responsabilidad y celeridad”, destacó el jefe de estado al señalar que “es el momento de decir ‘basta’” a la inestabilidad y la zozobra institucional en nuestro país.

“Es fundamental que ningún poder avasalle los derechos del otro. Lo invoco a que sea el respeto, la tolerancia y el amor a la Patria los que marquen la dinámica y necesidades que tiene nuestro país”, afirmó.

La historia secular del  Estado Peruano al servicio de unos pocos, encuentra hoy un punto de quiebre, para superar ese  mayor porcentaje  de   anemia  infantil,  y  una  corrupción  pública extendida  al  municipio  más  pequeño  y  alejado  de este país  de los  andes.

La mayoría de medios de comunicación  perciben que los jóvenes viven un horizonte mayoritario de unidad para refundar la democracia,  como expresión legítima de libertad para sus habitantes, en comunión armónica con los ideales de todos y para todos los pueblos.

En ciudades, en las cuales con plazas, calles y avenidas coinciden que llegó la hora de rebelarse contra la corrupción endémica que desde el  virreinato  y los dos siglos de existencia republicana, se ha enquistado   como enfermedad irremediable, y que se expresa en desigualdades y perversiones inconcebibles en una sociedad occidental y cristiana.

La paciencia popular se agotó.  Sustracción o saqueo infinito de la caja fiscal, explotación de recursos naturales con formas feudales, evasión tributaria, contrabando por cielo, mar  y tierra, bandas de narcotraficantes, traidores de la patria gozando de cómodo  exilio, herederos de fortunas con la venta prohibida de alcohol, coca y cal, evasores de impuestos, presidiarios, fraudes en ánforas…  delitos incubados desde el palacio  de gobierno, parlamento, jueces, regiones, provincias, distritos y aldeas.

Múltiples países  de América Latina que viven aún sin un sólido proyecto de cambio y coyunturas sísmicas para la convivencia civilizada,  están convencidos de la impostergable construcción de nuevas y más amplias formas de democracia, que combinen lo más rescatable de la democracia representativa,  con la renovada fuerza de la democracia directa.

En el Perú se está proponiendo una Nueva República de Democracia Total,  ante  el  agotamiento  de la República Criolla Neoliberal.  Es  una exigencia.  Con mayor razón si constatamos las escandalosas deformaciones provocadas en el Perú por el peso de una herencia colonial no modificada sustancialmente a lo largo de la República. Estas deformaciones y fracturas han sido más bien mantenidas y profundizadas por la vigente Constitución de 1993.

La misma que, después de  25 años de continuismo jurídico, hace evidente la necesidad de una profunda transformación del Estado, de modo que se lo reemplace de raíz por un Estado Plurinacional, representativo de sus pueblos, sobre la base de una nueva economía social, pluralista y solidaria con mercado.

Esta iniciativa de una Nueva Constitución Total,  viene siendo  enriquecida por un  grupo propulsor que, después de un arduo trabajo y de estudiar, analizar y escuchar miles de voces, ha llegado a la  conclusión que es indispensable recuperar el Perú para los peruanos, garantizando vida digna y  de derechos  plenos para todos.

La  Constitución  de  1993 “es el gran candado que asegura jurídicamente la vigencia del modelo neoliberal de crecimiento económico y de organización de la sociedad en su conjunto”. Dicho modelo, es reforzado por diversos tratados de libre comercio, los principales de ellos con rango  constitucional”.

Todos estos instrumentos levantan un muro jurídico que imposibilita modificar aspectos medulares del modelo neoliberal de sociedad, cuyos efectos inciden de manera muy negativa en la fragilidad política, social y económica. Estos problemas intentan ser paliados con algunos cambios marginales y cosméticos, llevados a cabo de manera dudosa y, por no decir menos, en términos ilegítimos strictu sensu.

Los documentos públicos que suscriben la  Confederación General de Trabajadores, el  Consejo Nacional de Decanos  de los  Colegios Profesionales, los municipios más populosos del Perú, los jóvenes de la centena de universidades privadas y públicas exigen prioridad en la Educación y  Salud como parte de un programa de desarrollo local y nacional.

El  Grupo   Nueva  Constitución   goza  del  respaldo  de estudiantes,  mujeres  y hombres  de    múltiples,  universidades;  desde  las  facultades  de Derecho,  Literatura  y  Arte,  que   comparten  el  desmontaje  de diversas    líneas   defendidas   por  una   constitución   liberal,  cuyos  destrozos  se  traducen  en un  caos  social.

Renovar   la   Democracia   es  Producto   de  una  Nueva  Realidad,  de  nuestra  América   y   del  Mundo. Sí hay remedio.  Erradiquemos el lapidario juicio: “Y ya no hay remedio”, confiando que la movilización nacional logrará superar el daño causado, entre otros, por cinco ex presidentes con procesos judiciales y uno beneficiado con el indulto cuando la justicia internacional le niega ese derecho.

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