El sistema de elección de responsables orgánicos e institucionales en Podemos y las candidaturas de unidad popular ha pasado por varios avatares. Desde las originales primarias a las europeas hasta las actuales votaciones en formato lista con distintas correcciones como el sistema Borda de ponderación, la limitación del tamaño de las listas, la desconexión de los pasos de votación o la inclusión de la opción de voto encadenado o no.

En la práctica, con un número de votantes muy alto y un número de candidatos y candidatas elevado, el proceso de selección tiende a polarizarse dicotomizando entre dos listas -con matices eso sí, porque la elección aunque sea en lista, es abierta y por tanto configurable-.

Es lo que está pasando en la Comunidad de Madrid entre dos listas, la de Adelante Podemos de Rita Maestre y la de Juntas Podemos de Ramón Espinar, o en Andalucía entre las de Izquierda Anticapitalista, que se presenta como Marea Andaluza y la de Begoña Gutiérrez y yo mismo que participamos en la candidatura de las bases, Andalucía Plaza a Plaza.

Es en esta tesitura que la aplicación del código ético de Podemos en lo que refiere a la elección de cargos del primero al último por primarias cobra especial relevancia para el proceso de elaboración de las listas.

Efectivamente. En un proceso dicotomizado y, en ocasiones altamente espectacularizado, lo transcendente para entrar o no en un Consejo o una institución acaba siendo no tanto los méritos de cada cual o el proyecto político y organizativo, sino la lista en la que concurres -en el caso andaluz se ha llegado a poner el nombre de la mediática candidata a su lista-.

Y ahí empiezan las diferencias:

  • Hay listas como la que promueve Izquierda Anticapitalista en Andalucía, Marea Andaluza, que se han elaborado legítimamente a la vieja usanza, poniendo en los primeros puestos -19 de 27- a miembros del “equipo” de la candidata, miembros que, como su candidata, no se han presentado a primarias para ir en la lista y que, por tanto, acceden fundamentalmente porque son de la confianza de quien la elabora.
  • Por otro lado hay listas que se ha confeccionado en caucus provinciales, con primarias del primero al último para elegir a los 27 candidatos y candidatas y a la aspirante a la Secretaría General -en este caso Begoña Gutiérrez que recibió el respaldo del 90,4% de los promotores de la candidatura, más de 1.300 personas que se adhirieron a Andalucía Plaza a Plaza libremente-.

Ni que decir tiene que me decanto por esta vuelta a los orígenes de las europeas que ha emprendido Andalucía Plaza a Plaza, haciendo caucus provinciales para componer un proyecto sin designaciones por “confianza”, “cooptación” o como queramos llamarlo. Creo que es la mejor forma de elegir a nuestros y nuestras representantes.

Y lo creo por dos razones fundamentales. La primera es que, tras mi experiencia en la Secretaría de Organización de Podemos, estoy convencido de que ni el mejor ojeador del mundo sería capaz de elegir a los más capaces, honestos, trabajadores y honrados compañeros y compañeras de Podemos en cada provincia como lo pueden hacer los compañeros y compañeras que han compartido experiencias, manifestaciones, reuniones de rendición de cuentas con su Secretario/a General, concejales y concejalas, con sus diputados y diputadas, la elaboración de mociones para el ayuntamiento, etc. Efectivamente, no es casual que con este método haya salido una lista que no sólo defiende el municipalismo, sino que es municipalista, ya que más de la mitad de los y las candidatas que ha elegido la gente para conformar la lista de Andalucía Plaza a Plaza son concejales, Secretarias Generales Municipales y portavoces de círculos, gente conocida por su trabajo en estos dos años. Por contra sólo 3 de 27 de los miembros elegidos por “confianza” de Marea Andaluza tienen esta vinculación territorial.

No es casual tampoco que la apuesta por la feminización de la organización haya dado por resultado, cuando elige la gente, una candidatura con 5 mujeres liderando sus provincias y Andalucía. La gente ha elegido y ha puesto en primera fila el trabajo tantas veces invisibilizado de compañeras que ya son referentes en sus municipios y provincias. Para transformar y feminizar la política aún queda mucho por recorrer, pero con ellas al frente-, marcando el ritmo e impregnando lo cotidiano de cooperación, empatía y soluciones sabemos que el rumbo ya está bien fijado.

Pero la segunda razón es si cabe más importante. Mi experiencia en Podemos me ha enseñado que quienes entran en una lista llamados por quien quiera que la componga tienden a responder a quien allí le puso. Por el contrario aquellos y aquellas que fueron seleccionados por la gente, por la militancia de base, se deben a ésta y responden a ésta con una lealtad y coherencia inquebrantable. Son por tanto más independientes. Una candidatura compuesta por gente que se deba a sus votantes es una lista más apegada al territorio, que nace con genética de proximidad y sin deudas con terceros.

En aquel Podemos que vio la luz en 2014 sabíamos que la victoria no está solo en el qué sino también y muy significativamente en el cómo. Cuando uno hace las cosas bien el éxito no está en los números, ya ha ganado.

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1 Comentario

  1. Este articulo carece de un dato. Todo el proceso Andaluz es ilegitimo por la falta de Comisión de Garantias. Algunos inscritos hemos reclamado, generando una Plataforma pro C.de G. pero no hemos sido apoyados por ninguna de las listas que se presentan. Esta carencia implica no solo un incumplimiento de los Estatutos internos del Partido, ya de por si bastante grave, sino también un incumplimiento a una ley nacional. Hacer las cosas bien es respetarnos a nosotros mismos y a las reglas que nos hemos impuesto. Hacer las cosas bien es construir una herramienta participativa y transversal que sirva para transformar en leyes las soluciones que la misma sociedad desarrolle para si misma. Hacer las cosas bien es aumentar la participación y la conciencia, no, rellenar los cargos del partido como si este fuese un crucigrama, esto es construir aparato. Los cargos son temporales y no es en su carisma o en su persona donde reside el éxito del proyecto, sino en el correcto funcionamiento de la herramienta. Y este éxito no se consigue saltándonos las normas en función de priorizar éxitos/egos personales.

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