Es un viejo debate que se reactiva de vez en cuando. Esta cuestión es el resultado del “problema” o “dilema” no resuelto sobre la “titularidad” del partido; es decir, ¿de quién es el Psoe, de sus militantes, de sus simpatizantes, o de toda la sociedad a quien sirve, y que, eventualmente, le vota? En este artículo intentaremos dar respuesta a estas preguntas y apostaremos sin paliativos sobre una determinada solución.

Un partido político es una herramienta, no un fin en si mismo. Los partidos políticos no existen porque respondan a un “orden” natural, o a una “necesidad biológica”. No son un derecho en el mismo sentido que lo es el derecho a alimentarse, a poseer una vivienda, a reproducirse, a mantener la propia vida, a la intimidad, a la libertad, o al conocimiento… todos ellos derechos inalienables del ser humano porque derivan de necesidades perentorias del ser humano. Tengámoslo en cuenta: el derecho, en términos generales, deriva de la necesidad.

Los partidos políticos no son necesarios para el desarrollo de una civilización, o la consecución de la felicidad. De hecho, el 99% del tiempo que constituye la vida civilizada del hombre sobre la tierra, unos 12000 años, no ha habido partidos políticos. ¿Y ha pasado algo? Absolutamente nada: nos hemos matado los unos a los otros durante toda la historia, y, además, por los mismos motivos. De hecho, durante el siglo XX, y a pesar de la existencia de partidos políticos, es cuando más nos hemos matado ¿Qué es lo que hace, pues, evolucionar al hombre? ¿Cuál es la clave del avance social? ¿La política…? ¿Los partidos políticos…? Para nada. El avance de la humanidad depende del desarrollo tecnológico. Es el desarrollo tecnológico el que abre nuevos horizontes sociales, políticos, o religiosos, y no al revés. La sociedad evoluciona cuando se demuestra que otra forma de hacer las cosas es posible. Más eficiente, más productiva, y esto genera cambios de orden político, económico, e incluso filosófico. Cambia la manera de ver el mundo y de entender a la humanidad. Podríamos poner infinidad de ejemplos, pero tampoco quiero hacer perder el día a las personas que, extraordinariamente generosas y pacientes, están leyendo este artículo.

Pues bien, ¿para qué sirven pues, los partidos políticos, si el mundo avanza sin ellos, y tampoco son necesarios para su organización? Sencillamente, los partidos políticos son el resultado del desarrollo de la civilización que, una vez alcanzado cierto nivel de complejidad, se organiza más eficientemente a través de esas agrupaciones de personas que son los partidos, donde se propone la mejor manera de resolver los problemas. De hecho, ya los había en la antigua Roma. Y ojo, porque los mismos avances tecnológicos que propiciaron la existencia de esos partidos políticos, podrían, eventualmente, eliminarlos al hacer innecesaria su existencia…

Así pues, los partidos políticos son una herramienta organizativa que surge cuando el nivel de complejidad social lo exige, pero no son un derecho, porque no son una necesidad. Ahora bien, lo que sí es una necesidad es que cuando existan, reúnan unas condiciones mínimas que garanticen lo que sí es un derecho: la igualdad de oportunidades de los y las ciudadanas a la hora de poder decidir qué es lo que consideran más oportuno. Por eso los partidos políticos no pueden hacer “exactamente lo que quieran”, y hay una Ley que regula su funcionamiento general. Y lo que es más importante: para garantizar su independencia, tienen financiación pública. Pero el que estén sometidos a la Ley de una sociedad, o a la financiación de una sociedad, no significa que los partidos políticos “sean propiedad” de esa sociedad, sino que éstos, sirven a la misma. Lo que la sociedad se asegura con la Ley, lo que la sociedad “compra” con su dinero, no es a los partidos políticos, sino la garantía de su funcionamiento democrático, su independencia, y su concurrencia en igualdad de oportunidades a unas elecciones. De manera que un partido político no es propiedad de la sociedad, sino que ésta se sirve de él para poder organizarse. Los partidos políticos pertenecen a su militancia, la cual cuidan de ellos, los financian también con sus propios medios, y les entregan su esfuerzo para que se mantengan en condiciones de ser útiles a la sociedad para la cual son herramienta de cambio, progreso, o conservación.

Tres son los motivos por los cuáles las primarias del Psoe deben ser cerradas, y los expondremos a continuación.

  • El Psoe pertenece a su militancia. Ella vela por él; ella es la que trabaja para organizarlo, mantenerlo, y ponerlo en disposición de ser útil a la sociedad. Posteriormente, es esa misma sociedad quien juzga si ese trabajo ha estado bien hecho, y decide si el Psoe, u otro partido cualquiera, merece su confianza.
  • La libertad del voto, y la igualdad de oportunidades para ejercerlo, depende del conocimiento. Mal se puede votar, y, de hecho, se suele “votar mal”, cuando no se conoce en profundidad lo que se vota. Quien mejor conoce a un candidato o candidata, sin lugar a la menor duda, es la militancia. Las consecuencias de esta desigualdad del conocimiento serían terribles ¿Cómo podríamos consentir los militantes que no se conocieran determinadas cosas, tal vez no muy edificantes, de un determinado candidato o candidata si de ese conocimiento se derivase la elección o no elección de esa persona por parte de una ciudadanía simpatizante, pero poco informada sobre determinadas cuestiones? No habría más remedio que airearlo, con el daño mediático que se le haría al partido. Las cosas salen a la luz de todas maneras, pero no es lo mismo hacerlo en privado, que hacerlo en público. Nos desgarraríamos, nos dividiríamos, y nos autodestruiríamos electoralmente.
  • El grado de conocimiento de un candidato o candidata resulta determinante a la hora de elegirlo. A mayor conocimiento, mayores son las oportunidades de resultar elegid@. A nivel de partido, el conocimiento se iguala mucho más por el “boca a boca”, y por el nivel de interés y seguimiento que la militancia tiene, infinitamente superior, al de un o una simple simpatizante, sobre las cosas y las personas del partido. Así pues, unas primarias abiertas para la elección de un candidato o candidata para en unas elecciones, estaría extraordinaria e injustamente sesgada a favor de alguna de las personas participantes, más conocida, en detrimento de las personas menos conocidas, y tal vez más competentes. Y estaremos de acuerdo que debe haber igualdad de oportunidades más allá del simple, aunque sí muy importante hecho, de que pueda presentarse el que quiera. Todo lo dicho, para poblaciones relativamente grandes, mayores de 20000 habitantes, porque para poblaciones menores, el problema sería mayor todavía al consentir que nuestro candidato o candidata pudiera esta siendo elegido y manipulado por intereses espurios y ajenos al partido ¿Os imagináis?

Podríamos ahondar más en la cuestión y exprimir más las razones, pero considero que las tres razones expuestas tienen el peso suficiente para poder contestar a la pregunta sólida y taxativamente ¿Primarias abiertas en el seno del Psoe? No, gracias.

 

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