¿Usted sabría decir con total seguridad por qué votó lo que votó? Yo, por ejemplo, no lo sé. Sé algunas ideas clave y motivaciones que me llevaron a votar lo que voté, pero mi voto no estaba completamente definido.

Eso, aunque parezca mentira, no significa ni explica tal cual la cifra de indecisos. Yo no me habría declarado como tal, simplemente la decisión de mi voto no era de absoluto convencimiento. Es algo que me apena, sin duda, porque no hay nada que me guste más que votar ilusionado, pero desgraciadamente en España eso lo vemos ya como algo demasiado lejano.

De la misma forma, por tanto, no podemos explicar con un solo motivo el resultado del 26J y la diferencia abismal con las encuestas. A cada ciudadano le habrá afectado un motivo diferente y de forma diferente a su vecino. El miedo influye, pero solo si no hay una ilusión en el otro extremo lo suficientemente fuerte que lo haga desaparecer.

El Brexit afecta, pero cuando no hay una alternativa de cambio que ofrezca seguridad. Una unión con los comunistas afecta, pero no cuando hay un proyecto común coherente y sostenido en el tiempo. Que la gente te tenga simpatía pero a la vez miedo de ver que puedes gobernar afecta -y no ayuda pasar de ser comunista a socialdemócrata en media campaña- pero se soluciona cuando planteas seguridades que lo contrarresten… Y así pueden añadir ustedes un largo etcétera.

Es bueno querer saber por qué nos han dejado de votar, pero es terriblemente malo quedarse anclado en esa obsesión porque jamás se llegará a conclusiones definitivas ni seguras y otras muchas descubriremos que están completamente fuera de nuestro alcance. Miren al PSOE, que ha tenido años y años para descubrir el motivo de la pérdida de votantes pero ahí sigue, empeñado en no variar su estrategia.

La izquierda debe aprender del PP. La derecha no analiza ni se flagela por los motivos que hayan podido suponer una pérdida de votos, simplemente miran hacia adelante y piensan en ir a lo seguro, a lo que nunca les falla.

Así que, en vez de perder horas buscando ese Santo Grial, más vale dedicar ese tiempo a conocer a tus votantes y ser coherente con dicha filosofía. Un partido político sobrevive cuando se esfuerza en diseñar lo que va a ser y lo que va a ofrecer y no cuando busca a diario en el baúl de los recuerdos para mostrar lo que fue. ¿Les suena?

Al final los ciudadanos somos bastantes simples. Queremos que nos ilusionen sin riesgo de acabar siendo ilusos. Por eso cuando dudamos de si vamos a ser parte de la ilusión o parte de los ilusos, solemos preferir no ilusionarnos.

Lo sé, no hay nada más difícil que generar ilusión pero a la vez es la única fuerza capaz de lograr los mayores cambios y por eso jamás debería olvidarlo la izquierda, porque esa motivación supera con creces, por ejemplo, a la indignación…

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

2 × tres =