El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que encontramos en la composición de multitud de productos alimenticios, cosméticos y biocombustibles, que no por tener un uso tan extendido deja de ser una opción poco saludable.

Si miras en las etiquetas de la mayoría de productos alimenticios que tienes en estos momentos en tu despensa, es bastante posible que, entre sus ingredientes, te encuentres con el aceite de palma. Y es que, sin duda alguna, nos encontramos ante uno de los aceites más utilizados del mundo, siendo muy fácil encontrarlo en una gran diversidad de productos que comemos cada día. La Unión Europea encabeza la demanda mundial: importa unos siete millones de toneladas cada año y el 70% de las cuales se incorpora a alimentos procesados (chocolate, galletas, helados, bollería…), el 24% a productos cosméticos (jabones, cremas faciales, pintalabios…) y el resto se destina a otros usos. A pesar de no ser una opción muy adecuada desde un punto de vista tanto nutritivo como medicinal, de promedio, cada europeo consume anualmente unos 15 litros de aceite de palma, más de un litro al mes.

Desde un punto de vista alimentario, los productos donde, comúnmente, podemos distinguir la presencia de este aceite como uno de sus ingredientes son los siguientes:

  • Bollería, tartas, galletas y pasteles: sobre todo, en caso de bollería industrial, como sustituto de las grasas hidrogenadas y de la mantequilla.
  • Coberturas y cremas: al fundirse mejor que el chocolate tiende a ser utilizado para mantener y almacenar cremas y coberturas.
  • Productos untables: es común encontrarlo en margarinas o cremas de cacao ya que por poseer un alto contenido en grasas saturadas tiende a facilitar el untado.
  • Productos precocinados: es muy común encontrar aceite de palma como ingrediente en una amplia variedad de alimentos precocinados, desde pizzas hasta patatas fritas o alimentos empanados. El motivo es sencillo, además de ser más barato, tiende a enranciarse menos.
  • Aperitivos y chips salados: especialmente porque este aceite tiende a aguantar más frituras que otras grasas.

Desde un punto de vista nutricional, no es una opción muy saludable: el motivo principal lo encontramos en su alto contenido en grasas saturadas (las grasas trans). De hecho, en torno a un 50% de las grasas presentes en el aceite de palma son saturadas. Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, el glicidol y otros ésteres de ácidos grasos perjudiciales para la salud se encuentran en altas concentraciones en el aceite de palma refinado. Está suficientemente probado que el glicidol es genotóxico (daña el material genético) y cancerígeno.

Bebés, niños y jóvenes son los más expuestos: comen más de estos productos con aceite de palma y, por tanto, ingieren, también, más sustancia tóxica.

Si esto no fuera suficiente, el cultivo de aceite de palma efectúa una profunda presión medioambiental en las selvas de Malasia e Indonesia con 12 millones de hectáreas de bosque de lluvia arrasadas por el fuego de los cultivadores. En la isla de Borneo, ha provocado la deforestación de dos terceras partes de su superficie y ha puesto en peligro de extinción a numerosas especies, tanto vegetales como animales. Una de las más amenazadas es el orangután.

Socialmente, además, la producción de aceite de palma ha sido la responsable del traslado forzado de numerosos habitantes de la zona en un ataque a sus derechos. Los bosques más biodiversos del mundo se han convertido en monótonos cultivos monoespecíficos: no en beneficio de las economías locales, sino de los grandes grupos explotadores del negocio.

Si no deseas seguir consumiéndolo, una buena opción es fijarte en el etiquetado de los productos que adquieras a partir de ahora y analizar si en él se encuentra el aceite de palma. Y que no te engañen con otros nombres como glicidol, palmiste, palmitato, grasa vegetal sin especificar o palmoleina.

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Vinculado desde muy joven a la CNT y a diversos movimientos de izquierda, es militante de Los Verdes desde finales del siglo pasado. Ha sido concejal en Dénia, Presidente de Los Verdes del País Valenciano y, actualmente, Presidente de la Federación de Los Verdes. Filólogo y escritor, ha ejercido su magisterio en diversas escuelas e institutos del País Valenciano y de Cataluña, así como también en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en el Instituto de Ciencias de la Educación de las Universidades de València y Alacant. Ha sido Inspector Educativo y Director Territorial de Cultura en Alacant. Premio XXV d’Abril en Benissa con un libro de cuentos, Premio Educación y Sociedad del Ministerio de Educación por su libro de texto A debat, ha publicado una treintena larga de libros de texto para la enseñanza del valenciano, libros de cocina tradicional valenciana e innumerables colaboraciones periodísticas.

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