La respuesta del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a las multitudinarias marchas de mujeres, en 600 ciudades del mundo, y especialmente en Washington (“He visto las protestas de ayer pero tenía la impresión de que acabábamos de celebrar elecciones. ¿Por qué no ha votado esta gente? Las celebridades hacen mucho daño) muestran a una persona que va a fracturar todavía más una sociedad americana ya de por sí muy dividida; que va a generar más desigualdad; y que va a crear un conflicto político, social y económico que tardará años en resolverse, una vez le echen los americanos de la Casa Blanca. Como se dice coloquialmente, agárrense que vienen curvas.

Resulta sorprendente observar como las sociedades democráticas se encuentran anestesiadas e incrédulas. Es difícil entender cómo se resisten a ver la evidencia de lo que las puede suceder o las sucede cuando no se comprometen con su propio futuro. Y dejan en manos de una minoría amplia decisiones que la mayoría rechaza, pero que salen adelante por la falta de compromiso y participación electoral, ya sea en un referéndum o en la elección del Presidente de los Estados Unidos.

Se puede criticar mucho a Donald Trump, pero hay que reconocerle que durante la campaña electoral habló muy claro. Algunos, muchos, bajo el influjo de la anestesia, siguen creyendo que “bueno, una cosa es la campaña electoral y otra cuando gobierne”, “no le van a dejar hacer lo que quiera” o “como se va a enfrentar a tanta gente”. Pues bien, analicemos las primeras acciones del nuevo Presidente norteamericano para darnos cuenta la falta de rigor y de complejos del inquilino de la Casa Blanca.

1.- Frase de Trump sobre Obamacare: “El Plan será revocado y reemplazado”. Hechos: El primer decreto firmado por Trump en el Despacho Oval tras tomar posesión, insta a flexibilizar la regulación relacionada con el denominado Obamacare. Es decir, comienza a destruir la Ley de Protección a Pacientes y Cuidados de Salud Asequibles, firmada por Obama en 2010 y confirmada por el Supremo Tribunal de Justicia el 28 de Junio del 2012. Un programa que tiene por objetivo dar acceso a más americanos a seguros médicos de calidad y asequibles, y reducir el crecimiento del gasto en servicios de salud en EE.UU. Un programa que a partir de 2015, obligaba a las empresas con 100 empleados o más a tiempo completo o equivalentes a asegurarlos. Y a partir de 2016, a asegurar a los empleados de empresas con 50 a 99 empleados de tiempo completo. Trump comienza la destrucción. Y hay que recordar que, según la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2012, más de 15 por ciento de la población no tenía seguro médico, es decir, 48 millones de personas.

2.- Frase de Trump sobre el español: “Este es un país en el que hablamos inglés, no español”. Hechos: La Casa Blanca cierra las cuentas en español que el Gobierno tenía en las redes sociales. Un desprecio estúpido, que no vaticina nada bueno, cuando según Pew Research Center, hay 55,2 millones de latinos en EEUU, la mayoría de los cuales tienen al español como lengua materna; representan el 17 por ciento de la población total del país; y en las últimas elecciones presidenciales, hubo 25,4 millones de hispanos con derecho a voto.

3.- Frase de Trump sobre proteccionismo: “Nuestro plan pondrá a Estados Unidos primero. El americanismo, no el globalismo, será nuestro credo”. “Arreglaremos el mayor problema: Acuerdos comerciales que arrebatan trabajos a nuestro país y la distribución de la riqueza en nuestro país”. Hechos: Trump firma un decreto para retirar a Estados Unidos del TPP o Asociación Transpacífica, un acuerdo con once países de la cuenca del Pacífico para competir con China. Y afirma tras firmarlo que “lo que acabamos de hacer es una gran cosa para el trabajador americano”. Se inicia una nueva era de proteccionismo cuyas consecuencias son catastróficas para el crecimiento económico mundial.

Podríamos seguir, por ejemplo, con su penúltimo ataque a los periodistas diciendo que están “entre los seres humanos más deshonestos de la tierra”; o cuando afirma que “el ecologismo está fuera de control” y resucita dos polémicos oleoductos que había frenado Obama. Pero, cuando todavía no ha pasado una semana desde que es presidente de Estados Unidos, una frase es la que me ha hecho reflexionar más: ¿Por qué no ha votado esta gente? Esta pregunta realizada de manera despectiva, no deben olvidarla ni los americanos ni ningún ciudadano del planeta.

Hay que tener opinión, pero sobre todo hay que dejar de ser espectador de la realidad, para ser protagonista de la misma y de nuestro futuro. Hay que participar, actuar y sobre todo votar. El Brexit, Trump, el resultado en las Presidenciales Austriacas donde por poco gana la ultraderecha, el resultado del referéndum en Italia, nos tienen que haber enseñado que es más fácil y mejor votar a tiempo.

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