Decía el gran orador y político romano Cicerón es que desconocer lo que ha sucedido antes de nosotros es actuar insensatamente como niños, frase que define de manera directa el comportamiento de quienes alejados de la historia de nuestro tiempo se muestran incapaces de ver el camino al cual el mundo se dirige. Hoy de nuevo como antaño ocurrió en las primeras décadas del siglo XX la revolución económica e industrial y el juego de poderes en un mundo cambiante ha vuelto a generar una crisis sistemática y no sólo económica que a modo de marea esta arrastrando todo lo que hasta ahora se consideraba inmutable en la geopolítica mundial. Y es curioso , observar como las respuestas del presente se encuentran en el pasado más cercano, como ante las grandes dudas de una generación que nacidos en democracia no entendíamos como el siglo XX había visto nacer a figuras como Hitler, Stalin o Mussolini hoy en el Siglo XXI se nos responde con la aparición de una nueva polarización de la izquierda y la derecha que trae consigo con el apoyo de los pueblos la aparición de personajes como Trump o Jean Marie Le Pen. De nuevo el presente y el pasado se unen en esa repetición permanente en el tiempo , esa que nos hace ser herederos de nuestros errores no aprendidos. Así, la victoria de Le Pen en las elecciones franceses será una realidad incuestionable en una primera vuelta en la que el frente nacional logrará aún mejores resultados de los esperados por unas encuestas que ya han demostrado que cuando el voto es oculto y los cambios profundos se equivocan de manera permanente.

Y es que, la Alemania que vio el alzamiento del nacionalsocialismo y la Francia del próximo advenimiento de Le Pen tienen grandes cosas en común. En la primera, fueron varios los factores que llevaron a la victoria de un Adolf Hitler que aprovecho el caldo de cultivo de una crisis económica que había empobrecido a la clase media y trabajadora generando un desempleo precario en un entorno de cambio, y junto a ello otros elementos como la visión de una clase política decadente e incapaz de dar respuestas a los problemas de la ciudadanía y la polarización de un mundo hacía el nacionalismo de derecha y el modelo comunista en un choque de trenes que dio lugar al ascenso del nazismo.

Hoy en una Francia con un desempleo en auge superior al 10%, un país en donde el desprecio a la clase dirigente alcanza limites antes insospechados en unas encuestas que señalan la erosión del líder de la derecha Fillon caído en desgracia tras descubrirse su trato de favor laboral con su esposa Penélope a cargo de las arcas púbicas y en los que el presidente Hollande sólo logra un 4% de valoración entre la ciudadanía francesa . Y Todo ello, en un marco de polarización del mundo en el que las nuevas figuras como Trump o Negil Farage en Inglaterra han venido a generar un paraguas perfecto para la llegada al poder de Le Pen. Y todo ello con un discurso sencillo y claro en conexión con las clases obreras ávidas de esperanza e ilusión, unas clases que o bien irán a votar en los comicios francesas al Frente Nacional o en el mejor de los casos se quedaran en su casa ante el descrédito y desconfianza que la derecha y el socialismo francés es genera en la actualidad tras los incumplimientos permanentes de las promesas electorales. Y junto a este discurso, de pan y trabajo, nacionalismo francés en vena y antieuropeismo como antídoto a una globalización y un modelo europeo que ha coartado la soberanía de una Francia con deseos de ser el imperio que fue y que percibe a Le Pen como su particular nueva Juana de Arco para desgracia del resto del continente europeo que puede volver a ver como la lucha de poder entre Alemania y Francia vuelve a repetirse una vez finiquitado el proyecto Europeo, incapaz de sobrevivir a la salida de Francia del mismo. En definitiva, todos estos son elementos que harán que Le Pen gané las elecciones en Francia al menos en una primera vuelta que puede ser continuada en una segunda si la movilización electoral lo permite. El Tiempo lo dirá, aunque no corren buenos tiempos para la lírica.

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6 Comentarios

  1. Interesante reflexión, pero al final esto surge de una sociedad blanca que se siente discriminada tras décadas de políticas de discriminación positiva, que no le importa la desigualdad ni la injusticia social ni la muerte de millones de personas, de niños…y que sólo les preocupa lo suyo…lo mismo que ocurrió cuando se votó a Hitler. Ay Dios!!!

    • Anda vete a África a salvar negritos si tanto te importan, pero no nos traigas más.

      La discriminación positiva en Europa es para todos menos para los caucásicos, y menos aún si somos hombres.

      • Comentarios como éste de “vete a África a salvar negritos” son un auténtico autorretrato de quien lo firma, que a los demás nos provoca vergüenza ajena. Así es el discurso histórico de la ultraderecha: sencillo, pocas palabras, fáciles de entender y cargadas de intención, dejando caer falsedades. Hasta hace poco, alguien que pensaba así lo hacía en secreto, por ahora presumen de ello.

  2. El voto Republicano bloqueo a Le Pen(padre) cuando se clasificó como contrincante de Chirac en la segunda vuelta. La izquierda se movilizó para votar al candidato de la derecha moderada y derrotar al padre. El problema puede estar en que si Le Pen(hija) tiene que competir en segunda vuelta con un candidato de izquierda…Dudo que, pese a una llamada de nuevo al voto republicano, la derecha moderada esté dispuesta en votar al candidato del partido Socialista.

  3. Las elecciones, debido a la dificultad de predecir dichos eventos, tanto en los resultados como en los efectos de los mimos, tienden a ser subestimadas. Además, los escenarios contrarios al establishment, la victoria de los llamados partidos populistas, son negadas por poco probables o imposibles por la media, afín al status quo actual.
    Si queréis profundizar en el impacto que dichas elecciones tienen en las posibles inversiones https://elpensaderodekeynes.wordpress.com/2017/02/27/2017-vientos-de-tormenta-al-norte-de-los-pirineos/

  4. Todo esto pasa por la incapacidad de la Izquierda para asumir la realidad que no es otra que el miedo que provoca una inmigración a la que no se le ve el final. Porque bien está contar con una población foránea a la que se puede integrar y mantener limitada pero cuando su número es tal que nuestra Cultura corre el riesgo de ser arrollada, ¿qué esperan los políticos que hagan los votantes? Y la Izquierda y la Centro-Derecha siempre son ambiguos y con buenas palabras creen solucionar todo porque ¿dónde hay que poner el límite a la Inmigración, y más todavía a la de culturas tan distintas como la islámica? ¿y por qué no nos hablan claramente y nos muestran que no es posible mantener el sistema con el envejecimiento de la población autóctona que no tiene hijos? ¿Por qué son tan hipócritas y pecan de tanta corrección política?

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