Seguramente serían muchísimas las respuestas a esta pregunta, máxime cuando el PSOE se juega el todo o nada en las elecciones del próximo 26 de junio, unos comicios que vendrán marcados por la resolución de la incógnita sobre la fuerza política de izquierdas que ocupará el lugar prominente en el marco progresista de la política española.

No por menos, por primera vez desde el fin de la dictadura y la llegada de la democracia a nuestro país, el PSOE podría dejar de ser en esta cita con las urnas la primera fuerza alternativa a la derecha española, dando paso así a una suerte de conglomerado sumatorio de fuerzas autodenominadas de izquierda real, en esa especie de frente amplio ibérico que podría ser capaz de dar el ‘sorpasso’ a un PSOE necesitado de una urgente reflexión –algo compartido con la socialdemocracia europea– sobre el espacio que debe y tiene que ocupar en el panorama político.

Un marco donde los retos y desafíos que el presente y futuro deparan obligan desde ya a una necesaria y mejor gestión de los recursos humanos de un PSOE necesitado hoy más que nunca de tomar conciencia de la cercanía del abismo político por donde se puede despeñar la organización política con más historia de la política española, un partido que fue capaz de sobreponerse a las peores circunstancias historias a lo largo de su vida y que ahora se enfrenta a su particular Rubicón.

El reto del PSOE se presenta hoy como doble, primero porque de nuevo se enfrenta a unas elecciones generales en la que todos buscan ocupar su espacio político. Algunos disfrazados en forma de aliados y con apellido Iglesias buscar ir incluso más allá para intentar finiquitarlo en una suerte de Catalina, donde los interés de la derecha más rancia española convergen con los de los emergentes autoproclamados líderes de la izquierda.

Es el PSOE así la presa de nuevo a batir en unos comicios en los que el agotamiento del electorado ante el nuevo remake del 20-D podrían dejar muchos ilustres cadáveres políticos por el camino. Y junto a este marco de intrincada suerte y difícil resolución, Pedro Sánchez como líder actual del socialismo español se enfrenta a otra realidad aún más cruda, incluso en el caso de ser el presidente del Gobierno tras el 26-J,  la de gobernar un país al que la bota de Bruselas exigirá nuevos recortes y apretones de un cinturón del que ya difícilmente se podrá sacar más, máxime cuando los carcomidos huesos de la sociedad de bienestar española sufren los recortes de  derechos y libertades de una política de aluminosis permanente llevada a cabo por un Partido Popular que en los últimos años ha seguido a pies juntillas  los designios de la corneta merkeliana.

En definitiva, el PSOE se enfrenta a una tormenta perfecta y Pedro Sánchez necesita con urgencia contar con los mejores recursos humanos  de los que el socialismo español pueda tirar en este tiempo de sombras, personas, hombres y mujeres, que tanto en caso de gobernar como en caso de ser oposición sean capaces, desde su experiencia y credibilidad, de ofrecer una cara del PSOE en conexión directa con la militancia y la ciudadanía española, con el corazón progresista de un país donde la cultura parece cada vez más acercarse a las costas moradas de Podemos que anclarse en los puertos de Ferraz, un país en el que la Universidad es más un caldo de cultivo de jóvenes votantes de mareas ciudadanas que de líderes socialistas transformadores como aquellos que en el marco del 78 hicieron posible la renovación de un PSOE que cambio España.

Hoy, el socialismo español necesita un idioma de conexión cercana a la calle, a la epidermis que bulle en el corazón de las ciudades y pueblos, al lenguaje de una nueva generación de hombres y mujeres que quieren una España diferente a la que hoy vivimos y respiramos.

Es  aquí donde Madina aporta el intangible tangible más claro que es capaz de entender la visión de una España en transformación y que hace imprescindible que Eduardo este hoy más que nunca en el Congreso de los Diputados.

Ante todas estas certidumbres, el socialismo español y su líder Pedro Sánchez necesitan hoy más que nunca hacer una reflexión profunda sobre la necesidad urgente de la suma de las capacidades frente a la resta de lo orgánico, de la unión de todos frente al menos de unos pocos y la convicción de que el 26-J el PSOE se juega el todo o nada.

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1 Comentario

  1. Los diaz y compaña de Sevilla se cargaron a Madina por el mane jable Sanchez y comoles salió contestón ahora quieeren tirarle. Nada q el tiempo pone a cada uno ensiu lugar y cuando un Partido pierde su ideologia desaparece… y eso va a marchas forzadas.

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