Algo ha tenido que pasar en España para que en menos de un lustro  varios programas de debate político se disputen la audiencia un sábado por la noche en horario prime time. Frente al desierto de lo real que suponía una parrilla televisiva poblada de amarillismo y prensa rosa, algo profundo ha tenido que cambiar en la sociedad española para que millones de televidentes escojan (más o menos inmodélicas) tertulias de actualidad económica, política y social como su preferencia.  Lo cierto es que el debate político rico, vivo y abierto que magmáticamente surgió en las plazas y calles ha tenido también efectos de superficie en el periodismo de nuestro país y ha creado una nueva geografía política parlamentaria.

Si algo hemos aprendido en estos últimos años es que la osadía es una virtud escasa pero muy necesaria y en los que la mayor amenaza para la democracia es la fuerza de la inercia. Celebramos la decisión de Diario 16 de regresar a la escena mediática cuando la vida política del país necesita profundizar en la pluralidad informativa y dar una visión crítica de la realidad. Rotativo esencial para entender los tiempos de cambio de nuestro país, Diario 16 vuelve a los quioscos en los albores de lo que ha venido a denominarse la “Segunda Transición”. Un tiempo nuevo con nuevos desafíos. Después de casi una década de saqueo de los bienes comunes, de la corrupción como forma de gobierno, de la subversión de la soberanía popular por el poder de los especuladores y de la troika Delante de nosotros se abre el reto de implementar nuevas formas de participación y de expresión política de  una mayoría social que ha cerrado el capítulo del turnismo en España. Entender el presente político no es tarea fácil y va requerir grandes dosis de inteligencia y de creatividad. Frente al repertorio de lugares comunes y de tópicos más o menos exóticos que recurrentemente nos vemos obligados a escuchar, hay espacio para nuevos conceptos y nuevos enfoques. Quizás se deba reconocer con humildad que iluminar lo nuevo que surge “es como descifrar signos sin ser sabios competentes”,  para decirlo con palabras de Violeta Parra. .

En España la profundización de la libertad de expresión y de información forma parte de la insoslayable tarea de hacer una democracia de calidad en la que la sociedad civil juega un papel protagonista. En la certeza de que garantizar la pluralidad en nuestro país pasa por tener muchos medios de comunicación, la vuelta de la cabecera de Diario 16 es una buena noticia. A la par supone un enorme reto para los hacedores de esta nueva empresa, que no podrán sustraerse de la comparación con su antecesor; un medio que fue capaz de informar, a pesar de que sus noticias fueran muchas veces incomodas para el poder. Lanzar un nuevo medio de comunicación puede convertirse en un acto de osadía, de valentía e irreverencia frente al status quo cuando el periodismo solo está al servicio de sus lectores, de la verdad y de la libertad de opinión. Hacerlo quizás supone que las cosas a veces sean difíciles, pero hoy cuando las cosas son tan duras para tanta gente, si están a la altura del reto nuestro pueblo, sin duda, se lo agradecerá. Buen viaje.

 

 

Rafael Mayoral

Diputado en el Congreso. Miembro del Consejo Ciudadano de Podemos

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