· Hoy me apetece menos que ayer, pero más que mañana.


 

Solemos pensar que una relación sexual consentida, siempre acaba con un final feliz, con la obtención del placer de todos aquellos implicados en el acto sexual. Sin embargo, hay personas para las que ello supone un problema. Estamos hablando los trastornos sexuales relacionados con el orgasmo o anorgasmia.

Puede resultar llamativo que haya hablado de “personas” y no de “mujeres”. Pero es que la anorgasmia no es un trastorno sexual que sea exclusivo de la población femenina y también hay hombres que la padecen. Así, los datos epidemiológicos establecen una prevalencia de entre el 16% y el 30% en mujeres y del 8% en hombres.

¿Qué es la anorgasmia?

Se trata de una inhibición de la excitación sexual en el momento del orgasmo que ocurre de forma recurrente y tras haber una fase de excitación normal durante el acto sexual – sea del tipo que sea – y habiendo una “adecuada” estimulación.

Y entrecomillo “adecuada” porque eso va a depender de la persona que padezca el problema. Al igual que en otros aspectos de nuestra vida, en el terreno sexual no podemos hablar de normalidad o de lo adecuado sin tener en cuenta los procesos mentales de la persona que lo padece.

La anorgasmia no es sólo una, sino que se describen 3 tipos en función de cuándo aparece. Veamos:

  • Anorgasmia Absoluta: Cuando nunca se ha sido capaz de llegar al orgasmo mediante ninguna práctica sexual.
  • Anorgasmia Relativa: Cuando sólo se alcanza el orgasmo de una forma determinada. Por ejemplo, la persona es capaz de tener un orgasmo a través de la masturbación, pero no en relaciones sexuales de pareja.
  • Anorgasmia Situacional: Cuando llega al orgasmo sólo si se cumplen determinadas circunstancias. Por ejemplo si hay orgasmo cuando se practica el sexo un ascensor, pero no cuando se practica en la cama.

Y, además, se establecen 2 tipos más en función del momento vital de aparición. Veamos:

  • Anorgasmia primaria: Cuando nunca se ha tenido un orgasmo, pudiendo haber eyaculación pero no sensación placentera.
  • Anorgasmia secundaria: Cuando, tras un periodo en el que se tenían orgasmos con normalidad, se deja de experimentar la sensación placentera.

¿Por qué ocurre? ¿Qué hago?

Los estudios médicos y psicológicos han acabado concluyendo que sólo el 5% de los casos de anorgasmia masculina y femenina se debe a factores orgánicos, es decir, a problemas médicos. Por lo que, la mayoría de los casos (95%) estarían provocados por factores psicológicos.

Las causas médicas que pueden provocar el trastorno del orgasmo son muy variadas; la mayoría tienen su origen en factores endocrinológicos y se relacionan con enfermedades como la diabetes. También existen causas neurológicas que pueden afectar a al orgasmo, aunque hay menos casos descritos.

En el caso de las mujeres, el proceso del orgasmo es más complejo, ya que intervienen músculos localizados en la vagina que se contraen de forma refleja durante todo el proceso de excitación. Así, cualquier problema, traumatismo o enfermedad ginecológica que afecte a la zona, podría tener como consecuencia la anorgasmia.

En el caso de los hombres, el mayor problema es el diagnóstico, ya que existe la idea errónea de que la eyaculación implica la consecución del orgasmo y, en la mayoría de los casos, no llegan a acudir a consulta. Ello lleva también a que la prevalencia del trastorno en hombres tenga unos niveles muy inferiores a la prevalencia en mujeres.

Y, aunque suponga un bajo porcentaje, siempre se recomienda acudir al especialista para que se puedan llevar a cabo todas las pruebas diagnósticas necesarias.

Dejando atrás este 5% de los casos, vamos a centrarnos en los factores psicológicos. Los principales y más frecuentes están relacionados con condiciones culturales negativas, como una falta de educación sexual o un entorno sociocultural que coarte la expresión sexual; y también con factores relacionados con la propia imagen, como una baja autoestima, creencias erróneas sobre la consecución del placer o la morfología genital, sentimientos de culpabilidad,…

En muchos casos, la anorgasmia va a acabar relacionándose con trastornos de ansiedad provocado por las ideas erróneas en el terreno sexual, con las expectativas sobre la consecución del orgasmo y el intento de controlarlo.

La no consecución del placer en las relaciones sexuales pasa a ocupar gran parte del pensamiento de la persona que lo padece y acaba provocando problemas de relación con otras personas, sentimiento de inutilidad, vacío,… que, a la larga, generan estas respuestas de ansiedad. Con el tiempo, la ansiedad se va anticipando al momento del orgasmo, haciendo que lo que debería ser una sensación placentera se convierta en una respuesta ansiógena.

Lo que es poco recomendable es el uso de medicación antidepresiva o ansiolítica, ya que este tipo de fármacos podrían empeorar el trastorno sexual que, en estos casos, es primario.

Por ello, lo más recomendable es hacer terapia. Ésta puede realizarse de forma individual o en pareja (en caso de que se tenga) y consistiría en llevar a cabo una serie de pautas centradas en el conocimiento del propio cuerpo (esto se haría en casa, no en consulta) y la eliminación de las ideas erróneas relacionadas con el sexo y la sexualidad, así como la reducción de la sintomatología ansiosa o depresiva (esto sí se haría en consulta).

El autoconocimiento y desarrollo de la sensación placentera se establecería en 10 fases. Éstas no son rígidas y, en el caso de solteros, se podrían saltar algunos pasos. Consistiría en lo siguiente:

  1. Autoobservación del cuerpo y los genitales.
  2. Autoexploración de los genitales.
  3. Localización de las áreas placenteras del cuerpo.
  4. Autoestimulación de zonas placenteras.
  5. Masturbación con o sin juguetes eróticos.
  6. Focalización sensorial no genital.
  7. Autoobservación, autoexploración y localización de áreas placenteras con la pareja.
  8. Masturbación en presencia de la pareja.
  9. Focalización sensorial genital.
  10. Coito.

Como ya he comentado, la terapia psicológica se encargaría de ir reduciendo la sintomatología ansiosa o depresiva, así como tratando otros aspectos de la vida del paciente que pudieran estar manteniendo o agravando el problema, así como del control de la fase de autoconocimiento y desarrollo de la respuesta placentera, en función de lo que vaya contando el paciente.

Normalmente, la mayoría de los pacientes (entre el 70-80%) responde al tratamiento durante el primer año de terapia, en el caso de las más acusadas (anorgasmia primaria absoluta).

Lo que siempre hay que tener en cuenta es que mantener el problema en secreto y no buscar ayuda, sólo ayuda a que continúe en el tiempo y se vaya agravando.

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