“Es un placer cerrar el ordenador tras ‘asesinar’ a alguien y volver a ser madre o pareja”

La escritora de novela negra Berna González Harbour rescata a su aclamada comisaria María Ruiz en ‘Las lágrimas de Claire Jones’

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Foto: Rai Robledo.

Berna González Harbour compagina el mundo del periodismo con la novela negra casi con la misma naturalidad con la que el mítico doctor Jekyll se transformaba en Mr. Hyde. Sea producto de esta cotidianidad o no, la autora que dio vida a la comisaria María Ruiz en 2012 con Verano en rojo y poco después en Margen de error, vuelve ahora con Las lágrimas de Claire Jones (Destino), donde la ex psicóloga de la Policía tendrá que hacer frente a sus temores más soterrados.


 

En la solapa de su nueva novela donde se avanza su perfil biográfico destaca lo de “escritora de novela negra”. ¿Orgullosa?

Mucho. Novela negra es literatura y novela negra es retratar la crudeza de la realidad. Nada me puede satisfacer más que hacer literatura para retratar la realidad.

 

¿Guarda un plus de calidad el apelativo de “dama del crimen”, más incluso que el de “rey del crimen”, por ejemplo, o es simple machismo? ¿Por qué?

Desde el respeto y el reconocimiento no tengo problema, Agatha Christie y Patricia Highsmith son maestras admirables y en mayúsculas. Solo tengo problema con esas mesas de debate sobre “literatura de mujeres” o “novela negra y mujer”. Algunas colegas ya hemos decidido no acudir o acudir solo si hay también una mesa de “novela negra y hombres”. Es absurdo el planteamiento.

 

¿Por qué cuesta tanto a muchos escritores “de novela negra” mostrar orgullosos esa coletilla de un género aún denostado en muchos cenáculos literarios?

Tradicionalmente se consideraba un género menor, hoy vive un reconocimiento que supera las estanterías policiales de las librerías. Banville y su alter ego Black son pura literatura, y escribe negro. La Biblia o las tragedias griegas son negras también. Yo estoy orgullosa, el concepto negro es amplio e incluye la gran literatura también.

 

Vuelve la comisaria Ruiz después de Verano en rojo, de 2012, y Margen de error, en 2014. ¿En qué podrán notar sus seguidores que la vida también ha pasado por ella dejándole huella?

María Ruiz está “desterrada”, está sola, desgajada de su equipo, de su amigo Carlos, de su querido Tomás, que está en coma, y debe luchar desde más abajo, sin recursos más allá de los propios. Un alto cargo policial la persigue y sacará algo de su pasado que la puede perjudicar. Ruiz crece, y el lector la va a conocer mejor.

 

Le alaban en general en sus novelas de género que mantiene un equilibrio perfectamente ensamblado entre la trama de misterio y la trayectoria vital y personal de su protagonista. ¿Cómo lo consigue?

Disfruto de armar la ecuación, de sembrar pistas y situaciones, de mantener la tensión en todos los frentes, el sudoku es multidimensional y todo debe cuadrar. Se sufre, pero sobre todo se disfruta. Gracias por el comentario.

 

No le voy a preguntar por el elixir de la novela negra perfecta, pero sí por su hoja de ruta personal para hacer creíbles y sólidas sus historias.

No tengo una hoja de ruta, tal vez solo la convicción de que esto es carrera de fondo, que pasa por leer y aprender y avanzar en cada libro leído y escrito y por seguir y rebuscar en las historias que me causan perplejidad.

 

En Las lágrimas de Claire Jones la investigación de la expsicóloga de la Policía Nacional la lleva hasta seguir la pista del Friends Service Comittee, una organización cuáquera de ayuda a los refugiados republicanos durante la posguerra. ¿La historia sirve siempre como contexto ideal de una buena trama de misterio?

Somos historia, somos hijos y nietos de contextos y siempre me ha interesado más el contexto que rodea un crimen que el crimen mismo. En Verano en rojo trabajé más el silencio cómplice de la jerarquía católica que los abusos en sí. En Margen de error, el trasfondo de avaricia sin límite que en una organización puede llevar a hacer daño a las personas. Los cuáqueros forman una organización que no hace proselitismo, una organización silenciosa y positiva y me conectaron bien con mi historia de los silencios que rodean a Claire Jones.

 

¿Dónde existe más misterio: en las puñaladas que se vienen dando en el PSOE, en la corrupción del partido que nos gobierna, en la demasiadas veces inoperante justicia española o en una novela no basada en hechos reales?

¡Es buena reflexión! Como periodista sé que no todo es noticia, pero como novelista sé que todo puede ser novela. Todo lo que has citado es una gran y terrible novela a nuestro alcance que habrá que escribir.

 

¿Se puede escribir por las noches cómo se las apaña un criminal para matar a su víctima y a la mañana siguiente escribir un sesudo artículo periodístico sobre las vicisitudes de la procelosa realidad política española actual? ¿es posible la desconexión y la compartimentación?

Arranco siempre en verano, cuando puedo concentrarme y aislarme sin pensar demasiado en la política y mi energía va a ir 100% a la novela. Después sigo en fines de semana o, si la historia está ya muy prendida, de madrugada. Es un placer cerrar el ordenador tras ‘asesinar’ a alguien y volver a ser madre, pareja, currante, vecina, ciudadana. Es un juego interesante y rico. Afortunadamente existe la novela. Y afortunadamente existe la realidad.

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