Después de serios intentos por establecer compromisos para “salvar al río Tajo” por la contaminación que sufre hace décadas, sin llegar a un consenso político-social, el presidente de la Plataforma de Toledo en defensa del Tajo, Alejandro Cano, ha solicitado la dimisión urgente del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), Miguel Antolín, a través de una carta remitida a esta institución, –a la que ha tenido acceso Diario 16-, señalando el aniversario de de los 45 años de la prohibición del baño en el Tajo a su paso por toda la provincia de Toledo.

Cano ha exigido la dimisión al presidente del la CHT, por una cuestión de “vergüenza, honestidad y congruencia”, y “no sólo de la sumisión y del dictado al que se debe”, sino porque “no es concebible que a la luz de la Directiva Marco del Agua el cauce del Tajo a su paso por Toledo se halle convertido en una gigantesca cloaca en pleno siglo XXI”.

La Plataforma reivindica “la devolución del río que nos arrebataron, pero también el compromiso de una presidencia de la Confederación que impulse a toda costa esa devolución”. Alejandro Cano recordó en el manifiesto de esta asociación ciudadana, que esta lucha social viene de antaño, -vinculada a la prohibición del baño en el cauce de este río “debido a la contaminación que venía afectando a las aguas vertidas al Tajo a través de su afluente Jarama, como rezaba en la comunicación que hacía el Gobierno Civil cuarenta años atrás a todos los ayuntamientos ribereños de la provincia”.

Además, Cano sostiene que esta contaminación tiene su origen “en el enorme desarrollo urbano e industrial que estaba experimentando Madrid y su círculo metropolitano a partir de la década de los 60”, sumada a la posterior puesta en marcha de los diferentes proyectos de depuración de las aguas vertidas a los ríos madrileños, “que nunca ha sido suficiente para atajar el problema, junto a la creciente contaminación difusa procedente de una agricultura cada vez más intensiva, industrial y acompañada de insumos contaminantes”, explica el representante del colectivo en defensa del Tajo.

La reducción de caudal del Tajo en beneficio de los trasvases de aguas al Acueducto Tajo-Segura, es otra de las causas esgrimidas por la Plataforma, como perjudicial para el cauce de este río, pues la dinámica fluvial del Tajo “quedó reducida a la mínima expresión funcional y volumétrica, con la que la concentración de la contaminación se hace mucho mayor aguas abajo de su confluencia con el Jarama, impidiendo que se expresen los procesos de autodepuración y regeneración natural”.

“La concepción ingenieril inicialmente atribuida a las confederaciones hidrográficas debería haberse modificado al compás del mejor conocimiento y de las consideraciones funcionales en torno a la protección ambiental”, sostiene Alejandro Cano, pero aclara que “en la cuenca del Tajo, ha prevalecido la concepción decimonónica reforzada con la presión agraria ejercida por los intereses del Levante, siempre en perjuicio del desarrollo y bienestar de la cuenca del Tajo, que hoy contemplamos como un cadáver hidrológico y víctima de la ilegítima hidrocolonización a que está sometido desde hace 38 años”.

La Plataforma en defensa del Tajo, recuerda que el primer borrador del Plan de cuenca del río Tajo “fue secuestrado” en 2011, y subraya que la Confederación Hidrográfica del Tajo está para velar por la salud ambiental de todas las masas de agua. “Sin embargo, desde la toma de posesión del actual presidente de la CHT, Miguel Antolín, -en marzo de 2012-, este río se han visto cada vez más afectado negativamente como consecuencia de la falta de celo en el ejercicio de sus competencias”.

Las acusaciones contra el presidente Antolín vertidas por la Plataforma versan en “la exclusión de la responsabilidad del Trasvase Tajo-Segura como una de las dos presiones más importantes que tiene la cuenca del Tajo, que no se hace constar en el segundo borrador de Plan de cuenca”. Además, Cano suma a la larga lista de desafecciones de la CHT, “el expolio sistemático del Trasvase Tajo-Segura, dejando exhausto al río Tajo, suscrito a los intereses de los gobiernos autónomos de Valencia y Murcia, sin objeción de presidente”.

La falta de emisión de informes autónomos por la CHT, dejación de funciones en la redacción de los planes de cuenca, renunciar al establecimiento de caudales ecológicos, el nulo interés por hacer de los planes de cuenca procesos participativos, son argumentos más que suficientes para justificar la dimisión del presidente de la Confederación, por parte de esta Plataforma, que considera “una vergüenza nacional ocultar esta realidad”, sumada a “la vomitiva panorámica donde el detritus es el elemento dominante del cauce del río Tajo, y el olor a fosfato su irrespirable aroma”, recalca Cano, en la defensa de este emblemático río, de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad de Toledo.

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