Hace una semana atrás hacíamos un paralelismo entre la situación vivida en Alemania y en Argentina ante delincuentes longevos  y habíamos dejado afuera adrede el caso de Alberto Fujimori, también delincuente longevo, pero que no fue alcanzado por el accionar de la justicia peruana sino por el Ejecutivo andino.

No lo habíamos incorporado porque el ex presidente peruano fue indultado por el actual primer mandatario Pedro Pablo Kuczynski (PPK) la pasada nochebuena por razones humanitarias, pero lo paradójico es que se propició tras la fractura en el fujimorismo en ocasión de tratarse la posible destitución de PPK, fractura que finalmente posibilitó la permanencia en el cargo del actual presidente.

Si bien, como era presumible, el oficialismo negó relación entre ambos hechos, para la ciudadanía peruana y la oposición que no se enrola en el fujimorismo la relación entre ambos acontecimientos es indudable. El pueblo peruano tiene en claro, en su mayoría, que el indulto es un insulto.

La oposición inició entonces una fuerte protesta movilizando a la ciudadanía, que ya lleva cuatro marchas oponiéndose a la gracia presidencial que no es ni más ni menos que una rémora de vestigios de gracias monárquicas incompatibles con una democracia y una república moderna. El antecedente americano más cercano lo produjo, en 1990, el Presidente Carlos Menem, cuando indultó a los responsables de la dictadura más sangrienta del continente, con más censura en el exterior que en la misma Argentina.

A la par de estas protestas iniciaron un planteo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el viernes 2 de febrero realizará una audiencia para analizar el reciente indulto. Los laderos de PPK ya adelantaron que lo que determine el organismo supranacional no tiene por qué ser acatado en el Perú porque lo que prevalece a su entender es la Carta Magna peruana mientras que el Presidente del Poder Judicial afirmó que ‘Lo que se va a decidir en esa audiencia no lo sabemos, pero lo que se resuelva obviamente es vinculante para el Estado peruano’.

El ‘pago’ que PPK ha hecho para poder permanecer al frente del Ejecutivo del Perú está resultando muy caro para el país, puesto que si bien el fujimorismo nunca dejó de ser una fuerza de peso en la política peruana, el hecho de la prisión de Alberto Fujimori hacía que sus esfuerzos se centraran en la labor de sus hijos Keiko y Kenji, quienes procuraban no instalar el tema de lo actuado por su padre en la arena política. De hecho Keiko obtuvo casi 8 millones de votos (48,5%) en las elecciones presidenciales de 2011 y 8 millones y medio (49,9%) en las elecciones del año pasado.

La cuestión de la prisión de Alberto Fujimori no era un tema de discusión política en el Perú hasta antes de la decisión de PPK, puesto que si bien el propio Presidente había pedido un debate sobre la posibilidad del indulto o el arresto domiciliario para ‘el chino’, la propia Ministra de Justicia había afirmado que el indulto se había descartado y que el arresto domiciliario estaba en manos del Congreso. Claramente no se quería asumir el costo de una medida tan impopular.

Pero todo cambió tras el pedido de vacancia o juicio político de PPK.

Y esto plantea una serie de debates que hacen al futuro del país.

  1. ¿La negociación política puede incluir el pasar por encima de lo dictaminado por la justicia e impartir justicia desde un poder que no tiene esa función? Si bien es legal, ¿es ético?
  2. Retomando el planteo inicial, ¿qué tratamiento deben tener los delincuentes responsables de delitos gravísimos (la Sala Penal Especial de la Corte Suprema del Perú condenó en 2009 a Fujimori a 25 años de prisión tras determinar que fue autor mediato de homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado en las matanzas de Barrios Altos, La Cantuta y los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer Ampudia.) cuando alcanzan una edad avanzada?
  3. ¿Cómo se consolida una democracia moderna si no se dejan atrás este tipo de ‘derechos divinos’ donde un ciudadano, por ocupar la primera magistratura del país, puede ubicarse por encima de la división de poderes?

De las respuestas que comiencen a darse a estos interrogantes comenzarán a generarse las bases del Perú del futuro… que no debiera costar un Perú.

 

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