El peronismo y la muerte

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El peronismo tiene, desde sus orígenes, una rara relación con la muerte. Desde aquellos viejos tiempos en los que el General llamaba al 5 x 1 o que incitaba a hacer tronar el escarmiento, hasta menos lejanos como ‘la vida por Perón’ o ‘Perón o muerte’. Desde los muertos provocados por la Triple A, el Comando de Organización, Guardia de Hierro y la Concentración Nacional Universitaria hasta los muertos generados por el accionar de Montoneros y las Fuerzas Armadas Peronistas. Siempre ha sido rara la relación, al punto tal de incluir la efigie de tres muertos en las boletas electorales, junto a las caras de los candidatos, como si en el voto se eligiera no sólo a los candidatos sino también a los muertos. Incluso podríamos sumar a estos ejemplos la quema del ataúd por parte del candidato peronista a la gobernación bonaerense en 1983, Herminio Iglesias, o la profanación de la tumba del ex Presidente Raúl Alfonsín, el pasado sábado.

Pero no sólo por ello la relación entre peronismo y muerte es rara y compleja, lo es además por la cercanía existente entre justicia y muerte en los casos que involucran al peronismo. Si uno hiciera un repaso histórico de los últimos gobiernos peronistas verá que la lista es extensa, sumamente extensa, e incluye desde testigos de la muerte de Carlos Menem (h) a involucrados en casos emblemáticos de corrupción de la época como fueron el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, la Aduana paralela o el contrato entre IBM y Banco Nación. Fueron numerosas y notorias las muertes sospechosas de gente que podía echar luz sobre las principales causas que involucraban a funcionarios peronistas que perecían queriendo conectar el cable de la televisión con un cuchillo colgado de una ventana o en un accidente de aviación en medio de la ciudad… aunque la precipitación del helicóptero se da en uno de los pocos espacios no construidos de la misma.

Es parte del imaginario popular que la sucesión de estas muertes, más de treinta, no es una cuestión de casualidad sino de causalidad, donde la causa en común entre todas es la vinculación de los muertos con el esclarecimiento de causas judiciales que involucraban a personajes del poder peronista.

Como el mono que aunque lo vistan de seda, mono queda, los gobiernos peronistas encabezados por el matrimonio Kirchner mantuvieron, según la misma sospecha ciudadana, las mismas prácticas que los gobiernos encabezados por Carlos Menem; quizás éstas eran algunas de las razones por las cuales lo llamaban el mejor Presidente de la historia después de Perón. Y son también numerosas, en consecuencia, las muertes de personas involucradas con casos judiciales que implican a miembros de estos gobiernos peronistas.

Algunos de los casos más notorios, que al igual que su antecesor tienen que ver con causas de corrupción, se cuentan la muerte de Leonardo Andrada, quien declaró dos veces como testigo en la investigación de la masacre ferroviaria de Once e involucró a funcionarios públicos, o la muerte de la estudiante que osó preguntarle a la ex Presidente Cristina Fernández durante su visita a Harvard sobre cómo había logrado su crecimiento patrimonial y recibiera la irónica respuesta que ‘si he tenido un crecimiento en mis bienes es porque he sido una exitosa abogada y soy una exitosa presidenta’. Siendo el caso más notorio la muerte del fiscal Alberto Nisman, que según una última pericia estaría acreditado que falleció en presencia de otras personas en el lugar de su muerte, es decir, o fue un suicidio acompañado, o un suicidio inducido o un homicidio.

Pero a diferencia de lo que creía Francis Fukuyama, que nobleza obliga supo arrepentirse al respecto, la historia no se termina y días atrás hemos tenido una prueba más de ello.

El jueves 1 de junio falleció Aldo Ducler, dos días después de haberse presentado ante la Unidad de Información Financiera (UIF) para aportar datos sobre el manejo de los fondos de Santa Cruz que Néstor Kirchner ordenó invertir fuera del país y sobre los cuáles hay muchas cosas que aclarar aún. Y como suele pasar en estos casos, el muerto gozaba de buena salud previa y tuvo mucha suerte, porque según la versión oficial sufrió un intento de asalto, producto de ello se descompensó y fue recogido por una ambulancia privada que justo pasaba por el lugar quien lo trasladó por razones humanitarias, razones que no suelen tener muchos otros humanos que si no efectúan pagos previos no suelen tener la suerte de estas personas.

Y denuncia el hijo de Ducler que su padre no tenía marcas que probaran una caída y posteriores golpes tras el infarto y que, por lo tanto, ‘es una muerte muy dudosa, muy dudosa. Todo es sospechoso’. Mientras el peronismo estuvo en el gobierno el manto de duda que cubrió muchas muertes relacionadas con el poder de turno no pudo ser descubierto, ¿se podrá ahora con el peronismo en la oposición? Si así fuera, cambiaría la relación histórica del peronismo y la muerte.

 

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