90 años de vida de Esperanza. Intensa, con y para los demás, de manera especial, para con los más pequeños, los desheredados de la tierra, de este mundo hostil que entre todos hemos ayudado a construir. Pedro, el hombre tranquilo, sereno, capaz de inspirar los mejores sentimientos. Estar junto a él es un sentimiento que transporta cuerpo y alma al infinito, donde todo es vida, pasión, belleza. Gracias Pedro por tu amistad, por tu buen hacer no importa cuando, donde, con quién. Eres nuestro angel, nuestro padre, nuestro hermano cercano, a pesar la distancia. Siempre te siento muy cerca. Sé que no me equivoco.
Transcribo una Entrevista que le hice en Sao Félix do Araguaia hace diez años. Es mi pequeño homenaje a este hombre que, nacido en Balsareny, ha practicado catalanidad donde quiera que fuere, los últimos 50 años en Brasil su patria chica después de Catalunya, y que tanto ha influido en la vida de quienes hemos tenido la suerte de conocerle.
Mi amistad con Pedro ha sido un regalo que me ha dado la vida. Junto a él, te sientes segura. Hoy, delicado de salud, sigue su camino en su bienamado pueblo Sâo Félix do Araguaia, de donde no accede a moverse, donde quiere morir cuando llegue el momento. En uno de mis viajes me mostró donde queria ser enterrado, en el cementerio de aquel pueblito que tanto le quiere.
A menudo se sienten comentarios respecto a su persona, por parte de esta iglesia que tanto ama, le comenté en una de mis visitas “Pedro, estás siendo utilizado”… ¡¡¡Triste paradoja!!!
“Siempre existe reticencia por miedo a politizar el Evangelio” afirma Pere Casaldàliga, obispo consagrado el año 1971, que usa sombrero de paja en lugar de mitra,  remo, cual los indígenas de su tierra en sustitución del báculo, anillo de coco negro, no de oro.
Frágil de figura, pero enérgico respecto a su carácter , Don Pedro cumplirá 90 años el próximo 16 de febrero.
 
Volar sobre el Matto Grosso para ir a visitar a este teólogo es una maravilla. Viajamos desde Brasilia con una avioneta bimotor de nueve plazas. Hicimos tres aterrizajes en el transcurso de las tres horas que dura el vuelo. El panorama es inmenso, se diría que no tiene ni principio ni fin, con fauna y flora incalculables, ríos y riachuelos, montañas de extrañas configuraciones, árboles de inconmensurable belleza. Espectaculares nubes y mucho humo, resultado de los fuegos que provocan los terratenientes “fazendeiros” para preparar nuevos pastos. País caluroso con dos estaciones, la seca y la de las lluvias, mejor sería nombrarla del barro.
El viaje, sublime, fue el preludio de lo que llegaría luego en Sao Félix do Araguaia donde nos esperaba Pedro Casaldàliga, este maestro de los pobres que asegura que, hoy por hoy, el mayor desafío del mundo es la convivencia.
Pedro nos recibió en su casa, aquí la llamaríamos el Palacio Episcopal. 
La casa nada tiene que ver con lo que estamos acostumbrados, es sencilla, de puertas abiertas, un pequeño jardín en medio del cual está el Sagrario, una habitaciones para dormir. La de Pedro está al amparo de una cortina, sin puerta-. En aquel momento le acompañaban dos agustinos Pablo y Félix y la tía Irene, religiosa que colaboraba con Pedro desde muchos años ha. Se ocupaba, sobre todo, del Archivo que llevaba a maravilla. Comedor-cocina-estar, todos con todos, en leal fraternidad.
Impresionan las paredes llenas de fotos y recuerdos entrañables sobre todo de los mártires:Mñor. Proaño, De Las Casas, Samuel Ruíz, Helder Cámara, Valdivieso, y en medio de todos Che Guevara. “Todos son hijos de Díos”, afirma.
De mirada franca, de expresión castiza-catalana, Pere responde a las múltiples preguntas que todos nos hacemos respecto a su vida, su pretensión de no salir de Sao Félix, de querer permanecer cerca de su “rebaño”, de sus hijos hasta el final…
Porque viniste a Sao Félix
El año 1967, en tiempos conciliares del Vaticano II, el padre provincial de los claretianos, orden a la que pertenezco, pidió voluntarios para ir a dos misiones: al Matto Grosso y al altiplano de Bolivia. Yo, que siempre había querido ser misionero, junto con los tres representantes de Aragón y Catalunya, decidimos asumir aquel compromiso. Consideramos que les sería más fácil encontrar gente para ir a Bolivia que para venir a este rincón de mundo tan pobre. De eso hace casi cuarenta años, llegamos el mes de julio de 1968. Hicimos el viaje en camión a través de la selva y duró siete interminables y penosos días.
Hicieron un curso acelerado de cinco meses para conocer la iglesia del Brasil, así como de adaptación al país. Dictaban el curso un grupo de religiosos, monjas y curas que les explicaban, además, que deberían afrontar enfermedades para ellos desconocidas. También les pusieron al día respecto a la clase de país que encontrarían: en manos militares, y con claro dominio de la injusticia. 
Como era Sao Félix y la gente cuando tu llegaste
Existía un gran contraste entre la belleza de la selva, la magnitud del río Araguaia y aquel pueblito tan pobre, con barracas sin luz, ni agua, ni alcantarillas, ni teléfono. Tenía solo unos 600 habitantes, la mayoría llegados o mejor huidos a partir de la escasez de agua que asolaba el noreste del Brasil.
No había ni un médico en toda la región, tan solo una maestra que, por desgracia disfrutaba con la bebida.
Ya habían empezado a surgir las grandes haciendas, terratenientes ávidos de dominio, peones sin familia, policía, prostitución, tiros…Aquí todo el mundo puede disponer de armas.
Nuestra llegada coincidió con un conflicto entre unos seminaristas que querían  iniciar una experiencia pastoral con comunidades pequeñas, y el provincial no se lo permitió y les expulsó. Sus compañeros maestros los apoyaron. Cuando llegué vinieron a mi encuentro y acto seguido a trabajar con nosotros. La comunidad claretiana los perdió pero nosotros, los ganamos para nuestro equipo. Brasil era, y sigue siendo un desafío como gente, como sociedad.
Como era la casa donde os instalasteis
Muy pequeña, de unos treinta metros, situada muy cerca del río que nos castigaba a menudo. La iglesia era de barro, una especie de barraca con el techo de uralita. Me sentí desnudo, en medio de una gran área sin cultivar de miles y miles de kilómetros, sin posibilidades, sin medio alguno…
La Prelatura abarca 150 mil Km. cuadrados, más o menos una tercera parte de la geografía de España. Todo estaba por hacer y solo disponíamos de nuestras manos. El silencio fue mi gran aliado, también mi interior, la plegaria, la esperanza…Es mucha tierra para muy poca gente.
Que opinaban los obispos ante vuestra intromisión en el país
Nos convocaron para explicarnos que no podía ser que cada uno actuara a su antojo –no éramos los únicos, existían otras iglesias-, que eran preciso hacer misiones plurales. No existía, en aquellos momentos, ninguna estructura eclesiástica. Sobre todo porqué, mientras la Iglesia pretendía hacer “misión redentora” , el pueblo reclamaba escuelas, trabajo, un techo donde vivir… Eran tiempos de Paulo Freire el gran prohibido, el concienzador que comprometía y ayudaba a conocer la realidad, de Ernesto Cardenal, de Helder Cámara.
Cómo os apañasteis para que os escucharan
Siempre rehuí de hacer parroquia; aquí, en Brasil, eran precisos pequeños núcleos con equipos de pastoral. Siempre he tenido mucha suerte. He tenido cerca, curas y religiosas, una auténtica comunidad, incluso cuando nada era fácil: ningún tipo de comunicación, cuando no sabíamos que sucedía en el resto del país y mucho menos en el mundo. La gente estaba poco preparada, nadie podía hacer una lectura en la Misa, porqué no sabían leer. El camino a seguir era muy duro, arduo, espinoso.
La primera semana después de nuestra llegada nos trajeron cuatro niños muertos, hijos de prostitutas. Fue doloroso, marcaron mi futuro.
Las deficiencias sanitarias eran enormes, trágicas vistas ahora. Las grandes endemias eran la tuberculosis y la malaria.
Actuaban más como enfermeros que como sacerdotes. “Aquellos – asevera Pere-, eran claramente los pobres del evangelio”.
Fuisteis capaces de escuchar y entender la voz del pueblo
Estoy seguro de haber cometido disparates, de haber dejado de hacer cosas, pero siempre hemos actuado con mucha solidaridad. Hemos vivido revoluciones, contradicciones, catacumbas, prostitución, prisiones. Ha servido para estimularnos, para enseñarnos a caminar juntos, a aportar nuestro grano de arena. Nos hemos conocido, nos hemos ayudado, nos hemos amado…
A los pocos años de llegar su cabeza ya tenía precio. No era de extrañar, luchaba contra la esclavitud y su nombre comenzaba a sonar como futuro obispo. Los faizendeiros no lo podían permitir. El peón que debía asesinarle por dinero no se sintió capaz del magnicidio y, lo confesó a los curas del grupo. Debieron de esconderle durante muchos años.
El trabajo era duro, era preciso ir a las haciendas a instar, a los propietarios, de no ahogar el crecimiento de los pueblos. Los terratenientes ampliaban día a día, en mayores proporciones, las vallas para el ganado mientras esclavizaban a los trabajadores. Se movían a su antojo con pistolas, aterrorizando a la gente. Allá la vida no tenía valor alguno, afortunadamente ha cambiado bastante.

Hoy, S XXI todo es cambiante, la globalización nos ahoga. La iglesia calla, los gobiernos no están ala lado del pueblo, el Papa sigue turbado temiendo la Teoría de la Liberación…
La Universalidad que vive el mundo no está presente en las congregaciones religiosas. Las distintas iglesias debemos asumir la mundialización, es decir, las distintas religiones, si queremos subsistir. Es imprescindible que aprendamos a caminar y a rezar juntos, acabar con el odio, los rencores, la violencia. No es posible que el puñetazo, fruto del pasado, siga siendo la perspectiva del futuro. ¿Conclusión? Tendremos seguir viviendo con una doble iglesia, la vaticanizada y la evangelizadora, es decir, la militante. 
La compara con el Espiritu Santo, tiene dos alas, el ala derecha la de la intimidad, la izquierda la militante. Lo ideal es respetar las dos alas.
¿Porqué tienen miedo de la Teología de la Liberación? Pues porque temen la infiltración de otras ideologías. Cada cual tenemos la nuestra, no es posible vivir sin ideología, las ideas mandan, pero ello no supone que dejemos de lado nuestra fe. ¿Nuestra fe? es la del reino de Díos. Lástima que algunos vean tan solo: guerrilleros, militantes marxistas que luchan contra intereses.
Se os tilda de comunistas
Cuando hablamos de los pobre somos santos, cuando tocamos las causas, comunistas… 
Y lo dice con voz suave y con aquella mirada que penetra hasta el fondo de tu corazón 
Cómo definirías, en pocas palabras, Sao Félix do Araguaia
Ha crecido en habitantes –ahora tiene más de 25 mil-, con algunos servicios pero sigue siendo tremendamente pobre. Lo amo, igual que a su gente, como los bienes más preciados, me han ayudado a crecer, me han proporcionado muchos/as amigos/as y me darán el descanso final cuando llegue la hora. No olvides que resucitaremos, que morir es resucitar, por lo tanto, que el Matto Grosso no es la patria definitiva.
Qué espera para esta su patria brasileira
Que sea una comunidad viva, con justicia y todo lo que esta palabra comporta: educación, sanidad, techo para todos. Pienso que aquellos seminaristas tenían muchísima razón, a pesar de que en aquellos momentos (1968) era difícil dársela.
Qué les recomendarías a los misioneros que quieren ir a Brasil
Con voz irónica, solapada, afirma
No es preciso que vengan al Brasil. Que trabajen para catequizar a los catalanes de mi bien amada Catalunya.

Pensamientos:
-Llegará la hora que el Vaticano dejará de ser Estado
-Xirinacs fue un profeta (era el mes de junio, poco antes de su muerte, cuando lo dijo)
-¿Símbolos religiosos? No debería de existir ninguno. En tu casa pon lo que gustes
-Juan Bosco es la persona más importante que ha existido
-La causa indígena, en Brasil, debe estar vinculada a la Presidencia de la República
-Hay pobres emergentes que reivindican sus derechos. Si llegan al Congreso Nacional, caerán Diputados y Senadores
-Los indios y los negros han dejado de ser invisibles
-Evo Morales ha trabajado mucho para los indígenas
-Existen federaciones de indígenas por doquier. Ya no se les puede negar
-Los indígenas en Guatemala, representan el 60% de la población. Rigoberta hizo bien al presentarse en las elecciones
-Debemos descolonizar y desevangelizar porqué fue mal evangelizado
-La oración de petición debe acabar. ¿Porqué no aprendemos a dar gracias?
 Recomendaciones:
-Debemos humanizarnos, luego, nos divinizamos
-Existen tres características de las cuales no podemos prescindir, respecto al respeto: debemos denunciar, anunciar, consolar…
-Hace unos años que nadie conocía el mundo, ahora estamos reencontrándonos.
-La iglesia post clerical es irreversible. La sociedad ha cambiado el diálogo. La preocupación sigue siendo el Diálogo Interreligioso. Si otras cosas nos separan también puede hacerlo la religión. Hay que trabajar para propiciarlo.
Respecto al Islam
-Deberíamos aceptarlo compartiendo: tu me ayudas yo te ayudo. No puede ser un choque, debe ser un encuentro

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