No hay nada como resetearse a tiempo y decir digo donde se podía leer perfectamente Diego. El penúltimo sapo que deberán tragarse, por el momento, Susana Díaz y su equipo de Gobierno en Andalucía está relacionado con la principal línea de argumentación de ejecutivo autonómico en tiempos del ex presidente Rajoy: Andalucía está infrafinanciada por el Gobierno de la Nación y necesita urgentemente ser atendida en sus demandas. Ahora, con el socialista Pedro Sánchez como presidente, el discurso del Gobierno andaluz tiene visos de sufrir un giro copernicano, o al menos reducir los decibelios desde Sevilla hacia Madrid. En ésas anda ahora la nueva línea estratégica del equipo de colaboradores de la presidenta andaluza.

Susana Díaz baja los decibelios con el Gobierno del líder socialista para reclamar una nueva financiación autonómica

El pasado mayo, Díaz insistía en su mantra de los últimos meses que tan buen rédito de imagen le estaba dando en pleno conflicto catalán. “Lo que toca es que Rajoy, cuanto antes, cumpla la palabra que me dio, que en mayo se iba a convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera, y ya estamos en mayo”, dijo la presidenta andaluza. Ahora, ya en junio, Rajoy no preside el Consejo de Ministros y sí lo hará este próximo viernes por primera vez el secretario general de su partido, el PSOE, como séptimo presidente del Gobierno de la Nación. Pese a ello, la situación de la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica sigue, y seguirá, en punto muerto. Ya Pedro Sánchez se lo adelantó en el debate de la moción de censura al representante de Compromís, Joan Baldoví. “No hay mimbres”, recuerda Sánchez, para llevar a buen fin estas reclamaciones de comunidades ahora afines como pueden ser la Comunidad Valenciana o Andalucía.

Pero algo ya ha cambiado a primera vista desde Sevilla: la machacona insistencia en reclamar una nueva financiación de las cuentas públicas autonómicas comienza ipso facto a ser encauzada en sordina y sin grandes reivindicaciones públicas por parte del equipo de gobierno de la presidenta andaluza.

Ahora que la premonitoria y famosa frase del presidente del Gobierno durante la campaña de las elecciones andaluzas en 2015 se ha hecho realidad, “Susana, tú a San Telmo y yo a Moncloa”, Sánchez necesita seguir recomponiendo los puentes de unión que volaron completamente por los aires durante las convulsas primarias socialistas del pasado año.

Susana Díaz lidera el PSOE andaluz con aplastante mayoría sin que desde Ferraz se haya puesto mucha insistencia en intentar equilibrar las fuerzas tras la victoria de Sánchez a Díaz en mayo de 2017 para la secretaría general del partido. Ahora que Sánchez ya está en Moncloa y Díaz en San Telmo (sede de la Presidencia del Gobierno andaluz) el discurso desde Sevilla debe ser bien distinto al que hasta ahora ha promulgado a diario durante meses la presidenta andaluza, o al menos esperar un gesto conciliador desde el Gobierno de la Nación en este sentido, algo que no logró con Rajoy pese a las promesas reiteradas.

En su discurso grabado de felicitación al nuevo presidente del Gobierno, Susana Díaz midió cada una de sus palabras y mostró su disposición a colaborar con el nuevo ejecutivo socialista “desde la firmeza en la defensa de Andalucía”. Esta firmeza se traduce ahora en una nueva estrategia mucho más discreta y silenciosa que la que protagonizaron Díaz y sus principales consejeros para reclamar una nueva financiación para Andalucía desde Madrid.

Muy atentos a estos movimientos del Gobierno andaluz está la oposición parlamentaria al completo, desde su ‘socio’ Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía, hasta Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo en su confluencia de Podemos con IU, y sobre todo Juanma Moreno y un Partido Popular algo más que dolido por su traumática salida de Moncloa.

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