Por activa y por pasiva, dirigentes y miembros de base de la CUP habían repetido hasta ayer mismo con gruesas afirmaciones que bajo ninguna condición aceptarían una presidencia de Artur Mas en la Generalitat, máximo exponente según estos anticapitalistas y antisistema de las políticas de austeridad y desigualdad promovidas por el último, y breve, gobierno catalán. Ayer mismo, la mitad de la CUP ya no piensa lo mismo.

El penúltimo capítulo de este inacabable esperpento catalán en varios actos se escenificó ayer domingo 27 de diciembre en Sabadell en la reunión extraordinaria de su asamblea nacional con la intención de resolver su posición sobre la investidura de Artur Mas. Un total de 1.515 militantes votaron a favor de la investidura mientras que otros tantos 1.515 votaron en contra. Ante tan inesperado resultado final, la CUP reunirá el sábado 2 de enero a su Consell Polític y a su grupo de acción parlamentaria para preparar su enésima hoja de ruta encaminada a facilitar el procés catalán hacia su independencia por encima de cualquier cortapisa, aunque sea invistiendo presidente al conservador Artur Mas, máximo representante de las políticas de austeridad en Cataluña.

La dirección tiene ahora de plazo definitivo hasta el 10 de enero para anunciar su decisión final, una vez que Junts pel Sí ha puesto a priori ya sobre la mesa su última oferta a los anticapitalistas para formar gobierno.

La diputada de la CUP Anna Gabriel, una de las más críticas en la formación antisistema de otorgar el apoyo a Mas, ha insistido en reclamar a Junts pel Sí un nuevo candidato, escollo central de la discusión. Antes y durante la campaña electoral, la CUP había prometido que nunca daría sus votos para investir al líder de Convergencia, partido salpicado por varias investigaciones judiciales por presunta financiación ilegal y corrupción de algunos dirigentes y exdirigentes como el histórico Jordi Pujol y otros miembros de su familia.

Esta postura inamovible de los anticapitalistas varió sustancialmente tras el debate que la asamblea de la CUP celebró en Manresa el 27 de noviembre pasado. Allí, una mayoría de los militantes apostó por impedir investir a Mas.

El calendario exprés que se abre ahora para la CUP es aún más tortuoso: durante esta semana las asambleas territoriales volverán a debatir el asunto y el sábado 2 de enero la decisión definitiva se tomará en un organismo que incluye el Consell Polític y el grupo de acción parlamentaria.

El Consell Polític lo forman representantes de las asambleas territoriales y en el grupo de acción parlamentaria se incluyen representantes de las organizaciones externas a la CUP que forman parte de la candidatura, además del Secretariado Nacional. Después, las territoriales designarán entre tres y seis personas hasta conformar dos tercios del total. El Consell Politic formará el tercio restante.

Las elecciones autonómicas catalanas se celebraron el pasado 27 de septiembre y, tres meses después, la posibilidad de conformar un gobierno se mantiene en el aire pendiente del apoyo de los diez diputados de la CUP a Junts pel Sí. Si el 10 de enero no se ha llegado a un acuerdo, las elecciones autonómicas serán convocadas de nuevo de forma automática, y serían las cuartas en cinco años.

El Parlamento de Cataluña para la XI Legislatura está formado por 62 diputados de Junts pel Sí, 25 de Ciutadans, 11 del Partido Socialista de Catalunya, 11 de Catalunya Sí que es Pot [coalición formada por Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Podemos y Equo], 11 del Partido Popular y 10 de la CUP, que son los que tienen en sus manos el que haya o no nuevo gobierno en Cataluña.

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