Después del primer y simbólico acercamiento del PSOE a Ciudadanos con el pacto para el nombramiento del presidente del Congreso de los Diputados, apenas cinco días después de apostar por un acuerdo de “progreso” en Lisboa coincidiendo con el que gobierna en el país vecino tras sus últimas elecciones legislativas, las posturas entre socialistas y Podemos parecen más enconadas que nunca y alejan la posibilidad de la opción que baraja Pedro Sánchez para ser investido presidente del Gobierno si Rajoy fracasa primero, como todos los indicios así lo indican.

Sánchez intenta echar el balón al tejado de Podemos y asegura que el electorado de Podemos “no perdonaría” que la formación morada no permitiese un gobierno progresista presidido por el líder socialista. Pese a ello, es evidente que el primer gran pacto de legislatura del PSOE lo ha firmado con un partido de tinte conservador y liberal como es Ciudadanos.

“El PSOE va a intentar liderar ese gobierno. Los votantes de Podemos no perdonarían a Pablo Iglesias no primar una agenda social que es lo que ahora necesitan los españoles”, le ha advertido Sánchez en un programa radiofónico.

Podemos no entró finalmente en el pacto entre PSOE y Ciudadanos que facilitó una Mesa del Congreso presidida por primera vez en la democracia por alguien ajeno al partido más votado, el socialista Patxi López.

Desde Podemos se ve con preocupación este viraje al centro derecha que ha experimentado el PSOE en sus últimos acercamientos y no esconde que el acuerdo de un verdadero pacto de progreso se aleja.

Podemos no entró finalmente en el pacto por la presidencia del Congreso porque no se aceptó previamente su petición de contar con cuatro grupos parlamentarios, el suyo y el de sus marcas de confluencia (Compromís-Podemos, En Marea y En Comú Podem).

El secretario general de los socialistas, mientras tanto, rechaza una vez más “las líneas rojas” de Podemos, en clara alusión al referéndum en Cataluña que apoya la formación morada. “No podemos poner líneas rojas ni cordones sanitarios. Los españoles plantearon un sudoku, pero quieren que el cambio sea progresista”, apunta Sánchez. Al margen de la abierta discrepancia en este tema concreto, Sánchez reconoce “muchísimos espacios comunes” con Podemos para llegar finalmente a cerrar un acuerdo de “progreso”.

Iglesias, por su parte, reconoce sentirse “muy decepcionado” con Sánchez tras el pacto entre PSOE, Ciudadanos y PP para cerrar la composición de la Mesa del Congreso y admite que se aleja claramente un posible acuerdo con los socialistas para promover una alternativa al PP. “Nos hubiera encantado que hubiera habido un acuerdo frente al PP. Propusimos al PSOE que buscáramos acuerdos con todos para que no hubiera una Mesa controlada por el PP y Ciudadanos. El PSOE por desgracia ha elegido estar con el PP”, argumenta Iglesias.

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