Este sábado, ha prometido su cargo en Zarzuela, sin biblia ni crucifijos, el séptimo presidente de la Democracia. Pedro Sánchez Pérez-Castejón, madrileño de 46 años y doctor en Economía y Empresa, se convierte así en el primer presidente que accede a la Moncloa después de ganar una moción de censura.

No solo la forma de llegar a la Presidencia es un rasgo único en Sánchez, también España tendrá, al fin, un presidente que habla idiomas, un presidente que, sin necesidad de intermediarios, podrá comunicarse con otros mandatarios gracias a su dominio del inglés y francés.

Los que lo conocen y tratan a diario, destacan, como rasgo esencial en su carácter, la tenacidad. Lo cierto es que su trayectoria habla por sí sola, muchos han sido los obstáculos que ha tenido que superar dentro y fuera de su partido para llegar donde ha llegado.

El líder socialista tiene reservada ya, como séptimo presidente de la democracia, una página en la historia

Sánchez no solo tuvo que lidiar la más dura historia de un secretario general socialista en la historia de la democracia española, sino también recibir, como ya le ocurrió al ex presidente Rodríguez Zapatero, duras críticas por parte de los medios de comunicación de la derecha que se han empeñado en presentarle como un hombre débil, mal comunicador y distante.

Será el propio Sánchez quien, a partir de ahora, tendrá que demostrar su capacidad de diálogo, liderazgo y comunicación. Aún así, siendo un superviviente nato, no lo va a tener fácil con los partidos de la derecha, con los medios de comunicación conservadores, y con todo lo que se le viene encima en un Parlamento multicolor.

En su carrera por la Presidencia del Gobierno, Sánchez sufrió un duro golpe en octubre de 2016 cuando un comité federal del PSOE provocó su dimisión. Un sector de su partido consideraba que era necesario facilitar la investidura de Mariano Rajoy, algo a lo que se negó rotundamente llegando a abandonar su escaño para no incumplir un mandato del máximo órgano entre congresos del PSOE.

Las formas utilizadas para “cargarse” al que había sido elegido, por primera vez y de forma directa, por las bases, Secretario General, no se encajó bien entre la militancia del PSOE, así, desde el primer día comenzaron a trabajar con la intención de recuperar tanto su voz, como a su Secretario General y, después de meses de trabajo altruista consiguieron su objetivo.

Pero el nuevo presidente no lo va a tener fácil.   De hecho, desde Adolfo Suárez no ha habido un líder del Ejecutivo que tenga que lidiar con tantas sensibilidades, crisis abiertas, incluida la de Cataluña con el grave conflicto soberanista, y que tenga que dialogar con tantos grupos e ideologías enfrentadas.

El hoy llorado y valorado Adolfo Suárez tuvo que claudicar ante un Parlamento en el que hasta los suyos estaban dispuestos a apoyar una moción de censura socialista. Hoy, Pedro Sánchez y su equipo no lo tendrán más fácil. Suárez se escondió en Moncloa y retó al propio Rey. Perdió la batalla política, pero el tiempo le ha convertido en el líder indiscutible de la transición.

Pedro Sánchez tiene reservada ya, como séptimo presidente de la democracia, una página en la historia.

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2 Comentarios

  1. Desearle mucha suerte y templanza, el PP ahora es como un jabalí herido, van a ser destructivos y van a matar. Nos habéis librado de una lacra, como español estoy agradecido. Uníos las izquierdas y sacad adelante este país, por favor. Sed responsables y lo de sacar réditos electorales dejadlos para mejor ocasión. Ánimo

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