13 de julio de 2.014, una fecha que el socialismo español jamás olvidará. Por muchas razones ese día se decidieron muchas cosas, entre ellas, la militancia resolvió poner fecha de defunción a un partido centenario, un partido fundado por Pablo Iglesias para defender los intereses de la clase obrera frente a las élites. Ese día el PSOE dio una lección de democracia interna al elegir por medio del sufragio libre, directo y secreto a su Secretario General. Este proceso de elección venía en un momento en el que los socialistas estaban recogiendo los frutos de la nefasta gestión de los inicios de la crisis por parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero o el dar la espalda al 15M. En las elecciones municipales de mayo de 2.011 el PSOE ya había perdido más de 1,5 millones de votos respecto a 2.007, pero la debacle se certificó en las generales del 20 de noviembre de ese mismo año cuando la candidatura encabezada por Alfredo Pérez Rubalcaba perdió 4,3 millones de votos y 59 escaños. Sin embargo, no se tomaron las decisiones adecuadas y Rubalcaba continuó al frente de los socialistas haciendo una «oposición responsable» frente a la mayoría absoluta del Partido Popular que estaba imponiendo unos recortes salvajes al Estado del Bienestar del mismo modo en que se hacía en las Cortes franquistas. La ciudadanía sufría las consecuencias más duras de la crisis: desahucios, desempleo y destrucción salvaje de puestos de trabajo, hambre, etc., por no hablar de la derogación encubierta de los derechos fundamentales de los españoles, y veía en esa oposición «light» de los socialistas una especie de complicidad con lo que el PP estaba perpetrando. En esas que se acercaban las Elecciones Europeas y surgía Podemos, una fuerza política que captaba el voto perdido por el PSOE y el abstencionista derivado del 15M con unas propuestas que encajaban con algunas de las necesidades de la ciudadanía. En esos comicios el Partido Socialista volvió a perder votos y representación.

Sus primeros meses generaron ilusión tanto en la militancia como en la base electoral socialista, ilusión que se fue diluyendo con errores de quien piensa que es un líder pero no lo es

Rubalcaba dimitió y convocó unas primarias para la elección por parte de la militancia de un nuevo secretario general que intentara cerrar el boquete por el que se estaba yendo el apoyo al proyecto socialista. Tras la recogida de avales, quedaron tres candidatos: José Antonio Pérez Tapias, representante de la corriente Izquierda Socialista, Eduardo Madina, el joven dirigente vasco, y un joven y desconocido político, Pedro Sánchez. Los tres candidatos hicieron campaña por todo el territorio nacional. Uno de los tres jugaba con ventaja porque ya había hecho ese mismo recorrido por las agrupaciones durante varios meses antes de que se convocaran las primarias. El día 7 de julio de 2.014 se celebró un debate entre los tres candidatos, un debate correcto con propuestas, con alguna pulla cariñosa, pero con una sospecha que quedó flotando en el aire: sorprendió el constante uso de la primera persona del singular de Sánchez frente a los otros dos que utilizaban la del plural. Por otro lado, también fue muy chocante que Sánchez hiciera propuestas más propias de una campaña electoral que de un proceso de primarias porque iban orientadas hacia una acción de gobierno. Incluso tuvo que soportar los reproches de sus compañeros de debate por este asunto.

Susana Díaz tal vez pensó que apoyar a Sánchez le daría el control del partido desde la sombra

Finalmente, los militantes decidieron libremente que Pedro Sánchez fuera el secretario general del Partido Socialista. Los resultados fueron contundentes:

  • Sánchez: 62.490 votos
  • Madina: 46.439 votos
  • Pérez Tapias: 19.384 votos

Una diferencia cimentada por el apoyo de la Federación Andaluza. Susana Díaz tal vez pensó que apoyar a Sánchez le daría el control del partido desde la sombra y que el nuevo secretario general se rendiría a sus pies como forma de pago por su apoyo incondicional. Sin embargo, Sánchez, como ha hecho con otros, la traicionó porque su interpretación de la política desde el personalismo no entiende de posibles rivales por mucho que tengan una mayor categoría política que él. En su primera aparición tras saber que había ganado las primarias Sánchez dijo: «Aspiraba a ser el secretario general de la unidad y voy a ser el secretario general de la unidad», como pueden comprobar es una sentencia que pasará a la historia política de este país, permítanme la ironía. El tiempo ha demostrado que hizo lo contrario y ha dividió aún más a la organización. Otra frase de esa noche, en la que seguro que se vino arriba por la euforia y que se estudiará en las mejores facultades de Ciencias Políticas del mundo, fue la siguiente: «Voy a renovar el partido y lo voy a unir porque lo más importante es fortalecer al partido para hacerlo un partido ganador». Nuevamente, el tiempo ha demostrado que Sánchez logró lo contrario a lo que prometió: el PSOE está más dividido que en toda su historia, aunque el listón estaba muy alto, hay una tensión interna que es irrespirable y, sobre todo, el ex secretario general fue de fracaso en fracaso sin darse por aludido.

Los inicios de su secretaría general fueron muy esperanzadores

Los inicios de su secretaría general fueron muy esperanzadores. La credibilidad del PSOE estaba en mínimos. El daño causado por las medidas económicas de Zapatero no se olvida de un día para otro, aunque fueron una nimiedad si las comparamos con las impuestas por Rajoy y su Gobierno. La falta de credibilidad por la oposición «light» de Rubalcaba junto a la poca actividad provocada en la calle y su mesura en temas que están en el ideario socialista como, por ejemplo, la consulta para definir la Jefatura del Estado le iban alejando de la ciudadanía. Por tanto, la principal misión de Sánchez era volver a acercar al partido a una ciudadanía que le estaba dando la espalda. Sus primeras medidas fueron acertadas, como, por ejemplo, elegir a una Ejecutiva formada por gente que no tenía un pasado relevante en la política española ni habían tenido responsabilidades de poder. Por otro lado, y con el afán de acercarse de nuevo al pueblo, se crearon las «Asambleas Ciudadanas». Había que recuperar la calle, había que exponer propuestas a los ciudadanos y rendir cuentas con ellos. Hubo quien dijo que se copiaba el modelo del 15M. Tal vez fuera así, pero lo que quedaba claro es que había que ir hacia un sistema por el que el partido se acercara a quienes estaban sufriendo las medidas del PP. Estas asambleas eliminaban cualquier filtro entre la clase política y los ciudadanos, cualquiera podía participar y exponer sus propuestas, sus problemas o sus críticas sin ninguna cortapisa al interlocutor correspondiente, ya fuera un dirigente local, autonómico, un parlamentario o el propio Pedro Sánchez. Era una iniciativa interesante porque cualquiera podía debatir con cualquiera, podía plantear sus problemas a quienes con los parámetros de la política que hay que cambiar sólo podían ver en la televisión, en fotos en la prensa o escuchar por la radio. Todo el mundo podía hablar, fuera o no fuera militante del partido. Todos. Las encuestas daban la razón a Sánchez porque el PSOE recuperaba terreno al PP y se mantenía a distancia de Podemos. Hubo otros elementos que hicieron despertar la esperanza en el socialismo español: la propuesta de una España federal para contrarrestar el desafío secesionista catalán, la orden de voto negativo a la investidura a Junker a pesar del voto favorable de todo el grupo socialdemócrata del Parlamento Europeo, la implantación de un severo Código Ético contra la corrupción y la presentación de 30 medidas como Proyecto de Ley, los duros enfrentamientos con Rajoy en la tribuna del Congreso que lo diferenciaban de la laxitud de Rubalcaba y la presencia en los medios de comunicación no sólo en los programas políticos sino en otros de entretenimiento. Fueron unos meses de esperanza en los que el PSOE parecía remontar, sin embargo, llegó la precampaña para las municipales y las autonómicas de mayo de 2.015. Ahí fue donde Sánchez se quitó la careta.

toda la cartelería y merchandising electoral que se recibió en la sede del PSM estaba presidida por la imagen de Pedro Sánchez

Hay tres conceptos que definen a la perfección tanto a Pedro Sánchez como al modo en que comenzó a gestionar el partido desde el mes de enero de 2.015: egocentrismo, narcisismo y culto a la personalidad. A la valoración excesiva de la propia personalidad que lleva a una persona a creerse el centro de todas las preocupaciones y atenciones se le llama egocentrismo. A la admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades se le llama narcisismo. A la adoración y adulación excesiva de un líder político vivo y unipersonal se le llama culto a la personalidad. Como puede comprobar el lector hay algo en común en estas tres definiciones: la palabra «excesiva». Unas semanas antes de ser defenestrado Tomás Gómez denunció que toda la cartelería y merchandising electoral que se recibió en la sede del PSM estaba presidida por la imagen de Pedro Sánchez en vez de por el candidato a la Comunidad de Madrid.

A partir del mes de enero de 2.015 Pedro Sánchez y su fiel escudero César Luena comenzaron a aplicar una estrategia más propia de una dictadura que de un partido que sólo unos meses antes había dado un ejemplo de democracia interna al iniciar purgas e intervenciones en agrupaciones y federaciones críticas. No se respetaron los resultados de las primarias cuando lo que eligieron los militantes iba en contra de los intereses del secretario general o no incluía a las personas más afines a él. Una frase lo resume todo: «Las primarias son una mera distracción para la militancia y su voto no sirve para nada porque la decisión final a la hora de elegir un candidato corresponde en exclusiva a los 311 miembros que componen el Comité Federal». Este pensamiento, desde un punto de vista democrático, es terrible. Es como si un Jefe de Estado afirmara sin rubor alguno que las Elecciones Generales son una mera distracción para los ciudadanos y que su voto no tiene valor alguno porque la decisión final la tiene ese Jefe de Estado o un Comité de asesores. Sin embargo, la frase fue pronunciada en un juzgado madrileño por la representación legal de Ferraz. Todo el mundo sabe que cuando alcanza el poder de una organización una persona pagada de sí misma las bases dejan de existir y se suele pasar a un régimen personalista donde sólo se hace lo que el líder quiere o impone. Desgraciadamente eso es lo que ocurrió en el PSOE. Se pasó en dos años de ser un ejemplo de democracia interna al personalismo puro y duro. Daba la sensación de que si Pedro Sánchez no hubiera nacido el Partido Socialista no existiría.

«Las primarias son una mera distracción para la militancia y su voto no sirve para nada porque la decisión final a la hora de elegir un candidato corresponde en exclusiva a los 311 miembros que componen el Comité Federal»

El personalismo de Pedro Sánchez y de su escudero César Luena derivó en actitudes autoritarias al no respetar las decisiones de la militancia. Impactante fue la decisión de intervenir a la federación madrileña e imponer una gestora dirigida por, precisamente, los críticos con el Secretario General del PSM. Tras el asalto se llegó aún más lejos en el autoritarismo y en las actitudes dictatoriales al imponer a un candidato para la Comunidad de Madrid sin contar con la militancia, amordazándola. Se hizo un paripé de consulta oral en las agrupaciones, pero fue una consulta sin ningún tipo de control ni garantías ya que no había ni censos, ni registros. Luena afirmó en rueda de prensa que esta decisión se tomaba por varias razones, entre las que destacó que Gómez podría tener problemas judiciales por la gestión en la construcción del Tranvía de Parla. Eran excusas falsas, tal y como se demostró en julio de 2.016, porque Tomás Gómez no tuvo ninguna responsabilidad ni penal ni contable. A día de hoy Pedro Sánchez no le ha pedido disculpas aún. Ni Luena, por supuesto. La razón de esta destitución no fue otra que la negativa del secretario general del PSM a someterse a los caprichos de Sánchez. Pedro Sánchez no podía aceptar que alguien no se sometiera a su voluntad y lo cesó. En el PSOE mandaba él y fue el propio César Luena quien lo dejó bien claro: «el PSOE está dirigido por la Dirección Ejecutiva Nacional, que es quien manda, Pedro Sánchez» utilizando los mismos argumentos que se daban durante el franquismo cuando se afirmaba en España mandaba el Caudillo y nadie más. Ejemplos similares a los de Madrid se tuvieron y se tienen constantemente en este PSOE. ¿Por qué quien fue elegido democráticamente por la militancia se salta a la torera lo que eligen las bases cuando no se ajustan a sus intereses? Porque Pedro Sánchez sólo tiene una prioridad: Pedro Sánchez.

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6 Comentarios

  1. Todos sabemos quien era y que hacía Tomás Gómez en Parla y en la FSM, en esa época hubo en Madrid varios socialistas con muy buena relación con Esperanza Aguirre (también judicialmente inocente como Tomás Gómez).
    No es que quiera defender a Pedro Sanchez, estoy de acuerdo que salio porque Susana pensó que le manejaría como un pelele, incluso al principio se dejo querer, el problema vino poco después, la parte corrupta y la de las puertas giratorias del psoe temía mucho una alianza con podemos.

  2. ¡¡Tranquilo Pedro!!
    ¡Rebuznan, luego cabalgamos!
    ¡¡Somos muchos los que estamos contigo!! ¡Gana y limpia las cuadras!
    ¡¡NO ES NO!!

  3. ANTES MORIR DE PIE, QUE VIVIR ARRODILLADO!! mételes una patá en el culo a esos burócratas (por usar un término blandito) sin escrúpulos que controlan el psoe y se han arrodillado ante rajoy y ante la derecha española y no representan a nadie de izquierdas. morir de pie es como vencer!! JUSTICIA, LIBERTAD, DIGNIDAD!!
    A X ELLOS PEDRO!!

  4. Pedro inicialmente iba de “guaperas” pero tras la puñalada trapera de la trianera y algunos otros mas,no ha tenido otra opcion que dejar de ir de guapo para ir,lo sea o no,de coherente y leal,lo sea o no.
    Mantenerse en el NO a rajoy es lo que le esta dando fuerzas de la militancia y la mayoria de los votantes del PSOE que se sienten socialistas y que ven que los poderes facticos del PSOE son de derechas,con grandes intereses economicos y con pocas ganas de que las cosas economicas cambien en España.
    ¿Que nunca fue lider como dice el titular?Pues no lo se,pero lo que si es claro es que en españa Pedro tiene mucho mas de lider hoy por hoy que la arpia.

  5. un artículo lleno de odio y de ignorancia…Tomás Gómez fue absuelto de alguna corruptela, pero creo que tiene otras muchas cosas de las que dar cuenta…Si Sánchez lo sacó de la escena política creo que fue para bien del conjunto del PSOE

    Lo que hizo mal Pedro Sánchez es obedecer desde un principio a Felipe y Susana, para no buscar un gobierno progresista que nos sacara de esta miseria a la que nos ha condenado el PP, primero con el Ladrillazo especulativo creado por Aznar, y que continuó ZP, y por eso se hizo el 15-M, y luego por las políticas neoliberales con el que el PP y el PSOE nos atizan a los sufridos trabajadores de este país

    Felipe y Susana no pueden controlar el partido en la sombra, porque ellos no contaron con los votos de las bases, unas bases que fueron engañadas cuando PRISA presionó para que se llegara a un pacto con la extrema derecha de Cs

    Podemos jamás podía aceptar un pacto con Cs, de la misma manera que Cs con Podemos, y eso lo sabía el PSOE, lo sabía PRISA, lo sabían Felipe y Susana, lo sabían porque eso sería traicionar a los votantes y a las bases tanto de Cs como de Podemos…el apoyo a un gobierno en minoría de PSOE+Cs era imposible porque eso supondrían nuevas políticas neoliberales, con más recortes y sufrimiento social, más desahucios, más trabas a los inmigrantes y refugiados como proponía Cs

    Espero que Pedro Sánchez ahora vuelva a ganar, y se deba a las BASES, no a FELIPE y a PRISA, se deba la Pueblo, se deba a la gente que sufre, e intente cambiar el mundo, pues de eso se trata, no de cambiar este país, si no de cambiar este planeta, para que sea para todos un lugar mucho más bueno para vivir

  6. Digan lo que digan ,para mí Pedro Sánchez es un hombre con honor y dignidad.Y es lo que le falta al PSOE y apartar barones y baronesas.Crear un PSOE de Izquierdas y hacer una buena oposición.Es el único que puede sacar el PSOE de donde lo han metido la vieja guardia.Todos lo militantes simpatizantes y socialistas de corazón estamos contigo compañero.

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