La sentencia del “Caso Palau”, conocida este lunes, ha ordenado el decomiso de 6,6 millones a Convergència (CDC), la cantidad a la que “como mínimo” ascendieron las comisiones ilegales (“mordidas”) de Ferrovial. Sin embargo, no concreta si el PDeCAT deberá asumir parte de la cantidad en caso de que CDC no pueda hacer frente a todo el decomiso, tal y como pidió el fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled.

El PDeCAT ha salido inmediatamente a desvincularse del caso afirmando que se trata de una formación nueva, que nació con el ejercicio de la transparencia como uno de sus objetivos más importantes y, es desde esta perspectiva que el partido se compromete a actuar siempre con diligencia y contundencia ante cualquier acción que pueda relacionase con la corrupción, afirman.

En nuestro ordenamiento jurídico existe una figura llamada “sucesión de empresas”,  consiste en cerrar una sociedad, que por unas u otras razones pasa por malos momentos, y abrir otra con otro número de identificación fiscal limpio de polvo y paja, una maniobra que no resultando siempre fraudulenta persigue con total evidencia un lavado de cara con la intención de sacar adelante un negocio con la misma actividad, la misma dirección, e incluso con los mismos trabajadores que la anterior, hay jurisprudencia sobrada de nuestros tribunales de casos que atienden a este sistema, alcanzando en algunos de ellos responsabilidad solidaria de la nueva empresa respecto de las obligaciones pendientes de la empresa anterior.

El Partido Demócrata (PDeCAT) efectivamente es una formación nueva y, la sentencia del “Caso Palau” tiene que ver con Convergencia Democrática de Cataluña, formación política que ya ha asumido todas las responsabilidades políticas de un asunto anterior a la creación del PDeCAT, pero no podemos obviar que las nuevas siglas atienden ideológicamente a lo mismo que Convergència y que las caras, nombres y apellidos, son los mismos.

No resulta baladí que Artur Mas renunciara a sus responsabilidades en la nueva formación pocos días antes de que se conociera la sentencia, y aunque el PDeCAT manifiesta su compromiso con la transparencia y las buenas prácticas en la acción política, la “sucesión” se evidenciará o no, una vez sea ejecutada la sentencia del “Caso Palau”.

Es por todo lo anterior, que aunque Artur Más y la formación política PDeCAT se desentendieran ayer su “antecesora” formación Convergència, a nadie se le escapa que se trata del mismo perro con distinto collar.

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