Las próximas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) a desarrollarse en agosto próximo en Argentina, demuestran lo peor de los argentinos como sujetos políticos y de derecho, puesto que ponen de relieve como elegimos torcer la ley en nuestro favor por encima del respeto a la ley.

Y si bien con diferente nivel de responsabilidad, todos somos cómplices de vulnerar la ley, puesto que la mayoría de mis compatriotas acompañarán con su voto a quienes decidieron utilizar la norma en su propio provecho.

El lector español podría preguntarse qué salida queda a los argentinos si el no participar de las PASO sería violar la ley puesto que los comicios son obligatorios, y participar avalando con el voto a quienes moldean a su necesidad la ley los haría cómplices de ello. Pues bien, estoy convencido que la única salida que queda es hacer una verdadera protesta ciudadana que deje de manifiesto que no compartimos el proceder de quienes falsean el espíritu de la ley en su propio beneficio.

Porque esta situación atraviesa transversalmente a casi todos los frentes, partidos y alianzas que toman parte de las elecciones, entonces los ciudadanos tenemos que rechazar de plano este accionar.

Pongamos por ejemplo la candidatura de Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires. No hay dudas que con los seguidores más cercanos superará el piso exigido para poder tomar parte de las elecciones generales de octubre, con lo cual no se pone en riesgo su presentación, pero sería un mensaje claro si quienes creemos que trampea el sistema no apoyamos su cometido. Lo mismo podemos ver en otro frente y en otro distrito, como por ejemplo, Elisa Carrió por Cambiemos de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque de manera menos notoria que el caso de Fernández, también se evitó la interna al impedir que Martín Lousteau tomara parte. ¿Vale la pena acompañar este tipo de políticas y conductas? Personalmente estoy convencido que no, no quiero ser cómplice.

¿Qué queda entonces? Dos alternativas, a mi entender. Una más extremista y una más moderada. La extremista sería no participar de los comicios, que como dijimos más arriba, nos ubicaría como infractores. Esta propuesta no la comparto porque para poder exigir el cumplimiento de la ley, debemos cumplirla. La moderada, en tanto, sería acompañar con nuestro voto a aquellas iniciativas que, aún sin ser nuestra preferencia central, hayan actuado de manera leal. No debemos olvidar que estas elecciones sirven, tan sólo, como filtro de competidores al interior de una fuerza política, y de filtro para que aquellas propuestas que no superan el mínimo impuesto, no puedan tomar parte de las elecciones generales.

No debemos ser cómplices de quienes sólo buscan su provecho. No debemos avalar que se viole la ley.

Entiendo que la ley se debe modificar, que tal y como está implementada no sirve para nada. Estoy convencido que los candidatos de un partido deben ser elegidos por quienes forman parte de dicho partido, y que si uno quiere elegirlos, debe tomar parte del mismo. De nada sirve que quienes no comparten nada del ideario con determinado partido político decidan quién será el defensor de dicho ideario en unas elecciones generales. Pero hoy por hoy, es la ley vigente.

Por eso, porque paso de las PASO y de quienes se aprovechan de ellas es que propongo que como ciudadanos realicemos un acto de protesta utilizando las mismas herramientas de quienes se aprovechan de la ley. Acompañando en agosto a quienes actúan de manera transparente y honesta para con la ciudadanía no sólo dejaremos en evidencia a los tramposos sino que, además, realizaremos un acto de rebeldía concreta en pos de modificar la realidad.

No basta con quejarse, enojarse y protestar en una mesa de café, es necesario pasar a la acción. Esta es mi propuesta, ojalá haya muchas más.

 

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