De entre estas cabezas saldrá el nuevo líder de un partido sin norte ni guía a día de hoy.

El corral tenía pollos, muchos, cacareaban y comían trigo ante la atenta mirada del gallo. Hasta que llegó Pedro Sánchez y su moción de censura. Rajoy salió del restaurante desencajado y espetó a los suyos un asombroso “hasta siempre, ahí os quedáis”. Claro, se armó el belén en Génova 13. Lo que le faltaba al único partido condenado por beneficiarse de un “sistema de corrupción institucional”, comenzar a dar vueltas como pollo sin cabeza. ‘Masterclass’ en toda regla de desnortamiento profundo en época de vacas flacas.

El protagonismo buscado de estos candidatos de segundo nivel parece a priori flor de un día que finaliza este miércoles a las dos, hora poco taurina para un partido que ha toreado en plazas de primera a rebosar

El Partido Popular, partido más votado por los españoles en las últimas elecciones generales, está impartiendo estos días un curso intensivo, parecido a esos que el candidato Casado nos tiene acostumbrados a recibir cum laude, ya sin el líder visible indiscutible desde que el famoso cuaderno azul de Aznar registrara en 2002 el nombre del ex registrador de la propiedad como su futuro sucesor en una dinámica digital, de dedo, que ha acompañado al partido desde que otro gallego, Fraga, rompiera la renuncia de Aznar en aquella Sevilla primaveral de 1990.

El presidente gallego ha pensado que no está el horno de Madrid para bollos.

Ahora, otro gallego anuncia que no anuncia. O sea, que se queda en Galicia y con los gallegos, que no está Madrid para muchas fiestas, un aparente corral que aún espera la concurrencia de sus dos principales gallos de pelea, casi en una cuenta atrás morbosa por ver cuánta sangre espera derramar sobre la arena el principal partido conservador de este país de la democracia. Soraya y María Dolores han visto hasta el último suspiro el espectáculo desde la barrera. Rajoy, sin escaño ya y militante raso, con la cabeza puesta en sus caminatas estivales junto a su amigo el marido de la presidenta del Congreso de los Diputados y mirando de reojo su plaza de registrador en Santa Pola, Alicante.

Aznar, desde la atalaya distante de FAES, contempla el épico asalto echando gasolina al fuego y ofreciéndose como atlético líder renacido cual ave fénix a incautos nostálgicos de un milagro español que mira a prisión más que al cielo.

Casado quiere sumar a su fulgurante expediente académico una candidatura exprés del mismo calibre.

Y mientras tanto, para animar a la concurrencia, segundos espadas con deseos de minutos de gloria ponen su nombre sobre el tapete mientras la masterclass interna sigue impartiéndose entre un alumnado en estado de shock y sin maestro de ceremonias.

Será para despistar, o simplemente para entretener a una militancia deseosa de un matador de primera, que lo único cierto es que el protagonismo buscado de estos candidatos de segundo nivel, que nadie en el PP toma con seriedad, parece a priori flor de un día que finaliza este miércoles a las dos del mediodía, hora poco taurina para un partido que ha toreado en plazas de primera a rebosar.

La ex vicepresidenta que guardó celosamente con su bolso el escaño del ausente presidente en la moción mueve ficha.

Será entonces cuando se desvelen los nombres definitivos que optarán a liderar un partido que hasta hace apenas unos meses tenía varios candidatos inapelables: Cristina Cifuentes, Alberto Núñez Feijóo, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, amén de la hierática presidenta del Congreso, Ana Pastor, muy cercana al último presidente saliente del partido, un tal Mariano Rajoy. Como en la recurrente novela de Agatha Christie Diez negritos, los presuntos candidatos van cayendo uno a uno o echándose al arcén antes de ser atropellados por el peso del marchamo de un partido definido milimétricamente en sentencia judicial.

Aznar contempla el épico asalto ofreciéndose como atlético líder renacido cual ave fénix a incautos nostálgicos de un milagro español que mira a prisión más que al cielo

Cifuentes ya es historia con un máster universitario en la guantera y unas ajenas cremas antienvejecimiento reembolsadas a tiempo. Feijóo se ha hecho el gallego tras aquella impactante foto publicada en 2013 en primera de El País del supuesto delfín de Rajoy departiendo risas junto a un conocido narco gallego a bordo de su yate. Supuesto encargo directo de la entonces vice vía CNI. Y qué decir de otros históricos pasados a mejor vida, judicial o en la reserva. Casos de Ignacio González o Esperanza Aguirre. El PP madrileño, añada gourmet.

Acostumbrada a ver las cosas en diferido, Cospedal quiere ser la última en llegar a la fiesta.

“Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. Gracias infinitas a los guionistas de Blade Runner

Fuera caretas. O el militante Aznar, o la secretaria general del partido o la marchosa ex vicepresidenta y dj de ocasión. A no ser que se quiera apuntar por elevación y buscar otra vía gallega, Ana Pastor. El PP ha llegado sin querer a la encrucijada a la que Rajoy no quiso llegar nunca al creerse intocable, pese a optar en última instancia por ejercer de Poncio Pilatos tras la histórica velada en el restaurante Arahy con su cabeza servida en bandeja de plata vía Euzkadi Buru Batzar.

Sólo el cine puede a estas alturas aportar una conclusión metafórica al Partido Popular de este 19 de junio de 2018. “Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”. Gracias infinitas a los guionistas de Blade Runner por aportar su granito de arena a este perfil de urgencia a un partido imposible de saber por dónde cogerlo.

En una última pirueta a la gallega, el militante raso Rajoy se lavó las manos y dejó el futuro del PP a su suerte.
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