Como muchas cosas en la vida la respuesta a esta pregunta tiene una versión oficial y una versión oficiosa. La versión oficial es la que cuentan los directores de guarderías y colegios a los padres. El baby, o bata escolar infantil, como lo llaman los más pedantes, sirve para, primero, que el niño no se manche la ropa que lleva debajo, y segundo, forma parte del uniforme del colegio.

La versión oficiosa es la que daría cualquier niño que lleva babi en el colegio. Igual que una persona que solo ha visto un ordenador desde lejos sin utilizarlo nunca podrá enumerar tan solo algunos de sus usos, como escribir documentos o descargar música, mientras que alguien que los usa constantemente sabe perfectamente que éstos tienen muchas más posibilidades, son los niños los que verdaderamente saben lo que se puede hacer con un babi.

Cuatro babis amontonados en el suelo sirven por ejemplo como postes de portería en el recreo. El único problema es que a veces se generan situaciones de incertidumbre en cuanto al resultado de un disparo bien colocado. ¿Fue palo o gol? ¿Con un poste real el balón habría rebotado y entrado en la portería o habría salido repelido?

Si el babi tiene bolsillos es un sitio estupendo para almacenar todo tipo de cosas. Los niños a los que no les gusta la comida del comedor son expertos en guardar albóndigas o croquetas en los bolsillos laterales cuando el profesor no mira, y luego en el patio tirarlos a la papelera. Los más osados llegan incluso a guardar alimentos más peliagudos como el puré o los macarrones. Con la sopa aún no se ha atrevido nadie.

Para Marcos, alumno de 5 años del colegio San Luis Gonzaga, la mejor utilidad del babi es como capa de Supermán. Para ello sólo hay que atárselo al cuello por las mangas. Algunos niños lo utilizan también como capa, pero para jugar a Batman, Thor o algún otro superhéroe que no aguantaría ni dos asaltos en una batalla contra el verdadero hombre de hierro. Marcos no entiende que quieran ser otros personajes cuando está muy claro que Superman es el que tiene los mejores superpoderes. Batman, aunque es verdad que también lleva capa y eso lo hace algo más respetable, no es más que un tío que necesita mil cacharros y artilugios para hacer lo que Superman consigue con sus poderes de serie. ¿Ironman? No es nadie sin su armadura. ¿Spiderman? Parece un poco estúpido trepar por las paredes o colgarte de telas de araña cuando puedes volar.

De momento la capa es lo más cerca que puede estar Marcos de Superman. Se dio cuenta el día que se puso por primera vez el disfraz que le habían traído los reyes magos. Es verdad que los calzoncillos rojos eran un poco ridículos, pero la capa era espectacular, e inmediatamente notó que con ella puesta se sentía más fuerte, se movía más rápido y saltaba más alto. Llevar el babi atado al cuello en el colegio no es lo mismo, está claro, pero aun así le sirve para poder ganar a los otros niños cuando se pelean o para que nadie le dé alcance cuando juegan a las carreras. Claramente la capa era importante, hasta el punto de que un día llegó a preguntar a su padre: “Papá, ¿quién puede más, Supermán o la Virgen María? Porque es que los dos llevan capa…” Su padre le dio una respuesta algo confusa sobre cómo la Virgen era la madre de Dios y Supermán solo salía en las películas.

Al ver que su padre no lo tiene demasiado claro, Marcos confirmó sus sospechas: nadie puede más que Supermán. Y aunque no se lo ha contado a nadie, aún espera secretamente poder manifestar él algún día los mismos poderes, con o sin capa. De momento parece que cada día salta un poquito más alto, y ya es el más fuerte de su clase…

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