Un agente consuela a una joven nazarena tras una de las avalanchas de la Madrugá en Sevilla / Foto: Carlos Martos.

Como ocurrió en la famosa avalancha de la Madrugá sevillana del año 2000, que diecisiete años después aún no se sabe qué ocurrió realmente en aquellos disturbios que empañaron la noche más mágica de Sevilla, las avalanchas múltiples que durante más de dos horas se sucedieron en varios puntos del centro histórico de la ciudad durante la noche del pasado Viernes Santo –con un balance de un centenar de heridos, dos de ellos graves– han tenido su origen supuestamente en una pelea aislada de presuntos delincuentes habituales, que degeneró en varias estampidas continuadas durante más de dos horas por puntos alejados de la ciudad de varios kilómetros de distancia entre ellos.

En apenas 24 horas, la hipótesis principal de la Policía ha pasado de creer que había un plan orquestado por varias personas con premeditación para boicotear la Madrugá sevillana a asegurar que la principal hipótesis no es “la concertación o confabulación” sino un altercado aislado que degeneró en escenas de pánico colectivo por multitud de calles repletas de ciudadanos, que estos días llenan Sevilla, con una ocupación hotelera del cien por cien.

Tras la reunión mantenida este lunes entre fuerzas y cuerpos de seguridad con las cofradías sevillanas y el ayuntamiento de la capital, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ha asegurado que el “posible origen” de los incidentes se circunscribe únicamente a un punto concreto y no a ocho como en un primer lugar se estimó. Concretamente se apunta a una pelea en la calle Arfe, que a su vez fue “aprovechado” supuestamente por “delincuentes comunes y actitudes de gamberrismo que intentan distorsionar la vida de la ciudad durante la Madrugá”.

La investigación del pánico generado en la Madrugá de 2000 concluyó sin resultados

A partir de este punto de la ciudad, las escenas de pánico y las carreras se fueron sucediendo por lugares muy dispares donde procesionaban esa madrugada un total de seis hermandades.

El delegado del Gobierno define la investigación policial como “exhaustiva y rigurosa”, llevada a cabo por la Brigada de Información de la Policía Nacional en Sevilla. La parte fundamental de la misma es el visionado de los vídeos recogidos, así como la declaración de testigos y la colaboración ciudadana. Las conclusiones provisionales de la investigación se darán “próximamente”, según Sanz, quien ha reconocido la “desconexión” con los hechos investigados de los ocho detenidos esa noche. Ahora se achacan las avalanchas a delincuentes “habituales” que “parece que pretendían alterar la ciudad aprovechando las circunstancias”, a lo que se sumaron “actitudes de gamberrismo” como los gritos por Alá y ETA proferidos en algunos momentos de la noche por un número indeterminado de personas. “No hay ningún indicio en estos momentos que pueda llevar a establecer que haya existido una concertación o confabulación ni ninguna conexión en relación con el terrorismo ni con temas religiosos, políticos o ideológicos”, subraya el responsable del Gobierno en Andalucía.

De los ocho detenidos, uno de ellos, un senegalés en estado evidente de ebriedad que profería gritos a favor de Alá al paso de la Esperanza de Triana, ha aceptado una condena de 480 euros de multa. Otros tres han ingresado en prisión provisional por un delito de desórdenes públicos agravados. Los cinco restantes han quedado en libertad con cargos.

Estos detenidos han negado ante el juez su relación con los hechos y rechazan que fueran ellos los que ocasionaran los altercados. La policía está convencida ahora de que el efectó “dominó en circunferencia” se produjo también agravado por las llamadas telefónicas de alerta entre familiares y amigos situados en distintos puntos de la ciudad, lo que agravó la situación de pánico colectivo entre las cuatro y las seis de la madrugada.

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