El envejecimiento de la población comienza a ser preocupante, el descenso demográfico ligado a la necesidad de los más jóvenes de tener que emigrar para buscar trabajo, provoca que en muchas provincias esto suponga un importante desfase entre la población activa y los pensionistas. La provincia más aquejada de esta dolencia es Ourense, con más pensionistas que trabajadores, en esta provincia se abonan cada mes más de ciento diez mil pensiones, de las que más de casi setenta mil son de jubilación, por otro lado, en la provincia hay poco más de cien mil ocupados, lo que significa que los pensionistas superan el número de afiliados a la Seguridad Social.

Así mismo, al intensificarse el envejecimiento, aumenta el número de personas en edad dependiente, es decir, menores de 15 años y mayores de 64 respecto al resto de habitantes en edad activa, es decir, la población cuyos ingresos o gastos sociales dependen de los impuestos que genera la población en edad activa y empleada.

Otras provincias aún no han llegado a superar la barrera del 100%, como en el caso de Ourense, pero se acercan. Así, también en Galicia, Lugo cuenta con 120.000 ocupados, y 117.000 pensionistas. En León, las pensiones también se acercan al número de ocupados, con una diferencia de once mil personas trabajando más que pensionistas.

En Zamora y Asturias, la proporción también supera el 80%, cifras muy superiores a la media nacional y al resto de provincias y, en el lado contrario se encuentra Almería, provincia en la que el número de pensiones supone un 36% de la cifra de afiliados, un porcentaje muy parecido al de Madrid y al de las dos ciudades autónomas: Ceuta y Melilla.

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