Marte 21 de marzo. Ateneo de Madrid. Debate entre Artur Mas y Margallo. El ex ministro de Exteriores advierte que la Unión Europea no permitiría una Cataluña independiente y que Naciones Unidas jamás la reconocería. Pero Mas responde que ha habido nuevos estados en los últimos años y que su incorporación a la UE sería mediante una “ampliación interna”, un proceso del que reconoce sus “riesgos”.

¿Vale la pena asumir los riesgos del abismo?, ¿tan mal está en España?, ¿tan ahogado como para emprender una aventura de resultado incierto?, le pregunta este cronista.

  • Nos han cercenado el autogobierno. Hemos dado pasos para atrás. Tenemos menos autonomía que hace 15 años
  • ¿Ah sí?, ¿menos que hace 15 años? Dígame una competencia qe haya sido revertida al Estado
  • Por la vía de las leyes nacionales como la ley de unidad de mercado
  • ¿Y Bruselas cree que respetaría su autonomía en ese camino hacia la Europa federal que Ud. propone?
  • Yo creo que si
  • ¿Tan mal están en España como para emprender ese camino incierto?
  • España ha sido una frustración

Esta es la explicación de fondo. España como frustración… Digo yo que además de además de la frustración, como en todo divorcio, habrá algo positivo de la otra parte. Por ejemplo, el Fondo de Liquidez Autonómica que ha permitido pagar las facturas y las nóminas de los funcionarios. O la seguridad que ofrece el Ejército español.

  • Mas, ¿puede decir algo positivo de España?
  • Lo que tengo es una larga lista de agravios
  • ¿Y el FLA?
  • Eso es un préstamo de un dinero que en realidad es nuestro porque nosotros tenemos déficit fiscal.

La conversación revela el fondo nacionalista: el odio a España. Odio primario que lleva a ningunear el informe de los letrados del Parlament sobre la ilicitud de la partida para el referéndum o a calificar a la Justicia y al TC de “pervertidos”. Casi nada…

Los que se saltan el Estado de derecho, censuran al poder judicial e insultan a las instituciones con las que deberían de colaborar lealmente aspiran a construir un Estado…

Ahora el órdago consiste en adelantar elecciones. Y quizás hacerlas coincidir con el referéndum. Grano y paja mezclados. En permanente huida hacia… ninguna parte.


 

El anzuelo del pescador

Iglesias Atila. Dimisiones en Podemos Galicia. En Cataluña deciden si expulsar o no a la diputada que votó a favor del referéndum. Y su senadora tránsfuga dice ser “víctima de Pablo Iglesias”. ¿Unidad?

¿Golpe de Estado en el PSOE? La gestora anda preocupada con los dineros de Sánchez. Pedro dice que el ‘crowfunding’ es perfectamente legal y huye de dar explicaciones. Así que la gestora se plantea dar el segundo golpe de Estado y expulsar a Sánchez del partido. ¿Cosiendo la unidad?

Nuevo partido conservador. En abril se presentará un ‘think tank’ con vocación de partido liderado por ex miembros del Partido Popular. Encabeza Benigno Blanco, ex secretario de Estado de Infraestructuras con Aznar y persona cerca a Cascos y Gallardón. ¿Se sumarán?

Rajoy crea su fundación. Rotas las amarras con FAES, Rajoy prepara su macrofundación. A su imagen y semejanza. El centro-derecho se resquebraja.

Rivera, moción o desaparecer. Es el análisis de Rivera: o hacemos una moción de censura en Murcia o desaparecemos por insignificantes. Por eso busca maniobrar para encontrar diputados suficientes siquiera para una ‘moción instrumental’.

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