Cerca de 396.000 andaluces votaron ayer a Vox. Es decir, votaron para que un muro impida en la frontera de Melilla, como hace Trump en la frontera con México, que se cuele un sólo inmigrante más. Votaron para que se acabe con la España de las autonomías, con la Ley del aborto, contra la Violencia de Género y, sobre todo, votaron contra el PSOE, el, a su juicio, pusilánime PP, los independentistas catalanes y, por supuesto, contra el locuaz Gabriel Rufián en su escaño del Parlamento español (me consta que el hombre les pone a cien cada vez que interviene).

Los votantes de Vox, dan a la Democracia el mayor mordisco y disgusto desde el golpe de Estado de Tejero

Los votantes de Vox, que ayer dieron a la Democracia el mayor mordisco y disgusto desde el golpe de Estado de Tejero, quieren eliminar de un plumazo el empoderamiento de la mujer en nuestro país, las manifestaciones masivas por el 8M, la fuerza contra el fallo de La Manada, quieren callar a las feministas, a los progresistas, devolver a los homosexuales al ostracismo y, por supuesto, nada de bodas entre gays y lesbianas. Y todo esto sin dejar de repetir ¡Viva España!

Decía anoche acertadamente mi excelente colega y gran periodista María Garrido que “¡joder con menear a Franco!. Ha sido menearlo y que los suyos saquen la patita”.

Desánimo entre gente de bien

Pero el desánimo era similar en otros sectores menos progresistas, como el caso de la profesora ya jubilada de Derecho Penal, Charo Diego. Quien fuera la persona de confianza del mismísimo Adolfo Suárez en Castilla y León manifestaba con pesar tras conocer el resultado electoral: “qué horror, qué ha pasado para que la ultraderecha se haya colocado de esta manera. ¿Tanta lucha para esto?”.

Los de Vox tienen ya, con ni más ni menos que doce escaños, que me duelen tanto como los de los batasunos cada vez que consiguen representación, voz y voto en el Parlamento andaluz y, si nadie lo remedia, podrán entrar en el español en las próximas, cada vez más cercanas, elecciones generales.

Ayer la gente de Podemos y Avanza Andalucía echaba la culpa al PSOE y a Susana Díaz de la tragedia, mientras los socialistas miraban hacia los discursos extremistas en la campaña del PP y Ciudadanos, los de Ciudadanos sólo se miran así mismos encantados de haberse conocido y Juan Moreno mira a Génova sonriente tras, pese a perder siete escaños, haberse librado de la quema a la que su jefe de filas, Pablo Casado, le tenía condenado si fracasaba, pero sobre todo, por haber apoyado a Soraya Sáenz de Santamaría en las Primarias del PP.

En fin, que un desaguisado, un cúmulo de desaciertos, y unos políticos mediocres, desde la misma Andalucía, hasta Cataluña, sin olvidarnos de sus señorías en el Congreso y el Senado, han llevado a Vox al Parlamento andaluz con doce escaños. Y mientras todos se lamen las heridas, o celebran porque no son capaces, como los de Albert Rivera, de mirarse otra cosa que el ombligo, a mi mente vuelven una y otra vez las palabra de Unamuno, el bilbaíno más universal: “Venceréis pero no convenceréis”.

Pues eso, que los errores del pasado no vuelvan a repetirse. Y ¡ojo al de la Reconquista!

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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