Los magistrados de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal imponen una pena de 8 años de prisión al líder de la organización, Mustafá Maya Amaya, por un delito de pertenencia a organización terrorista en calidad de promotor y director, con la atenuante simple de confesión. Los cinco cabecillas de la red llegaron a un acuerdo con la fiscalía, tras reconocer y confesar los hechos. Los otros cuatro acusados que reconocieron los hechos, son: Paul Audren Lawrence Cadic, Sylvain Bertrand Guillaume Decker, Farid Cheikh y Davide de Angelis, y la Sala les condena a seis años por el mismo delito. Todos ellos cuentan, también, con la atenuante de confesión.

Según reza en los hechos probados en la Sentencia, las investigaciones desarrolladas hasta mazo de 2014, permitieron descubrir la existencia de una de las mayores redes de captación y envío de radicales para su incorporación a organizaciones terroristas de corte yihadista, insertadas en el movimiento e ideario de la “yihad global“. Dicha organización venía, desde el año 2012, nutriendo a otras organizaciones tales como “Al Qaeda en el Magreb Islámico” (AQMI), el “Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental” (MUJAO), “Jabhat Al Nusra” (JAN) y “Estado Islámico” (El).

Los integrantes de esta organización, explica la resolución, se asentaban en España, Bélgica, Luxemburgo, Turquía, Túnez, Libia, Mali, Francia y Marruecos desarrollando distintas funciones como captadores, falsificadores de documentación, financiadores, facilitadores y pasadores entre fronteras  y receptores de nuevos combatientes.

El promotor, director y coordinador de esta organización era Mustafá Maya Amaya, quien se erigió en su líder y dinamizador y quien mantenía permanente comunicación con musulmanes europeos, asentados principalmente en Francia, a los que captaba por Internet para su desplazamiento a las zonas de actuación de las citadas organizaciones terroristas. Para ello actuaba de forma concertada con otros individuos, formando un complejo entramado de contactos que actuaba en la red y que se relacionaba de forma virtual.

La función de Maya Amaya era esencial para los fines de la organización, toda vez que, una vez efectuada la captación por internet, ponía en contacto a los nuevos voluntarios con los “facilitadores” y, a su vez, éstos con los “pasadores”, conforme a las funciones señaladas anteriormente“, relata la Sala.

Para el éxito de su misión, el acusado Maya Amaya simultaneaba esta actividad de captación y puesta en contacto de los captados con los otros miembros de la red, con la función de asesoramiento acerca de los medios de transporte a emplear, rutas, equipamiento preciso, formas de eludir controles policiales y de fronteras. Del mismo modo desplegaba una permanente actividad de propaganda para la causa yihadista por internet.

De esta forma, según reza la sentencia, en 2012 la organización dirigida por el acusado Mustafá Maya Amaya envió a combatientes a Mali para hacer la yihad. Cuando el traslado a Mali se complicó por la intervención militar francesa en la zona, la organización se centró en el envío de voluntarios a Siria a través de la ruta turca. Del mismo modo y como consecuencia del bloqueo de las fronteras turcas, el acusado Maya Amaya a finales de 2013 desarrolló una estrategia a la que llamó “La Hégira antes de la Hégira” por la que centralizaba en la ciudad española de Melilla, en la que residía, la actividad de formación y entrenamiento de los nuevos candidatos antes de su traslado a campos de entrenamiento controlados por organizaciones integristas yihadistas radicadas en Libia.

Organización

La red estaba organizada en tres círculos: el primero, dirigido directamente por Maya Amaya, cuyos miembros desarrollaban las funciones de adoctrinamiento y captación de voluntarios, así como de facilitación de la información y de los medios para el traslado y la incorporación a las distintas organizaciones terroristas; el segundo, integrado por los miembros que dan apoyo al anterior; y un tercero, cuyos miembros desarrollan las distintas funciones específicas relativas al desplazamiento y a la integración material en cada entramado terrorista“, dice la Sala.

Es en ese segundo círculo donde se integraban los otros cuatro condenados por integración en organización terrorista “Paul Audren Lawrence Cadic, Sylvain Bertrand Guillaume Decker, Farid Cheikh y Davide de Angelis”, mientras que en el tercer círculo se encuadran, señala la Sala, los más de 30 individuos a los que la organización “reconoce haber captado, reclutado y enviado a zonas de conflicto para su integración en grupos terroristas yihadistas“.

En el caso del condenado por colaboración, Chafik Jalel Ben Amara Elmedjeri, la Audiencia considera que era la persona a la que Mustafá Maya acudía cuando necesitaba documentación falsa con el fin de facilitársela a las personas que iban a cruzar la frontera con intención de llegar a alguna zona de conflicto, si bien no consta que aquel participase de forma estable con la organización.

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