El pasado viernes 24 de marzo se recordaron en Argentina los 41 años del último, y más sangriento, Golpe de Estado. Una multitud llenó las calles de Buenos Aires y del resto del país para dejar en claro, una vez más, que los argentinos no queremos NUNCA MÁS una interrupción del orden constitucional.

Pero el camino hasta el NUNCA MÁS no fue sencillo, y aunque el fallo del histórico Juicio a las Juntas Militares y la labor de la Comisión Nacional para la Desaparición de las Personas (CONADEP) dejaron muy claro lo ocurrido durante la época de la dictadura y el accionar de las fueras represivas, las consecuencias políticas y económicas de ese período aún se sufren.

Y esto trasciende a amplios sectores de la sociedad argentina, puesto que por un lado funcionarios del gobierno pusieron en duda la histórica cifra de 30000 detenidos desaparecidos y por el otro durante el gobierno anterior, de signo político diferente, ocupó la Jefatura del Ejército quien hoy está detenido por denuncias de violaciones a los derechos humanos.

El tiempo sigue pasando y la herida no termina de cerrarse. No se logró ni con el citado Juicio ni con las posteriores leyes de Punto Final y Obediencia Debida. No se logró ni con los indultos ni con la declaración de inconstitucionalidad de éstos y las leyes mencionadas. No se logró tampoco con la reanudación de los juicios a los militares involucrados que, 30 años después, pusieron tras las rejas a muchos de los genocidas.

Y el pueblo argentino marchó. Llenó la histórica Plaza de Mayo recordando lo ocurrido y enarbolando el histórico reclamo de Memoria, Verdad y Justicia. Pero lamentablemente no hubo una sola manifestación.

Lo que debiera ser un aglutinador de todos quienes repudiamos el Golpe y exigimos justicia es utilizado de manera partidaria por varios sectores de la sociedad, y desvirtuando los motivos de la movilización se critica al gobierno o se pide por el regreso de gobiernos anteriores.

Es absolutamente válida la crítica al Gobierno de Macri, y probablemente coincidamos en varias de ellas, pero ese reclamo no es para el 24 de marzo, ese día es otra cosa. Así como no es (o al menos creo que no debiera ser) un festivo turístico, tampoco lo es para un aprovechamiento partidario.

Son pocos los temas en los que os argentinos nos agrupamos casi homogéneamente. Este lo fue durante mucho tiempo, debemos entonces recuperar ese espíritu de unión nacional para juntarnos y gritar fuerte NUNCA MÁS.

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