Foto: Adolfo Luján

El presunto asesinato de una mujer en la capital granadina este pasado sábado 22 de octubre tras ser hallado su cadáver en su vivienda por los servicios de emergencias sanitarias, podría engrosar directamente la ya abultada lista de mujeres asesinadas este año a manos de sus cónyuges o ex parejas en el enésimo caso de violencia de género. Pero esto no es así a efectos prácticos. Su situación como posible víctima de violencia de género queda en un limbo legal que se prolonga en el tiempo ya que su presunto agresor, su actual pareja, ha negado ser el autor de los hechos y asegura que la mujer se dio un golpe fortuito que acabó con su vida de forma accidental. Se da la circunstancia de que el investigado había sido detenido ya este pasado septiembre tras ser denunciado por malos tratos por la ahora presuntamente asesinada.

Algo muy parecido ocurre con el caso que hace unos días conmocionó a la localidad salmantina de Fuentes de Oñoro. Un agente de la guardia civil y su esposa fueron hallados sin vida en el interior de su vivienda. Cada uno tenía un disparo efectuados con el arma reglamentaria del agente. Ambos eran pareja y aunque todo parece indicar que se trata de un caso de violencia de género, ya que la mujer había denunciado a su pareja ya en 2005 (aunque el caso fue posteriormente archivado), este caso sigue sin sumarse oficialmente al de las asesinadas en crímenes machistas porque la investigación policial “no descarta ninguna hipótesis en el suceso”.

Este año suman ya 38 las asesinadas por violencia de género. Pero ni el caso último de Granada, ni el de la pareja del guardia civil de Fuentes de Oñoro, ni otros son considerados ipso facto como crímenes machistas.

El pasado febrero, en Fuengirola (Málaga), una mujer de 70 años fue asesinada presuntamente por su expareja, que fue detenida por las fuerzas y cuerpos de seguridad. Como el caso se halla bajo secreto del sumario este caso aún no se ha incluido en las listas oficiales de víctimas de violencia de género.

Lo mismo sucede con el asesinato ocurrido poco después, el pasado 10 de abril en Lugo. La joven de 24 años Tatiana Vázquez Abuín fue encontrada muerta con más de 50 puñaladas en el interior de su coche a las afueras de la localidad gallega. Su novio está detenido y acusado de asesinato, pero como el caso está bajo secreto sumarial tampoco se suma a las víctimas de este año por violencia de género.

El portal Ibasque.com dedicado a denunciar los asesinatos machistas también recuerda que el crimen del pasado julio en la localidad       malagueña de Frigiliana tampoco aparece aún en el listado de asesinadas por crímenes de violencia de género. Carmen García tenía 71 años. Fue hallada estrangulada, presuntamente por su marido, de 76. Los investigadores creen que él la estranguló y luego se suicidó ahorcándose y dejando una nota pidiendo perdón por ello y achacando el hecho a la enfermedad que padecía ella, depresión, aunque no estaba impedida en su movilidad.

En agosto, un hombre tirotea a su expareja y a la madre de ésta y después se suicida con la misma escopeta en Jerez de la Frontera. La madre falleció y la mujer estuvo en estado crítico. Esta mujer no aparece en el listado de víctimas de violencia de género pero este citado portal de internet la incluye por las circunstancias concretas del caso, al haber disparado contra su pareja y su suegra en el mismo acto. Por tanto, un evidente acto de violencia machista. Los datos oficiales no lo consideran aún así.

Un total de 33.917 mujeres han denunciado violencia de género el primer trimestre de este año. Casi el 13% de ellas se acoge a la dispensa a la obligación de declarar como testigo. Aquí acaban sus procesos judiciales. Y todo ello pese a que ocho de cada diez varones enjuiciados por delitos relacionados con la violencia de género acaban condenados.

También sigue existiendo un porcentaje muy alto de mujeres maltratadas que poco después renuncian a mantener la denuncia. Por miedo o simplemente porque la protección que se encuentran cuando dan el paso no es la deseada ni la que esperaban cuando se animaron o las aconsejaron a que dieran el paso adelante de denunciar.

El problema es que “siguen sin creer a las víctimas” como declaró una abogada especializada en violencia de género a Diario16. “No se creen aún que sean completamente verdad o extremadamente graves las denuncias de estas mujeres y piensan que no se pueden dar órdenes de alejamiento tan alegremente”.

La directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, en declaraciones a Diario16 confirma que existe “un cierto miedo a reconocer a las mujeres su derecho a denunciar y a la presunción de inocencia. Existe un proceso particular de desconfianza, y ni siquiera se activan algunos mecanismos contemplados en la ley porque de entrada se desprecian sus resortes”.

Abogados de familia consultados por Diario16 coinciden en señalar el “machismo” reinante en buena parte del estamento judicial especializado en violencia de género.

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