Después de que el gobierno del Partido Popular accediese a rebajar el IVA cultural del 21% a un 10%, únicamente en los toros, el Ministerio de Cultura no sólo ha mantenido dicho impuesto en el cine sino que además el sector tendrá que conformarse con una subvención de 30 millones de euros en cuanto a ayudas generales que sustituyen a las ayudas a la amortización por la Ley anterior. Lo que supone pasar de recibir en torno a los 60 millones de euros durante el 2016 (30 millones de ayudas generales más otros 30 millones de amortización) a 30 millones de ayudas públicas.

Una remodelación de la ley que el director y productor de cine Eduardo Campoy califica de errónea. “Yo creo que la nueva ley es un error garrafal tanto en la forma como en el fondo”. Y es que, en cuanto a próximas producciones españolas se refiere “por primera vez en los últimos 20 o 30 años va a haber únicamente 30 millones de euros en ayudas”, afirma a Diario16 el también ex presidente de FAPAE y de la Academia de Cine. Y vaticina que “2017 va a ser el peor año del cine español en cuanto a producciones, porque se van a hacer menos producciones españolas -largometrajes, cortometrajes o documentales- y con menor presupuesto; aunque sea un buen año de taquilla”. Pues “se estrenaran comercialmente muchas películas de la anterior legislación mas las de la nueva”, explica.

Ante esta medida este periódico ha intentado contactar también con la Academia de Cine pero ésta prefiere mantenerse al margen, aunque evidentemente puede verse afectada; pues desde el 2011 las ayudas de los fondos públicos destinados al sector se han visto reducidas en torno a un 65%, que traducido a cifras supone pasar de percibir 89,3 millones de euros en 2010, a los 33,7 millones en 2011, hasta llegar a los actuales 30 millones de euros.

Una medida que según el ex presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas también afecta a todos los productores españoles, pues “Este año solo ha habido 30 millones de euros de dotación presupuestaria para nuevos proyectos que afectan a todos los productores”. Provocando que sus producciones se vean afectadas muy gravemente. “El hecho de que solo haya 30 millones de euros para nuevas producciones va a ser como recortar a más del 50% las ayudas a todo el cine español, a partir de los últimos 10 años”, explica el cineasta. Y es que, “el año pasado hubo 30 millones por la nueva ley, y las correspondientes a las películas estrenadas en 2016 de la ley antigua, que calculamos otros 30 millones”.

A pesar de que todavía un sector de la población española critica las subvenciones del estado al cine español tildándolas de despilfarro, Campoy se muestra tajante. “El cine es el patito feo, al que se le ningunea. Parece que solo se dan ayudas al cine español, cuando no existe una industria que no reciba ayudas del Estado. Por lo tanto, es absurdo entrar en el debate sobre si el Estado español merece o no ayudar a nuestro cine”.

Con todo ello, el cine español ha cosechado durante los últimos 11 años un sinfín de éxitos tanto en recaudación como en galardones, incrementando de manera notable su popularidad en el extranjero, gracias a superproducciones como ‘Un monstruo viene a verme’; ‘Lo Imposible’; ‘El Orfanato’ o ‘Mar Adentro’, que junto al éxito apabullante de ‘Ocho apellidos vascos’ -cuya recaudación triplicó el presupuesto invertido (3 millones de €) para llevar a cabo su creación- ha supuesto que este último año nuestro cine supere la barrera de los 100 millones de € con películas como ‘Un monstruo viene a verme’, ‘Cien años de perdón’ o ‘Kiki: el amor se hace’, entre otras. Una cifra brillante que pone de manifiesto el buen momento que está atravesando el cine español ante la dificultad a la hora de producir películas.

Un éxito que en parte se debe a las cadenas privadas de televisión Mediaset España, Atresmedia o MoviStar+, obligadas a invertir el 5% de sus ingresos en productos audiovisuales y las cuales últimamente han servido de salvavidas para los productores que acuden a ellas como último recurso. “Las televisiones han conseguido darle la vuelta a la tortilla y de una obligación han hecho un virtud. Antes la obligación se la tomaban como un impuesto revolucionario que les ponía la industria cinematográfica, y ahora están haciendo un buen negocio con esa obligación”, explica Campoy antes de añadir que “Una misma película española con la marca de Telecinco detrás recauda el triple que sin ella; con la marca de Antena 3 recauda el doble y con la marca de TVE recauda la mitad”. Lo que pone de manifiesto el márketing que promueven las televisiones privadas frente a la cada vez más escasa publicidad ofrecida por Televisión Española, que deberá replantearse qué hacer al respecto. “En Telecinco y Antena 3 echan la casa por la ventana promocionando las películas en todos sus programas. Sin su marca, no tienes una gran campaña publicitaria”, recalca.

Finalmente, el ex presidente de FAPAE advierte “si queremos que siga existiendo el cine español se debe duplicar o triplicar el fondo”. Una situación que depende del gobierno y ante la que no descartan tomar medidas al respecto, a pesar de que “después de tres años de lucha no hemos conseguido que nos quiten el IVA. Si no lo quieren quitar al cine americano, por lo menos que lo quiten al Europeo”, se lamentó.

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