Vivimos tiempos de cambios. Pocas veces ha sido tan importante el cambio en el Partido Socialista de la Región de Murcia, como lo es después de haber visto cómo durante cinco legislaturas los ciudadan@s rechazaban nuestras propuestas. Algo habremos hecho mal. Incluso me atrevería a decir, que muy mal.

El Psoe, en la Región de Murcia, probablemente haya pecado de un centralismo soberbio que le ha ido alejando de la realidad cotidiana de la ciudadanía, sin darse cuenta y sin esa intención, pero de manera inexorable. El pueblo, ha ido viendo como sus ilusiones de cambio progresista se iban diluyendo en el mar de la desidia y el martilleo constante, implacable, e inmisericorde del Partido Popular, generándose una situación de “indefensión aprendida”.

Ante unas políticas “populares” cuyos objetivos eran, a la par, crear una red clientelar, una estructura de seguridad para automantenerse en el poder, y repartirse los beneficios del ejercicio de ese poder como si de un botín de guerra se tratase, el Partido Socialista de la Región de Murcia no ha sabido estar a la altura y explicar estas circunstancias ofreciendo a la ciudadanía unas alternativas de ordenamiento social más justo, igualitario, emancipador, creativo… ilusionante, en definitiva.

Las causas son múltiples, y en el día de hoy abordaremos una de ellas: el centralismo. Imaginémonos la estructura administrativa de una región, por ejemplo. El nivel de proximidad de la ciudadanía a la acción política y administrativa va disminuyendo conforme se va elevando el nivel administrativo de la toma de decisiones. Al mismo tiempo, las decisiones que se toman tienen un carácter más abstracto, generalista, largoplacista, sofisticado y alejado de la realidad cotidiana conforme éstas son tomadas en esferas de poder paulatinamente más altas; en consecuencia, mientras el gobierno de una región construye aeropuertos sin aviones, en aras del comercio internacional, macrodesaladoras cienmillonarias para un corrupto proyecto urbanístico, planifica campos de golf, parques recreativos, tranvías, y festejos de todas clases por la extraordinaria necesidad de un desarrollo industrial, el ciudadan@ de a pie se pregunta por qué no funciona el aire acondicionado del colegio de sus hijos, por qué estuvo a punto de tener un accidente por culpa de ese bache sin arreglar, o por qué su madre se ha roto la cadera al tropezar con una losa levantada en la acera. Todos los proyectos que he mencionado son vitales, y así lo entiende la ciudadanía que vota “sin cuartel” al Partido Popular que las implementa, pero también le gustaría que sus “problemillas” cotidianos se fueran resolviendo, poco a poco. Sin prisas.

El municipalismo, ésa es la cuestión. La acción municipal resulta capital para elevar la calidad de vida real, y percibida por los ciudadan@s. ¡Qué importante es la descentralización administrativa! ¡Qué importante es detraer recursos de esos “imprescindibles” proyectos regionales antes mencionados para nutrir las arcas municipales, y que los alcaldes puedan abordar con presteza la solución de los problemas de la gente!, y aún más, cuando los ayuntamientos tienen que afrontar la carga económica y administrativa de resolver tareas impropias que en realidad corresponderían a la Comunidad.

Pues bien, paralelamente, y de esta misma manera, un partido político puede alejarse de la ciudadanía, de su militancia, por un exceso de centralismo que lo mantiene fuera de la realidad humana, del crecimiento espiritual, la madurez y el talento acumulado. Así, las propuestas programáticas se van quedando obsoletas y la ciudadanía dice: “no me interesa”. Necesitamos con urgencia una emancipación de la militancia a una escala operativa. La información debe dejar de fluir sólo de arriba abajo y en una sola dirección; debemos municipalizar la acción política, poniendo el inmenso talento que desconocemos que tenemos, al servicio de la implementación del bienestar de los ciudadan@s. Hay que transversalizar la toma de decisiones, hay que municipalizar la puesta en marcha de las propuestas. Hay que descentralizar el Partido Socialista Obrero Español de la Región de Murcia. Ésta es una de las causas de la desafección que el PSRM ha llegado a producir, y una propuesta para resolverla. Hay otras causas, y otras propuestas. Si somos capaces de ponernos “manos a la obra”, todos juntos, remando en la misma dirección de una manera bien coordinada, seguro que podremos construir un Nuevo Psoe en la Región de Murcia capaz de generar la ilusión necesaria para dar un vuelco a la situación de marasmo político en el que nos encontramos. Sabemos que la Región de Murcia está esperando al Nuevo Psoe, y el Nuevo Psoe está llamando a la puerta.

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