Vivimos en la sociedad de la información. Radio, televisión, prensa, redes sociales… cada vez más, y hasta el punto del hartazgo. Sin embargo, la ciudadanía se abstiene en las elecciones en unos porcentajes difícilmente comprensibles si tenemos en cuenta, primero, el trabajo que costó conseguir la democracia en España, y segundo, que la política es un “inexorable”, es decir, ocurrirá con o sin ti, de manera que es mejor que sea contigo, y participando activamente. ¿Por qué no participamos más, entonces? ¿Por qué recurrimos a generalizaciones “salvadoras” que explican fácil, rápida, y erróneamente la realidad? ¡Qué pronto echamos mano de frases hechas del tipo, “es cosa de niños…”, “todos los hombres son iguales…”, “no hay quien entienda a las mujeres…”, “la política es un engañabobos…”, o “todos los políticos son unos sinvergüenzas…”! No es por falta de información. Es por falta de FORMACIÓN. Cuando una persona se tiene que enfrentar a lo desconocido, como es la toma de decisiones sin el conocimiento adecuado, entra en un bucle de ansiedad que se resuelve mediante la inacción (por ejemplo, la abstención…) o mediante el uso de heurísticos (frases y pensamientos apriorísticos que nos orientan en la resolución de problemas…), que algunas veces funcionan, pero la mayoría de las veces nos desorientan, porque esta estrategia psicológica nos ayudó a sobrevivir en situaciones primitivas, selváticas, que es donde surgió el ser humano, pero sirven de poco en el “mundo artificial” al que llamamos civilización.

La adaptación, entendida como la supervivencia asociada a la toma de decisiones correcta, depende del conocimiento, y este, de la formación. Pues bien, vemos cómo todo el mundo tiene opinión, pero muy poca certeza. Todo el mundo cree saber en qué consiste “ser de izquierdas”, pero pocos coinciden en el análisis. Hablamos del Nuevo Socialismo, y buscamos referencias en el siglo XIX. Creemos estar en posesión de la verdad, y no somos capaces de convencer a nuestros vecin@s… qué digo vecin@s, ¡ni a nuestros compañer@s de partido!

El Nuevo Psoe en la Región de Murcia necesita incidir en la Formación en dos niveles, y en tres aspectos. Necesitamos recuperar el debate organizado, a través de charlas-coloquio en las agrupaciones, o casas del pueblo. Tenemos que preguntarnos, y decidir entre todas las personas, qué es la izquierda, qué es el socialismo, qué es el federalismo, qué modelo de partido queremos, qué entendemos por democracia interna, por transparencia, cómo vamos a conseguir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres… traer propuestas organizativas, promover el desarrollo de una sociedad más justa… y todo esto, a nivel de agrupaciones. Es un nivel trasversal, para desarrollar y dirimir las cuestiones ideológicas. El otro nivel es más específico y vertical, a través de la Fundación José Ramón Jara, o las Escuelas de Verano, y aquí debemos desarrollar dos aspectos, el formativo-político (donde nos prepararemos para la acción política en los ayuntamientos, la administración regional, nacional, y aprenderemos a desenvolvernos en las instituciones…) y el político-estratégico, donde expertos y expertas de talla nacional e internacional nos enseñen y nos orienten sobre el pasado, presente y futuro de la acción política, filosófica, humanística, tanto a nivel local, regional, nacional, e internacional.

Necesitamos gente nueva, con nuevas visiones, nuevos conocimientos. Los “viej@s rocker@s” del socialismo murciano no deben morir nunca. Ahora son más útiles que nunca, ayudando a las nuevas generaciones de jóvenes de 30, 40 ó 50 años, extraordinariamente preparad@s y mucho más en la onda de lo que la sociedad nos reclama, a desenvolverse con más fluidez en el mundo de la política que ellos y ellas conocen tan bien por haber estado toda la vida en ella. Como bien dijo Pedro Sánchez en sus “primeras primarias”, hace falta gente nueva, pero que ésta no tenga que descubrir “que el fuego quema…”.

La falta de preparación no puede ser una excusa para no ponernos de acuerdo entre nosotr@s, o para no poder ofrecer a la sociedad las soluciones que nos está demandando. Formémonos en todos los niveles, en todos los aspectos, y preparémonos para coger el testigo del avance y la transformación social. Es un deber. A cumplir.

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