A la espera de que se haga pública la sentencia que puede llevar a la cárcel al futbolista del Real Betis Balompié Rubén Castro por ocho presuntos delitos de malos tratos sobre su expareja, el mundo del deporte y la violencia machista vuelven a confluir en una espiral en la que la condescendencia generalizada de buena parte de la opinión pública y los medios de comunicación en general sobre los ídolos futbolísticos se asocian en un peligroso cóctel. Esta vez la denuncia por agresión sexual recae sobre el futbolista del Atlético de Madrid Theo Hernández, que esta temporada ha jugado cedido en el Alavés y ya ha sido anunciado como flamante nuevo fichaje del Real Madrid para la próxima temporada. Su hermano Lucas, que también juega en el Atlético, ya fue condenado el pasado febrero a 31 días de trabajo comunitario por violencia de género tras agredir a su pareja, que también fue condenada en el mismo caso por maltrato.

La denunciante del presunto abuso sexual cometido por Theo Hernández es una joven de 20 años que en la madrugada del pasado sábado, tras salir de una discoteca de Marbella junto al jugador de fútbol, comenzó a practicar relaciones sexuales en el interior del vehículo del deportista, según adelanta El Español. La joven decidió parar en un momento determinado y quiso salir del vehículo, a lo que presuntamente se opuso el denunciado, que tras un forcejeo arrojó con violencia a la joven fuera del vehículo, provocándole heridas en las rodillas. Tras esto, la mujer decidió interponer una denuncia en una comisaría de la ciudad costasoleña.

El jugador, que ha sido fichado por el campeón de Europa de fútbol por una cifra astronómica, fue detenido y, tras prestar declaración ante la policía y negar todos los hechos, abandonó las dependencias policiales.

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