'Performance' en honor a las víctimas de violencia de género. Foto de Maya Balanya.

Una mujer de 48 años ha sido asesinada con un disparo de una pistola de 9 mm en la cabeza en la localidad murciana de Totana. Su cuerpo fue encontrado en el interior de un vehículo junto a su presunto asesino que también estaba muerto por arma de fuego. Habían sido pareja y la relación se había roto. Según fuentes policiales no había antecedentes ni denuncias por violencia machista. Sin embargo, la mujer había acudido el mes pasado a la Guardia Civil de Lorca para que los agentes advirtieran a su ex pareja de que dejara de acosarla por teléfono, aunque no quiso denunciarle ni por violencia ni por acoso.

Nuevamente comprobamos cómo las Fuerzas de Seguridad del Estado se ven impotentes para proteger a una mujer que advirtió del acoso por parte de su expareja si no se interpone ningún tipo de denuncia.

El desamparo a las mujeres que sufren violencia machista y la condición sine qua non de la interposición de denuncia para que se activen los protocolos de protección es una de las causas principales de que no se las proteja. Si a esto sumamos a las que sí interponen denuncia y se las revictimiza durante los trámites o se les deniega la protección o las órdenes de alejamiento hacen que las mujeres que son víctimas de violencia machista estén totalmente desamparadas.

A todo esto hay que sumar cómo la Justicia no actúa con dureza con los maltratadores e, incluso con los asesinos, tal y como hemos comprobado estos días con el caso de Juana Rivas, o con la existencia de juzgados que, según los datos del propio Consejo General del Poder Judicial, rechazan por defecto más del 90% de las solicitudes de órdenes de protección.

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