Esta vez ha sido en Alcolea del Río, una localidad a 50 kilómetros de Sevilla. La mujer convivía con su asesino desde hacía 10 años y tenía una hija en común con su verdugo. Ella había acudido a los servicios jurídicos del Ayuntamiento para asesorarse sobre los trámites de separación porque quería abandonar a su ex pareja y marcharse a Granada para iniciar una nueva vida lejos de su maltratador. A pesar de que todo indica que existía un maltrato habitual, no hay constancia de ningún tipo de denuncia por violencia machista, según ha informado a Guardia Civil.

La intención de separarse de la asesinada fue la causa del ataque mortal. Según fuentes de la investigación la mujer fue estrangulada con el cordón de una bota. La mujer se desmayó y el asesino confeso usó dos cuerdas y bolsas de plástico para asegurarse de la muerte de la mujer.

Tras asesinarla la metió en una maleta sin necesidad de descuartizarla porque la mujer apenas medía 1,60 metros y la abandonó en un arroyo seco. El asesinato machista se produjo el día 16 de abril.

La familia de la víctima denunció su desaparición una semana después. Ese día se celebraba la primera comunión de la hija que asesino y asesinada tenían en común. A pesar de que el hombre actuó durante la celebración como si no hubiera pasado nada, la Guardia Civil inició la investigación tras la denuncia de la familia y unas de las líneas se centró en el hombre quien ingresó en un hospital tras intentar suicidarse. Fue allí donde confesó su crimen ante los médicos y agentes de la Guardia Civil. El hombre ha pasado a disposición judicial y se encuentra detenido en la localidad de Lora del Río.

Nuevamente nos encontramos con la falta de protección que tienen las mujeres víctimas de violencia machista. En este caso concreto, los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Alcolea del Río debieron comunicar la intención la mujer de marcharse a Granada para rehacer su vida. Este dato ya es indicativo de que en esa familia se estaban produciendo situaciones de violencia o maltrato continuado porque la petición información sobre los trámites de separación para trasladar su residencia a otra provincia muestran una clara intención de huida. Actualmente, los protocolos de protección se activan en el momento en que se interpone una denuncia y se realiza la valoración de riesgo. Este caso demuestra que este sistema deja a las mujeres indefensas porque son muchas las que no se atreven a denunciar por miedo al futuro, no sólo el suyo sino de los hijos menores.

 

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