El estival mes de Agosto parece que sigue dedicándonos interesantes posicionamientos a tiro de cámara de nuestros queridos líderes políticos, unos más y otros menos hacen así su particular quinario en busca del mejor posicionamiento o la exculpación de culpas de la irremediable cita de las urnas. Aún cuando ello se haga desde las argumentaciones vánales que tocan y no desde las reales que algunos conocemos y otros presienten. Y es que, en este juego de trampantojos valleinclianos en el que parece instalada la política nacional – aún a costa del interés general del país y de la propia ciudadanía- resulta cuando menos esperpéntico observar las muecas y posturas forzadas de quienes quieren hacer ver a la ciudadanía una imagen que de lejos se acerca al sentimiento real del fuero interno de su yo más intimo. Sólo así se puede entender la actitud de enroque de un Mariano Rajoy que aún siendo doble ganador por la mínima de las elecciones generales parece más interesado en la nueva celebración de una tercera cita electoral que en la de lograr un gobierno al menos de un año  de duración capaz de hacer posible la necesaria y urgente atención a los problemas de un país necesitado urgentemente de un ejecutivo. Tal vez el desbloqueo a la situación de bloqueo en lo que a consensos entre las fuerzas políticas se refiere se base en la estrategia de un Rajoy ensimismado en las mieles del éxito que parecen haberle resucitado de la pira política a los que algunos y algunas parecían haberle condenado antes de tiempo. Tal vez en esa hoja de ruta marcada por el gallego la falta de planteamiento de propuestas concretadas al PSOE en materia de derogación de leyes , la inexistencia de propuestas de reformas de calado en lo que a la gestión del país se refiere al resto de fuerzas políticas o incluso su necesario paso atrás a favor de la eclosión de un nuevo liderazgo en el PP alejado de la sombra de la corrupción partan de un mismo razonamiento , la celebración de unas terceras elecciones beneficiosas aún más sin cabe para el PP a costa de un partido como Ciudadanos condenado hoy por su falta de utilidad práctica percibida en gran parte por su electorado a ser devorado por la derecha tradicional representada en este momento por Mariano Rajoy, un hecho reflejo del simple utilitarismo del voto electoral y la percepción de quien con su voto busca asegurar un modelo de gobierno de centro derecha en nuestro país, algo alejado hoy de estar en manos del partido de Rivera.  Y es que, no por menos la transmutación del partido naranja del rechazo al amor con condiciones a Mariano Rajoy bien podrían venir encaminado por ese análisis de unos resultados electorales que en caso de repetirse elecciones podrían elevar a la mínima potencia electoral a Ciudadanos.

Pero junto a este panorama del bloqueo dirigido de Rajoy no podemos dejar de analizar la otra propuesta que pulula por encima de las mesas del Congreso en la Carrera de San Jerónimo, me refiero como no puede ser de otra forma a la idea de un gobierno progresista de cambio con el PSOE y Podemos como elementos nucleares de esta acción.  Deseado por unos y rechazado por otros este posible gobierno del cambio esta lejos de producirse hoy , máxime tras el coitus interruptus político del pasado mes de Diciembre en donde Pablo Iglesias se paso de frenado en lo que a la estrategia de posicionamiento se refiere, algo que sin lugar a dudas parece que daño en buena manera junto a su pacto con IU sus posiciones en una carrera electoral en donde el partido morado pierde cita tras cita electoral fuelle tanto en lo que a la política de pactos convergente con las fuerzas de izquierda se refiere como a lo que a resultados electorales concierne, no por menos el discurso populista ilusionante tienda a ser un péndulo en lo que a la pérdida de apoyos se refiere cuando las expectativas del votante no son colmadas con la solución a sus problemas, algo que parece estar sufriendo hoy el partido de Iglesias.

Con todo , el PSOE , todavía hoy segundo partido de nuestro país y principal de la oposición ve ante sí un panorama en donde la repetición de unos terceros comicios electorales también podrían interesarle , si bien para ello el transitar hasta estas elecciones no podría nunca estar rodeado de la culpabilización de la ciudadanía al PSOE de esa repetición de elecciones. A esto parece responder la estrategia de un Pedro Sánchez Resilente en su postura de resistir es vencer, no por menos desde Ferraz puede que barrunten ya como muy posible que la celebración de elecciones generales en Diciembre podría conllevar un aumento en su apoyos y un acercamiento a un PP a costa de la pérdida de votos de un partido como PODEMOS venido a menos. Tal vez sea así tras estas terceras elecciones generales donde Pedro Sánchez con un reforzado liderazgo en las urnas pueda intentar la confección de un gobierno del cambio con un PODEMOS debilitado en las urnas en cuando a la exigencia de condiciones se refiere. Y todo ello sin contar un ámbito como el orgánico e interno de un PSOE en donde la celebración de unas terceras elecciones llevaría de nuevo a la postergación de un congreso federal al que Sánchez llegaría con pocas voces críticas.

En definitiva, parece que la suerte esta echada y el camino inexorable a las terceras elecciones como dije en Mayo de este año será una realidad, máxime cuando el PP y el PSOE tienen en común el beneficio directo que las nuevas elecciones depararía a ambas formaciones políticas a costa de los partidos emergentes – Ciudadanos y Podemos-  hoy menos emergentes y cada vez más sucumbientes  ante el rejuvenecido bipartismo político.

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